dimecres, 25 d’agost de 2010

Stephen Daldri. Billy Elliot: violencia estructural y desempoderamiento múltiple


Stephen Daldry, un hombre que decidió salir del armario y no esconder su identidad, muestra en sus films una gran sensibilidad hacia todos aquellos grupos sociales que por una u otra razón sufren el peso de la marginación social. Pero si un film pone en evidencia todos los prejuicios culturales que genera la violencia estructural, que según Althuser niega a los hombres, teniendo capacidad, la posibilidad, no sólo de recibir los alimentos necesarios para su subsistencia y disponer de un techo para cobijarse, sino de desarrollar sus capacidades potenciales, este es Billy Elliot. Muchos tacharán de sensiblera una película que se localiza en la huelga minera británica de más larga duración de la historia, durante el gobierno de Margaret Thatcher. A lo largo del film se van alternando las duras imágenes de la huelga y su represión por las fuerzas del orden inglesas, con medios desproporcionados, con la aspiración legítima de los hombres y niños de Durham de alcanzar sus sueños y buscar su propia identidad.

William Ellyot, de once años, siente una gran pasión, mal comprendida en un mundo de duros mineros, por el baile, actividad considerada propia de las mujeres; su amigo empieza a manifestar inclinaciones homoxesuales, y, como se deduce de los diálogos, es hijo de un gay reprimido. El niño vive en una familia monoparental, porque su madre ha muerto, y cuida de un anciana abuela con Altheimer. Su padre y su hermano son trabajadores en huelga, muy activos, y la duración de las acciones les lleva incluso a desguazar el piano de la madre para poder calentarse; cada golpe que recibe el instrumento es sentido por el niño como recibido por él. ¿Qué más se puede añadir? . Algo sí: el niño rompe con la tradición de los hombres de su entorno, el boxeo. No creo que necesite más comentarios.

Una profesora de baile, Mrs. Wilkinson, que imparte sus clases en un rincón del gimnasio, sabe ver el talento en potencia del niño y dedica parte de su ocio a prepararlo para su ingreso en la escuela del Royal Ballet de Londres. Pero esta acción tendrá un precio: aguantar los insultos de los hombres de la comunidad. Este grupo social sufre todas las formas de desempoderamiento posibles, fruto de la miseria de sus rudos trabajadores, que han decidido planta cara a su explotación: edadismo, discriminación por la orientación sexual, por la ignorancia, por las elecciones vitales. La profesora le explica la metáfora de El lago de los cines, según la cual la joven Odette, convertida en cisne por un hechizo, que sólo se rompera cuando se enamore, abandonada por su amado muere; ésta será la primera obra en la que intervendrá William ,adulto, que no sólo ha conseguido el amor de su vida, el baile, sino que a su interpretación asista su amigo con el novio. Cada uno, a su manera, ha alcanzado el objetivo que buscaba. Su padre y su hermano, junto con toda la comunidad de mineros, comprenden que no se puede torcer la inclinación de Billy y, para no volver a la mina como esquiroles, recaudan el dinero para el viaje a Londres, con sus más que miserables ahorros, subastas y con el empeño de las joyas de la madre muerta.

Billy es aceptado el mism
o día que los obreros, derrotados, deciden volver al trabajo. Pero la redención colectiva se producirá por el esfuerzo de todos para sacar al niño de la miseria y hacer realidad un sueño de un miembro del grupo. Al fin los obreros se imponen a la violencia estructural que le niega todo esto. La abuela, con la poca conciencia que le queda, empuja al nieto hacia su destino, que supone la ruptura de los lazos familiares y sentimentales. Como siempre trataba de dejar constancia Tarkovsky toda elección comporta un sacrificio; Billy debe dejar a los que más quiere a cambio de cumplir sus legítimas aspiraciones. No siempre se paga el mismo precio, porque no todos somos iguales. Así lo ven los engolados profesores de la Royal Ballet School, que desean suerte en la huelga al humilde minero.

La música contribuye a la diégesis de un mundo obrero, con obras de creadores del glam británico, que mezclaban el roc
k con la provocación y la ambigüedad sexual , frente al macho-rock, y cuyos máximos representantes, como Marc Bolam, T-Rex, David Bowie o Slade, se disfrazaban y maquillaban como féminas, haciendo una música de consumo de masas, especialmente proletarias, en un mundo puritano como el británico. Los temas elegidos son de Marc Bolan.

Se aconseja incorporar esta cinta a la videoteca de los centros.








Propuestas didácticas:

La experiencia demuestra que ésta es una película muy bien acogida por los jóvenes de todas las promociones desde que se estrenó. En esta etapa de su vida, en la que en general domina la inocencia, llenos de las mejores intenciones se rebelan contra cualquier forma de marginación. En este film pueden examinar varias: hay escasos prototitos de hombre blanco, joven, con dinero, sano, sin discapacidades y rodeado de bellas mujeres. Billy Elliot, durante su niñez, por no ver algo bonito, no había visto ni la catedral de su ciudad.

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