dijous, 26 d’agost de 2010

Tim Barton. Batman. El hombre y la máscara.

Tim Burton ubica la acción en una ciudad futurista y distópica, a la que llama Ghotam , ciudad ficticia de Batman en el cómic . La iluminación y los filtrados nos alejan de la fotografía y nos acercan al cuento y el cómic, mediante el uso de colores planos. El resultado es una ciudad sórdida, sucia, corrupta, dominada por el crimen y envuelta en gases contaminantes; una urbe decó, como Metrópolis, decorada en sus interiores con pinturas de Tamara de Lampika o Giorgio de Chirico, y muebles ad hoc, así como ventanales que miran al exterior, y a través de los cuales se ven gárgolas y otros ardonos del mismo estilo. Como en el film de Fritz Lang, la lucha entre el héroe y el villano se produce en la torre de una catedral gótica, estilizada y esquemática, con la chica como objeto de la disputa. La película se rodó en las calles de Chicago, posteriormente tratadas para desvirtuarlas y adaptarlas a las características visuales del dibujo, con una técnica e iconografía en la que Tim Burton es casi único.

Varias cuestiones conviene destacar en el film:

La historia se encuadra en una lucha de bandas económicas por el control de la ciudad. Eliminado el jefe, Jack decide castigar a la sociedad en su conjunto y una de las vías utilizadas es la eliminación de la población por medio de productos químicos vendidos como milagrosos, lo que le acerca al alquimista de Victor Hugo; pero ahora lo hace como industrial que vende la belleza y vitalidad, con una publicidad más que engañosa, criminal. Contrasta la cara del presentador de los informativos con una piel deteriorada y llena de granos, con la de su compañera, que morirá inmediatamente, victima del gas letal de la sonrisa. Había caido en la trampa y había consumido los mortales productos de belleza. Es práctica habitual entre los mafiosos la utilización de empresas tapadera, como la Química Axis, en uno de cuyos contenedores de productos tóxicos caerá Jack, mientras lucha con Batman, y se deformará el cuerpo y la cara, adoptando la fisonomía del payaso, que caracteriza a este personaje en el cómic. Las cuentas entre los empresarios se saldan como entre los navajeros, de muchos de los cuales se sirven.

La segunda es la corrupción generalizada de las instituciones, incluidos sectores de la policía, y de los habitantes de la ciudad, que se congregan para recibir el dinero del perverso capitalista, sin importarles lo más mínimo el origen de sus ganacias: dinero es dinero. Pereceran víctimas de su propia avaricia miserable, en un evento que organiza el Jocker, con carrozas , globos, música ... La fiesta acaba con un discurso muy cínico y simbólico: " Ahora os libro de vuestras miserables vidas, pero si vais a morir hacerlo felices y riendo". Muchos conocen esta treta. Lo verdaderamente sorprendente es que ninguna autoridad impide esta caravana de la muerte, que sólo empieza a preocuparles cuando se ha producido la desgracia, y sólo porque les conviene. Está presente el Fiscal del Distrito que ha llegado a la ciudad para perseguir el crimen organizado, precedido por una intensa publicidad con enormes fotografía que recuerdan el culto a la personalidad; evidentemente su actuación es absolutamente ineficaz.

A través del Jocker , Tim Burton se burla de los petulantes que se definen a sí mismos como 'artistas', cuyo objetivo será desvelado a la protagonista: Nos diferenciamos de la gente corriente, somos artistas; además yo soy el primer artista-homicida. Su arte es el más sublime de todos, pues su materia prima es la muerte y la deformación física de sus víctimas y que lo hace superior incluso al intelectual, pues al clavar una pluma de ave en el cuello de uno de los empresarios, dirá: La pluma tiene más poder que la espada. Batman, es la víctima, que vió como Jack asesinaba a sus padres y desde ese momento buscará la venganza al margen de la ley, lo que le convertirá en un semi-delincuente. Pero la cultura americana es muy ductil a estas actuaciones heréticas, cuando fallan todos los mecanismos policiales y jurídicos en la persecución del crimen.

Como consecuencia se enfrentan dos fuerzas muy poderosas que actúan al margen de la Ley, pero ambas se salvan siempre porque son ricos y empoderados; cuando Jack se mira en el espejo éste nos devuelve la imagen de un hombre blanco, bien trajeado y acompañado de una bella mujer en una lujos habitación; Bruce Wayne (Batman) tiene en uno de los salones de su palacio un gran espejo que refleja no sólo la riqueza, sino el rancio abolengo de su clase. El hecho de que este hombre lo posea todo , las armas, cohes, aviones y otros artilugios tan sofisticados y hechos de materiales altamente tecnificados y resistentes incluso a las más altas temperaturas, a los que el Jocker llama juguetes, solivianta a su enemigo. Pero siempre éste se salva porque su ejército no es pequeño y está dotado de un armamento propio de los estados, incluidas armas biológicas. Su objetivo es someter y atemorizar a una población, a la que domeña con otras artes psicológicas y con el poderoso caballero que es don dinero. A esto une su carácter iconoclasta que le lleva a profanar obras maestras muy valoradas por el hombre culto, y que se conservan en los museos; no las destruye, simplemente las deforma y las ultraja, como hace con los rostros de la gente guapa. Él es el auténtico artista, el artista-homicida, y no el esclavo que ha perdido su tiempo en formarse para hacer una obra que al le cuesta tan poco tiempo de deshacer como de crear la suya propia, unos segundos; su instrumento, cualquier arma.

La pulsión escopica y voyeurística nace de la protagonista, Vicky Vale , que atrae las miradas de todos los hombres, en la ficción y en la realidad; la primera imagen de ella es fragmentada, unas preciosas piernas encima de una mesa, mientras un periódico oculta su rostro, hecho que despierta el sentimiento sexual más primario de los hombres. Por ella lucharan, al final del film, el héroe y el villano, en la torre de la catedral, en una secuencia muy semejante a la de Metrópolis de Fritz Lang, en la que la actuación de Jack Nicholson recuerda a la del Doctor Rotwag, creador del cyborg; también Jack quiere imprimir su sonrisa en la cara de Vicky. Pero ambos se salvarán, pues son emblemas de sectores sociales que hoy están muy lejos de desaparecer, mientras la sociedad en su conjunto se deje arrastrar por las experiencia vicarias, la avaricia, la ceguera voluntaria y la ignorancia. La diferencia que existe entre el Jocker y Batman es que, mientras el primero es no sólo un inmoral sino un amoral, pues no conoce el significado de estas palabras, sólo el de los conceptos de dinero y poder, el segundo todavía tiene unos principios, aunque se mueva por la pasión de la venganza; esto le obliga a llevar una segunda vida, en la que es un hombre honorable, que se ve obligado cubrir con una máscara este lado oscuro de su aparente honesta humanidad. En esto le gana el hombre perverso, que constantemente le reta a quitarse la careta.

La sociedad, que vive perfectamente entre los gánsters y pseudo-creadores, reclama al hombre de la doble faz, como el Dios Jano, que tenía dos caras, mirando hacia ambos lados de su perfil (la paz y la guerra), sin importarle demasiado la crueldad de sus acciones.

Como sucede en la mitología cristiana, la salvación siempre vendrá del cielo. El Dios del Juicio Final no es clemente ni bondadoso, sino que castiga con frialdad a los descarriados. Batman termina en lo alto de una cornisa, como Moisés en el Sinaí, mirando al cielo, pero el dios que busca es su propio logo, al que los hombres deben recurrir cuando se vean en apuros. Batman no es un dios, como afirman los hombres de la cohorte del payaso, es un héroe como el mirmidón Aquiles, que se deja llevar por la ira cuando es atacado por uno de sus enemigos irreconciliables.






Propuestas didácticas:

Como siempre las películas de Tim Burton son una regalo para los sentidos, y un granito de arena para profundizar en el conocimiento de nuestro mundo.

Describe a la protagonista del film y su actuación como mujer.

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