diumenge, 31 d’octubre de 2010

John Carpenter y la violencia de género. Halloween.


El cine de terror, en el que no existen límites para la imaginación y todo se hace posible, es un marco muy adecuado para poder mostrar en la pantalla los monstruos que genera la mente humana, ya sea por la educación, por las condiciones sociales y materiales, por los maltratos recibidos o por la soberbia y prepotencia de hombres que se consideran superiores.

Esta es la noche en la que la cristiandad rinde culto a sus muertos; la fiesta adopta formas diferentes: las personas de más edad acuden a los cementerios y llevan flores a sus antepasados, basándose en la antigua creencia romana de que disfrutaban con ello; si se sienten abandonados se convierten en larvas, lemures, espectros o fantasmas, que pueden provocar trastornos serios a los vivos. Los jóvenes se divierten celebrando la Fiesta de Halloween, disfrazándose de monstruos para asustar a los espíritus en los que no creen, lo que las gentes más conservadoras consideran una falta de respeto. Pero las cosas son así y no se puede luchar contra el mercado para unas cosas y aceptarlo para otras; los centros comerciales viven de eso y 'generan puestos de trabajo' con estos eventos. Es su discurso.

Puestos elegir nos inclinamos por un clásico: John Carpenter, y la obra que inicia el género Slasher. Halloween recrea el clima de tranquilidad e ignorancia en la que vive un tranquilo pueblo de 'lelos' , de Illinois, un núcleo de clase media, que,confiada en la bondad de sus vecinos, gente honorable, no ven, o no quieren ver, la liberalidad con la que actúan sus hijas adolescentes que practican el sexo con sus amigos en cuanto sus padres salen por la puerta. Esta hipócrita sociedad tiene unos agentes absolutamente ineficaces, tanto que a uno de ellos le matan a la hija mientras el pone en duda que en tan selecto núcleo pueda producirse ningún hecho criminal.

Pero lo más inquietante del film de Carpenter es qué puede pasar por la mente de un niño de seis años, qué tipo de educación ha recibido para asesinar a su hermana,cuando la ve hacer el amor con su novio; tras la comisión de este horrible delito es internado en un psiquiátrico, donde se convierte en un auténtico demente, que no tienen conciencia del Bien y el Mal (a que son tan aficionados los americanos de clase media, y que tanto airean sus políticos, especialmente los republicanos, cuando quieren conseguir su voto); algunos años después se escapa del lpsiquiátrico y vuelve a la casa, abandonada por los padres tras los hechos sangrientos , y remata la faena de acabar con tanta joven libertina y pecadora. Incluso la que parece más formal, estudiosa y canguro en su tiempo libre, acaba siendo víctima de sus delirios.

Carpenter se queda con nosotros de dos maneras: los espectadores nos convertimos en los criminales, pues la cámara sustituye la mirada del asesino y con ella merodeamos por los alrededores de las casas aisladas y las calles solitarias, entramos en las casas, subimos las escaleras y observamos a las víctimas. Para ello usa abundantes planos subjetivos,travellings laterales, planos largos, panorámicos, con los que va generando una inquietud en el que observa. Por otro lado nos deja un interrogante: ¿Es Michael Myers un ser sobrenatural? Cada cual que saque sus consecuencias en la noche de Halloween.

Debemos extraer alguna consecuencia: quien siembra vientos desata tempestades. Tanto demonizar, delante incluso de niños con su personalidad en formación, a las mujeres se generan monstruos que padece toda la sociedad. Es la violencia estructural y cultural de que habla Galtung, y de la que son responsables no sólo los que ejecutan actos directos contra las mujeres, sino los que los apoyan e incitan. No se pueden minimizar los abusos de menores, de mujeres, o de cualquier ser desempoderado.


dissabte, 30 d’octubre de 2010

Reflexiones de Inés Luján.




Si queréis saber qué piensan los jóvenes, no habléis por ellos. Aquí tenemos una reflexión escrita por Inés Luján en su blog. Después quien debe hacer examen de conciencia es aquel que lanza a sus jóvenes, mejor preparados que ellos, a estas inquietudes tempranas.

Hoy en día, que todos estamos preocupados por el futuro, y a nuestras edades, que no sabemos que hacer con nuestra vida, no sabemos por qué decantarnos en bachiller, si por ciencias o letras, ni si debemos hacer una carrera universitaria o un modulo y después carrera, o simplemente un modulo, etc, uno de los personajes más importantes de Europa [¡el primer ministro de una de las potencias de Europa!] ha dicho que para tener la vida resuelta lo que debemos hacer es 'casarnos con gente millonaria'.

Si, Berlusconi ha vuelto a soltar una de sus perlas.

Tambien ha comentado que sabe de sobra que 'hay una fila increible de mujeres dispuestas a casarse con el porque tiene dinero, y porque piensan que va a morir pronto y asi heredarán'

Y la verdad, no sé quién es peor; él, que dice semejantes cosas, o todos lo jóvenes de su partido que le ríen las gracias y que le hacen creerse un showman. Verdaderamente lamentable.

http://theineslujanway.blogspot.com.

Saul Dibb.La Duquesa

La conclusión que sacas tras ver La Duquesa de Saul Dibb, es que si no se hubiera producido la Revolución Francesa habría que haberla inventado. La situación de la mujer en la Inglaterra del siglo XVIII era insostenible. Las mujeres eran objeto de malos tratos, palizas y chantajes de todo tipo, incluso en la Alta Nobleza: triunfaban en público, sufrían en privado. Las humillaciones y vejaciones , incluídas violaciones por parte de su marido, llevarían a cualquier hombre hoy ante los tribunales; pero incluso las madres apreciaban más, como afirma Mankiewicz ('La huella') en relación a los jueces, las propiedades y la posición que el bienestar de sus hijas, y los consejos que les deban eran monstruosos. El hombre se escuda en su deber, consciente del mal que hace, pero no puede añorar su libertad, que es absoluta; quizás, si le queda un gramo de conciencia, sabe que ha prodigado a su esposa una vida que no merece ser vivida. Las críticas masculinas son duras con el film, con el consabido calificativo de 'predecible', 'frío', 'de corpiño'..., pero pocas veces hemos visto en el cine el maltrato físico de la alta sociedad, en este caso de la nobleza. El film es la adaptación de una obra homónima de Amanda Foreman, bassada en un personaje real, que recuerda mucho a Lady Di, mujer amada y admirada por el pueblo por su glamour ( en este caso, cabellos muy rellenos que elevaban artificialmente su altura, como María Antonieta) y por su cercanía al partido liberal inglés. Su contrato matrimonial tenía una cláusula difícil de cumplir en aquella época, en que no se podían manipular los genes: la mujer debía tener un hijo varón. Hasta ahí, tema conocido. Lo que se oculta habitualmente es que en esa sociedad más que patriarcal, la mujer debía soportar todas las infidelidades del marido, ya que su contrato sólo le obligaba a mantener su estatus económico y social; si ella tenía algún amante él sufría una doble humillación: no tener hijos varones legítimos (naturales no contaban) y ser un 'cornudo'. Georgina (Kira Knigtley) es desposada con el Duque de Devonshire (Ralph Fiennes), uno de los hombres más ricos e influyentes de Inglaterra en el siglo XVIII; todos quieren a Georgina menos su marido; pero el desprecio a los sentimientos de la mujer llega al extremo de establecer una relación permanente con la mejor amiga de su esposa Lady Bess Foster, que a pesar de querer a la duquesa, acepta la relación, chantajeada, para poder recuperar a sus hijos. Despreciada, obligada a vivir este ménage à trois, conviviendo en la misma casa (las comidillas respecto a la mujer se veían de otra forma )y sentándose los tres juntos a comer, Georgina decide no resistirse a su amor por un político liberal, Charles Grey. Enterado el marido, no sólo amenaza con dejar caer el peso del poder sobre los amante, sino que fuerza a la duquesa y la deja embarazada. Las agresiones,maltratos, mala vida se suceden...Georgina sabe que no puede hacer otra cosa que cambiar su vida por la de sus hijas. Si algo ha cambiado en estos dos siglos y pico ha sido la situación de la mujer. Vida sólo hay una y el lema carpe diem vale tanto para los hombres como las mujeres. Aunque las clases privilegiadas escondan el maltrato éste es transversal, y muy bien descrito en La Duquesa.

No es que también los ricos lloren,es que nos hacen llorar a los demás. En su medio, de vez en cuando surge un alma rebelde que no se quiere plegar y sacrificar su vida entera, pero el sistema lo aplasta. Todos prefieren mirar a otra parte, lo que casi es preferible, pues si miran a la mujer es para hundirla más.


divendres, 29 d’octubre de 2010

Claude Chabrol. Ha muerto un hombre.


Ha muerto, Claude Chabrol, y nos hemos resistido a hacer una entrada rápida para hacer nuestro modesto homenaje a este gran director de la Nouvelle Vague. Cahiers du Cinema, como no podía ser de otra manera, le ha dedicado un gran espacio en su número de octubre, pues el director fue uno de los críticos que trabajó en esta revista bajo la égida de André Bazin y, que junto a otros directores fundó esta nueva tendencia del cine francés.

Adrián Martín, (Rupturas. Cinco proposiciones sobre Claude Chabrol, divide Nouvelle Vague entre los modernos (Godard, Rivette) y los clasicistas (Rohnmer y Truffaut). Chabrol se mantuvo firme en su particular tradición narrativa clásica, que denomina elemento del crimen. Las cinco características que identifican a Chabrol, según este crítico, son:

  1. Chabrol abordó en sus propios relatos el crimen en todas sus formas y disfrutó adaptando al cine obras clave de laliteratura criminal (Simenon, Ruth Rendell...). Raymondo Durgnat (Nouvelle Vague. The First Decade. Londres 1963) vio cierta relación temática con Balzac. Su escepticismo en torno al radicalismo político y su dialéctica de la negación le colocaron 'dentro y fuera de la moda', lo que le ocasionó algunos enfrentamientos con Fassbinder.
  2. El director asocia el crimen a la moralidad, que para él es una cuestión de Maldad, que se expresa en actos de violencia homicida, largamente preparados y rastreadas dolororosa y meticulosamente sus consecuencias. La transgresión social es tan deseada como temida por sus personajes ( hormigas en una jaula de cristal, como las llamó Fassbinder). Disfrutaba de la perpetua destrucción de su amado universo burgués con sus deliciosas ambivalencias, llevada al paroxismo en La ceremonia.
  3. Sus personajes evolucionan desde una representación física aparente, escondidos detrás de su máscara, hasta la revelación de su alter ego. El procedimiento para ir quitando capas de disimulo es el cruce de personajes. Generalmente dos , claramente distintos, procedentes de diferentes niveles sociales que protagonizan un gradual intercambio, una transferencia con componentes eróticos (frecuentemente gay) sumergido. Este Yo interior no es estable, pues nadie es puramente bueno o malo.
  4. Al contrario que otros representantes de la Nouvelle Vague, que salieron a las calles, a los bistrós, a las galerías y a los metros, Chabrol es un director de interiores, de habitaciones; era el gran pintor de las cenas, de las fiestas y de los banquetes vulgares, grotescos, como en 'La Muette'. En el perfeccionamiento de su técnica de interiores, Chabrol desarrolló tres técnicas clave: (...) las poderosas inversiones de la expectativa,según las cuales lo que esperábamos que ocurriera acaba desvelándose como su exacto opuesto; la segunda tiene que ver con la puesta en escena (...) códigos de postura corporal,de gestos (...); la tercera pasa por los movimientos de cámara no ostentosos (...). Chabrol se convirtió ( como bien señaló Godard ) en el maestro de los planos en panorámica, que conectan y separan...
  5. Creencia de que cuanto más pequeño es un tema, mejor se le podrá dar un gran tratamiento.


Sánchez Dragó y sus japonesitas. Ya van dos.


El gran y delicado escritor Sánchez Dragó, cuyos libros alguien se encargará de rastrear, no se inhibe en llamar putas a las niñas, y parece que lo ha hecho en dos de sus biografías o lo que sea (no me importa); para la Presisdenta de la Comunidad de Madrid las obras literarias están repletas de hechos reprobables. En alguna ocasión se ha retirado alguna que otra obra que, citando a Fernando de Rojas, incluía este ' palabro ' en la Comunidad en la que vivo.

Supongo que las 'almas sensibles' que siempre están alertas para evitar este tipo de transgresiones, estarán trabajando intensamente para evitar que este señor siga ensuciando los medios de comunicación con su alegre libertinaje. Urge.

Propuesta para la reflexión:

¿Crees que como dice este 'hombre' todas las japonesas tiene la cara aniñada? ¿Tan inocentes son que no saben donde se meten? Si es así no merecen que nadie se tome en serio lo que escriben.

Esperamos la aclaración de Albert Boadella. ¿Le rió la anécdota ? ¡Qué difícil nos lo ponen a los educadores ?


Agustí Villaronga y las mujeres.


En el ambiente moral pútrido que siguió a la Guerra Civil, Agustí Villaronga sitúa una historia que prueba su aserto: Si alguien se tira en un charco de mierda salpica a todos. La podredumbre espiritual fue tan profunda que extiende sus raíces hasta el día de hoy; sólo hace falta, para comprobarlo, encender la televisión y ver a unos personajes de la España profunda, que sólo se diferencian de los del director catalán en el color de los trajes, el alisamiento de las paredes, las sillas y muebles de plástico, tan artificiales como el séquito de la Reina Roja del cuento de Lewis Carroll. Éstos de ahora exhiben sin vergüenza sus bajos instintos y entronan y derrocan princesas del pueblo, de acuerdo con sus niveles de audiencia. No pagan sicarios, exhiben, en un tono nada normalizado, sus instintos sexuales, como si éstos fueran pecados 'mortales' y ellos graciosos transgresores de tres al cuarto, a los que todo está permitido, quién sabe por qué. Todo esto con el trasfondo musical de Juanito Valderrama, Rocío Jurado, la Pantoja o Bisbal.

Las mujeres de Villaronga ( Pan Negro ) sufren por sus hombres: las madres ven morir a sus hijos jóvenes y cuidan de los nietos,las esposas los encubren y los defienden por amor y deben ceder sus hijos a los vencedores. Los niños educados en este ambiente malsano, engañados y rencorosos reniegan de sus mayores. La ignorancia genera monstruos. La protagonista ha cometido un gran pecado: trabajar toda su vida en una siniestra fábrica, para acabar sola, abandonada, y como dice ella con el deber de taparse la cara antes de morir, porque nadie la va a amortajar.

El formato, la fotografía, el modo de representación e incluso los actores (esta vez con acento catalán, para que no se queje Mr. Healey) son muy convencionales. La verdad es que siendo uno de los directores, ya no tan jóvenes , que triunfa en los Festivales esperaba otra cosa. Como siempre el interés reside en la fuerza de una historia brutal, contada de otra manera, que muestra que, al final, incluso muchos perdedores se corrompieron para sacar a sus hijos de la miseria. Éstos lo pagaron con el desprecio.




Reflexión pedagógica:

Los alumnos, muy mal entendidos por la sociedad, muestran su preocupación y escepticismo cuando los profesores les aconsejamos que se preparen, que se formen, que esta situación no puede durar, que no es sostenible el reinado de los pícaros. A pesar de ello sufren, estudian y se preparan para las PAU, porque un ser humano no es nada sin esperanza.

Ya no nos conformamos con que nos exijan una sociedad del conocimiento y el esfuerzo.¡Qué den ejemplo!

Fernando Pérez. Suite Habana. El cine documental.

Hoy está en alza el valor del cine-documental. Revistas como Cahiers du Cinema llevan a cabo una gran tarea de difusión con argumentos que unas veces compartimos y otras no. En su número de Octubre de 2010 reproducen un artículo de Joris Ivens, publicado en la La Revue de Vivants numero 10, de octubre de 1931, que nos ayudará a comprender sus razones.

"El documental es la expresión de la realidad en su aspecto causal e inevitable. En primer lugar, constato que el cine documental es el único medio que le queda al cineasta de vanguardia para luchar contra la Gran Industria, ya que el documental revela la realidad tal cual es, mientras que la Gran Industria equivale, generalmente, a la expresión de una mala producción.Además fomenta el mal gusto del público porque no busca generar en él ningún tipo de reacción o actividad, adaptándose a sus necesidades e incluso utilizándolo como fuente de inspiración". Sin practicar un relativismo, en el que no creo, lo cierto es que cada una interpreta la 'verdad' de acuerdo con su propia experiencia, y con la expansión de los medios de comunicación vemos que ni mucho menos es unidireccional.

Suite Habana, de Fernando Pérez, nos muestra, sin palabras, un día cualquiera en la ciudad de La Habana, a través de unos pocos personajes, que en un medio modesto (como en otros muchos lugares del mundo) nos muestran sus sueños y aspiraciones. Esta ciudad es un referente, una excusa para el debate ideológico entre quienes la aman y quienes la critican. Pero no estamos de acuerdo con el viejo cineasta Joris Ivens en que el cine, frente al documental, es una expresión del mal gusto de la sociedad. Él analiza desde su perspectiva ideológica, y la crítica de la pobreza en el mundo; otros muchos utilizan estas mismas imágenes con propósitos bien distintos. Es cierto que los cineastas eligen parcelas de la realidad para mostrar su 'verdad', pero es imposible abarcar la totalidad, y las denuncias de muchos realizadores cinematográficos son un revulsivo social más efectivo que ciertos documentales.


dimecres, 27 d’octubre de 2010

Nicholas Stoller. Todo sobre mi desmadre. Los hombres también lloran.


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Con excesiva frecuencia se olvida que los Ministerios de Igualdad se crean y se aprueban Leyes de Igualdad porque el número de mujeres asesinadas, víctimas de violencia de género, es más elevado que el que producen otro tipo de organizaciones criminales. Curiosamente a los mismos a los que les encanta el cine que tiene como protagonista a un asesino en serie adoptan una postura de fastidio cuando se trata el tema de la violencia desde la perspectiva del sistema sexo/género y la cultura que lo acuna: el patriarcado.

Esta es la razón por la que muchos se permiten hacer chistes con este tema y que no tendrían valentía suficiente para hacerlo con otros similares. ^Parece que es el caso de Nicholas Stoller y su film Todo sobre mi desmadre.G. Alonso i Cassadó escribe una columna en Cahiers du Cinema (octubre, 2010 ) en la que da alguna clave para la interpretación del film: las Apatow Productions ha nacido como respuesta testosterónica al adulterado feminismo de cierta ficción estadounidense. Esas mujeres desesperadas, retratadas como marujas ninfómanas à la mode tienen su contrapunto en los rechonchos perdedores que salen de la factoría Apatow, que logra el equilibrio entre la comedia zafia y un novedoso romanticismo viril, dando lugar a un subgénero que define como romcom ( comedia romántica ) para hombres.

Según G.Alonso i Cassadó, Nicholas Stoller no logra este equilibrio, pues partiendo de un gamberrismo incorruptible va evolucionando hacia un modo de representación más reflexivo y profundo, incrustado con calzador, que desemboca en un final edulcorado y moralista, y supone el primer traspiés de una factoría que pretende retornar al territorio de las odas al hombre mediocre.

Propuestas didácticas:

Las causas del desempoderamiento de los seres humanos son múltiples: orientación sexual, físico, edad, condición social, origen del nacimiento, raza...Debemos enseñar a los jóvenes que ciertas actitudes provocan la infelicidad de seres humanos y que ellos no pueden ni deben ser los causantes.




Felipe & Leticia TV


Ya me había llamado la atención oir, aunque sin prestar atención que se había iniciado una serie de TV sobre los príncipes Felipe y Leticia, lo que ignoraba es que estaba siendo el hamereir del país. De tanto juntarse con sus amigos e inventarse el mundo han desconectado hasta tal punto de él que se están convirtiendo en payasos de circo para el común de los mortales.

Para que os hagáis idea reproduzco el último párrafo de la crítica dePúblico:

No me pienso perder mañana Felipe&Leticia, el (des)enlace: hacía tiempo que no me reía tanto viendo la televisión con un ojo mientras tenía el otro fijo en los mensajes que iban apareciendo en Twitter (#felipeyletizia): un festival del humor republicano.



Alaska y Loquillo profesores de la Universidad de Valencia.


Ambos impartirán un curso sobre gestión empresarial de la música. Habrá que 'apuntarse' para saber por qué unos triunfan y otros fracasan, y tener el mismo 'exito que tuvieron ellos. Se ve que las reglas no rigen siempre. La Universidad empieza a no ser lo que era. Ahora resulta que los interesados en hacer de la música su profesión son en realidad titulados universitarios expertos en las prácticas de los empresarios. Menuda empanada mental.

¿Qué vamos a hacer con los Rollings, Bono, Madonna...? ¡Qué se hagan internautas!

¡Sólo les faltaba esto a los músicos !: ahora deben hacedr empresariales para poder componer su música. El mundo está desquiciado.

dimarts, 26 d’octubre de 2010

El dragón y las doncellas


El últimamente afamado escritor, Sánchez Dragó, sobre todo por sus excesos verbales, confiando en la impunidad que le protege, merced a todos los que le aplauden sus salidas de tono, no ha tenido ningún invonceniente en declarar en su últimos libro ( cuyo nombre no voy a dar para no hacerle publicidad gratuita) a Albert Boadella, que tuvo relaciones con dos menores orientales-por-supuesto. Sus declaraciones respecto a las lolitas vestidas de zorritas dan asco. De tanto dejar la mente en blanco ha olvidado un lema muy antiguo: verba volant, scripta manent. Su forma de desdecirse respecto a la edad de las niñas incrementa el insulto, pues según él las japonesas tienen un aspecto aniñado. Si Boadella no se rió,conviene que lo diga.

Su máxima defensa es que el delito ha prescrito. Primero trabaja para echar a la Ministra de Igualdad, que ya no es una Lolita ( este es el problema de las Lolitas, que se hacen mayores).Yo me pregunto qué puede hacer que un hombre que se considera a sí mismo un intelectual, aunque no entiende nada, acabe su vida de forma tan ignominiosa. Señales ya daba.¿Qué dirán sus admiradores ? De aquellos barros estos lodos.

Esto no se acaba con una simple disculpa.





Parece que se está definiendo a sí mismo.

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Matt Reewes. Déjame entrar. La mujer es el problema.


Hoy se ha estrenado en Valencia la película de Matt Reeves, Let me in. Debo reconocer que me ha defraudado enormemente, especialmente por la buena crítica que le ha precedido, que la ha calificado de 'prosa de calidad' frente al poema que realizó Tomas Alfredson.Es cierto que la película del sueco es una obra maestra y que hacer un remake era muy arriesgado, pero el nuevo film obvia algunas cosas y explicita otras, y tanto lo que desvela como lo que silencia son altamente elocuentes. Lo mejor del film es la música y los efectos sonoros con que inicia la cinta.






Estructurada en un bucle continuo, los flashbacks constantes, especialmente el primero, muy ostentosos, son desafortunados, y algunas secuencias son hasta algo cómicas, como la de la mujer ' vampirizada ' que se quema en el hospital. Pero lo peor es lo que obvia o modifica el relato, que lo cambia sustancialmente. Anuncia que la acción se va a desarrollar en Los Alamos, Nuevo Méjico, en 1.983, era de Reagan, información redundante pues la imagen del político aparece alguna vez en la televisión. El mensaje que lanza es el de la dialéctica entre el bien y el mal, cuyas receptoras son en su mayor parte las mujeres, y especialmente la madre de Owen; este sentimiento religiosos y sectario, que ahoga a los que viven a su alrededor, es la causa de la separación del marido, que la sume en una profunda depresión y la empuja a la bebida. Owen pasa de este modo a rememorar una Carrie masculina (Brian de Parma ), que recibe la ayuda de un ser sobrenatural de sexualidad ambigua. Lo más curioso es que jamás nos deja ver la cara de esta mujer, haciendo en ocasiones auténticos malabarismos para ocultarla, con lo que pasa a simbolizar directamente el mal.






La madre de Oskar, en la película de Alfredson, es una madre normal, que cuida de su hijo y se preocupa cuando se comienzan a cometer los asesinatos. Esta mujer ha sido abandonada por su marido, que ha formado una nueva pareja con un hombre, hecho que no acepta el niño, que se escapa de noche de la casa de su padre, en la que abundan objetos de color rojo, que alertan al espectador acerca de los sentimientos del niño. Así pasamos de mujer abandonada y pareja gay a mujer histérica que se refugia en la religión, amargando la vida de padre e hijo. Son constantes los símbolos y alocuciones religiosas.

También se obvia la ambigüedad de Eli/Abby, que en realidad es un niño castrado, que en el lugar del sexo tiene una cicatriz. Los espejos reveladores de lo que la verdad esconde han desaparecido y en su lugar surge no un film anti-crepúsculo, sino otro más claramente vampírico, en el que los niños hablan sin tapujos de la condición de la niña, hecho que obvia Alfredson. Frente a la morena sucia, pobremente vestida y de aspecto muy inquietante, que deja bien claro que mata para sobrevivir y no está invadida por el odio como Oskar, Reeves nos muestra una niña rubia norteamericana que jamás nos perturba, ni cuando lleva la boca llena de sangre; la fotografía del film es generalmente muy cálida, de colorido brillante, como corresponde al lugar en que se produce la acción.

Cierto que ha respetado el ambiente nevado de un país nórdico (nieve claramente artificial), pero no llega nunca a producir esa sensación de frialdad, aislamiento, soledad y misterio del parque sueco. Incluso me han decepcionado los efectos especiales, en los que los americanos son los grandes maestros; Abby no se mueve como Eli, que te deja helada cuando aparece.

Quien ha visto la película de Alfredson quedará muy defraudado, quien no lo haya hecho no entenderá la publicidad que le acompaña. Sólo queda reflejado el acoso escolar que sufre el niño, más brutal, si se quiere,físicamente, pero menos cruel y sofisticado que el de la versión original. Estoy de acuerdo con Carlos Revirigeo (Cahiers du Cinema, 0ctubre , 2010) en que la versión ha perdido delicadeza, se ha embrutecido, pero no lo estoy tanto en que la ambiguedad moral y protosexual entre la joven pareja quede claramente enunciada, cuando le pregunta al padre si existe el mal; creo que ha perdido riqueza en los matices. Por otra parte el niño descubre que el hombre que vive con ella ha envejecido a su lado por medio de una fotografía. Explicitud innecesaria, lo habíamos comprendido.

Las mujeres son las víctimas de la nueva versión; ha desaparecido el perfil de las víctimas, que ahora son guapas jóvenes que pasean perros.


Propuestas didácticas:

Os propongo un ejercicio: comparad la madre de Oskar/Owen.
¿Abby se desprende de los hombres cuando les ha chupado la sangre?




diumenge, 24 d’octubre de 2010

Vladimir Menshov.Moscú no cree en las lágrimas.


Encontrarse con Vladimir Menshov y su película Moscú no cree en las lágrimas es una sorpresa mayúscula y un viaje al pasado en el tiempo, que te permite ver cómo el mundo comenzó su carrera hacia el desarrollismo, que cincuenta años después nos ha llevado a la situación en la que estamos.

Su acercamiento a los trabajadores, sus inquietudes, sentimientos, aspiraciones, poco usual en el cine le valió un Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1980.

A través de tres mujeres, Antonina, Liudmila y Katerina, podemos analizar como era la sociedad soviética entre 1958 y 1978. Dos cosas sorprenden de entrada: su indumentaria y modo de vida no era muy diferente al de nuestro país en esa misma época; los prejuicios sociales se mantenían como un edificio indestructible. Como en España, los que procedían de los pueblos eran considerados inferiores, y esto lo sabemos por el empeño de las chicas de ocultar esta circunstancia. Había gente más rica y más modesta y una diferencia entre vivir en una residencia de obreras o en la Plaza de la Revolución, pero las instituciones sociales, creadas al efecto, atenuaban bastante la pobreza, y los servicios públicos eran espectacularmente lujosos, como la Biblioteca de Moscú. Las jóvenes soñaban con 'ligar' con doctores, filósofos, escritores...y un deportista de élite ganaba lo mismo que un obrero.

Los trabajadores aspiraban a comprarse televisores, frigoríficos y otros electrodomésticos; los niños llevaban una pañoleta al cuelo, como los boys scouts, y algunos tenían dachas, que eran pequeñas casas en el campo, donde acudían los fines de semana y practicaban su barbecho industrial. La televisión era una atalaya desde la que se hacía el seguimiento de la guerra fría, y donde los cómicos se mostraban satisfechos por la superioridad de los rusos en la carrera espacial, que tanto alimentó la imaginación de los niños de la época (Good Bye Lenin).

Una de las amigas, Liudmila, más soñadora y dispuesta a ascender la escala social a cualquier precio, aprovechando que un tío de Erika, Profesor de Universidad, que vive en un lujoso piso de la Plaza de la Revolución, empieza sus vacaciones y deja a su sobrina a cargo de la vivienda y el perro, planea que ambas se hagan pasar por sus hijas e intenten alternar con hombres importantes, que como ya hemos dicho, en esa sociedad eran ingenieros, cámaras de televisión, deportistas de élite...A Antonina y Ludmila les salen las cosas bien, pero Erika es abandonada,después de ser embarazada y despreciada por la madre del hombre.

Su situación pasa a ser muy precaria emocionalmente: madre-soltera, obrera y aspirante a ingresar en una escuela de ingenieros; trabaja de día, llora de noche. El film se divide en dos partes, la segunda empieza tras una elipsis temporal de veinte años,en los que Erika no sólo ha hecho su carrera universitaria sino que ha llegado a ser directora de una fábrica, cuyo despacho preside la fotografía de Lenin. Vive en un piso cómodo y bien amueblado con su hija, que escucha música norteamericana y lleva siempre puestos sus auriculares, como cualquier joven occidental. Ella sigue estando sola.

Cuando encuentra al hombre de su vida, se topa de frente con la sociedad patriarcal, con hombres que no aceptan que las mujeres ganen más que ellos y que, dando todo el amor de que son capaces, pretenden dirigir el hogar y ser la voz dominante en su seno. A ello se une el valor que esta sociedad daba a la creación, la amistad y la felicidad que proporciona un simple vaso de gaseosa, aunque también sufren la lacra del alcoholismo.

Pero viendo este film podemos comprobar lo que se ha perdido y lo que se ha ganado con el cambio de sistema y la evolución al capitalismo: las mujeres rusas gozaban de un estatus de igualdad en el trabajo y competían en las mismas condiciones que los hombres por la promoción profesional, y ellos respetaban sus decisiones; ciertas ' bromitas ' que se dan, incluso hoy, en nuestra sociedad serían impensables. El estatus conseguido mediante el esfuerzo intelectual era el predominante y el que daba acceso a un mayor bienestar. Las mujeres, en un país que había cinco de ellas por cada hombre, buscaban pareja en bibliotecas y salas de exposiciones.

Han avanzado en bienestar económico (unos mucho más que otros. Aconsejamos ver el programa Mujeres ricas de la Sexta), pero han perdido apoyo social, especialmente las mujeres, que disponían de esas residencias con ciertas comodidades y de la fraternidad de las compañeras y encargadas de estos establecimientos. Muchos disfrutaban de sus humildes dachas, donde los amigos se reunían en torno a las mesas cubiertas de guisos elaborados entre hombres y mujeres de forma relajada y amigable.

Pocas veces la cámara se ha acercado con tanto cariño a los hombres anónimos de las diferentes sociedades y nos han mostrado sus temores, sus pequeñas ambiciones, sus sentimientos...Es un film francamente relajante, uno de los relatos más optimistas y esperanzadores del cine soviético y mundial. Su maestría al plasmar la inmediatez y la humanidad de los protagonistas y el resto de personajes que se mueven en la película, no sólo le reportó premios y reconocimientos sino una identificación por parte de espectadores de todo el mundo que convirtieron la película en un éxito sin precedentes.


Propuesta de reflexión:

¿Te gustaría este modelo de sociedad ? ¿Encuentras aburrido que los hombres más deseados sean los intelectuales, y que en vez de buscar ambiente en las discotecas lo debieras hacer en museos y bibliotecas?



Luis Buñuel.Diario de una camarera

Muchas veces te encuentras en clase con la tremenda dificultad de trasladar a los alumnos la idea de que lo que no hagan ellos por ellos mismos no lo va a hacer nadie. Desde la asignatura de latín, una de las más formativas en valores de la civitas, aprenden, sin populismos baratos, que hasta los movimientos más extremos a su izquierda ( la siniestra en esta lengua clásica) están dirigidos por las élites sociales. Esto será así mientras ellos no decidan a tomarse en serio su formación (aconsejamos ver Queimada de Gillo Pontecorvo).

Muchos directores comprometidos con la honradez, como Godard o Robert Redford ('Corderos por leones"), incitan a los jóvenes a hacer algo, algo creativo por supuesto, pero a hacerlo de verdad. Volviendo a la Roma Antigua, los ciudadanos se dividían e
n patricios y plebeyos, y se puede estudiar al detalle como los líderes que se encontraban en la facción de los plebeyos, los populares, (permítase en este caso la redundancia) eran patricios que de alguna manera habían traicionado los ideales 'republicanos' del 'partido' de los Optimates, los Boni, a los que William Shakespeare llamaba 'Hombres honrados'. Este gesto lo pagaron muchos con sus vidas. No es despreciable el hombre que, desde una posición económica acomodada , se arriesga por mejor la situación de los más desempoderados.

Una tarde de sábado en la que la cartelera está muy empobrecida en la ciudad de Valencia, por la celebración de la Mostra de Cine', que para nosotras carece de interés, decido tirar de videoteca y me siento a ver D
iario de una camarera de Luis Buñuel, cineasta de reconocido prestigio universal, admirado entre otros por nuestro querido Tarkovski.

El film es de una belleza que resiste perfectamente el paso del tiempo y que prueba qué sensibilidad artística y qué claridad de ideas había detrás de la cámara del aragonés. Cada fotograma podría
adornar las paredes de cualquiera de las habitaciones de nuestra casa. Sabe captar la elegancia, la sermiradaidad clásica y contenida de una camarera que viene de París y entra en un mundo rural, antiguo y tosco, en el que sus clases altas han caído en una especie de sopor y degradación: insatisfacción sexual, fetichismo, ignorancia, inactividad. Pero tampoco la servidumbre se queda corta en su ignominiosa degradación; acostumbrada a vivir con los 'señores' y experimentar vicariamente sus lujos ha acabado por adquirir sus vicios e incluso superarlos en su emulación, llegando, uno de ellos a formar parte de un grupo de radicales, fascistas, cuyo lema es : ¡Abajo los metecos!

En un sólo día se pro
ducirán dos acontecimientos destacados: la muerte del 'pater familias', el señor Rabour, un fetichista empedernido y enfermizo, abrazado a unos botines de mujer y la violación y asesinato en un bosque de una pequeña, Claire; claros exponentes de este mundo en decadencia son el pisaverde Sr. Monteil, (Michel Piccoli), que abusa de todas las mujeres a su servicio y su arrogante mujer, que apoyándose en el cura de la parroquia, prefiere elevar sus pensamientos ad caelum para obviar lo que sucede en sus miserables pagos. Estos son los hombres que a sí mismos se llaman 'optimates' y que el pueblo ignorante denomina 'hombres honrados'. Tras estos acontecimientos Celine (Jean Moureau ),-así se llama la camarera parisina-, tras tomar la decisión de marcharse a París, conocida la muerte de Claire, decide quedarse y averiguar quién la ha matado. Pero no podemos esperar un triunfo en una sociedad tan rígida en un film de Buñuel.

Si muchos filmes del de Calanda son autobiográficos, como no puede ser de otra manera, éste lo es especialmente. Baste leer sus memorias, Mi último suspiro, en las que se define como nieto de un ' labrador rico ' ( es decir, que te
nía tres mulas ) e hijo de un hombre que hizo fortuna en Cuba y que al regresar a este país misérrimo se casó con una joven de 18 años, teniendo él 43, y con la fortuna obtenida en el país caribeño compró muchos campos y construyó una casa decó (amueblada y decorada al gusto de la época, aquel 'mal gusto' que ahora reivindica la historia del arte, y cuyo mas brillante representante fue en España el catalán Gaudí) y una Torre (especie de chalé). Hasta qué punto estaban empobrecidos los españoles de esta época lo confirma el hecho de que un pequeño empresario, que tenía una ferretería,pudiese adquirir estas propiedades con el producto de unos pocos años de esfuerzo en el Nuevo Mundo. Su situación le permitió enviar a estudiar a Madrid a su hijo Luis y alojarlo en la Residencia de Estudiantes, donde trabó amistad, entre otros, con García Lorca y Salvador Dalí. Ésta era la España que dolía a la Generación del 98: un pueblo de ignorantes con unas cuantas mentes privilegiadas. Unos murieron a manos de los insurgentes (García Lorca), otros huyeron al exilio (Luis Buñuel) y otros se acomodaron bien en la dictadura (Salvador Dalí).

En estas Memorias Buñuel va desgranando el ambiente y casi el argumento
del film que comentamos. Se puede decir que en el pueblo en que yo nací (...) la Edad Media se prolongó hasta la Primera Guerra Mundial. Era una sociedad aislada e inmóvil, en la que las diferencias de clase estaban bien marcadas. El respeto y la subordinación del pueblo trabajador a los grandes señores, a los terratenientes, profundamente arraigados en las antiguas costumbres, parecían inmutables. La vida se desarrollaba horizontal y monótona, definitivamente ordenada y dirigida...Ya tenemos el contexto en el que se va a desarrollar la historia; sólo ha cambiado el escenario, que ahora es Francia, y la época: vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Los campesinos, convencidos de que la carroña enriquecía la tierra, no enterra
ban a los animales(...) Todos los hombres llevaban una navaja metida en la faja(...) y la muerte hacía sentir constantemente su presencia y formaba parte de la vida, al igual que en la Edad Media. (...) La religión era omnipresente, se manifestaba en todos los detalles de la vida (la Señora Monteil recibe el mandato del cura de no sentir placer cada vez que la requiera el marido; esta represión la pagará cualquiera de las sirvientas, con plena conciencia de la esposa, por muy poco agraciadas y dotadas de pulsión escópica que fueran); Santo Tomás pensaba, incluso, que el acto del amor entre marido y mujer constituye casi siempre un pecado venial, ya que es imposible ahogar toda concupiscencia. Y la concupiscencia es mala por naturaleza. El deseo y el placer son necesarios, ya que así lo quiere Dios; pero habría que desterrar del acto carnal toda imagen de concupiscencia ( que es el simple deseo de amor ), todo pensamiento impuro,en favor de una sola idea: traer al mundo a un nuevo servidor de Dios. A todo ello se unía el que la botella de aguardiente pasaba de mano en mano (...). Si mezclamos ignorancia, navajas, superstición y alcohol ¿q podemos esperar?

Buñuel declara que esta prohibición implacable crea un sentimiento de pecado que puede ser delicioso; es el contrapunto de la feroz opresión sexual; en 1917, en las fiestas del Pilar,un café de Calanda contrató camareras. Durante dos días, aquellas muchachas, consideradas de costumbres ligeras, tuvieron que soportar los rudos pellizcos ( pizcos en aragonés) de la clientela, hasta que se hartaron y se despidieron. Desde luego, los clientes no iban más allá del pellizco. Si hubieran intentado otra cosa, en seguida habría intervenido la Guardia Civil. Éste es el retrato del personaje de Celine, (Jeane Moureau) , en el medio social de aristócratas terratenientes franceses, cuya respuesta a la l
lamada del sexo no difiere mucho de la del rudo campesino, pero su poder para sofocar los lamentos de las víctimas goza de la complicidad de la policía y los jueces, que prefieren dar mayor credibilidad a la palabra de los señores, esos 'hombres honrados' de Shakespeare.

La familia al completo-por lo men
os diez personas- íbamos todos los días a La Torre en dos jardineras. Aquellas carretadas de chiquillos alegre se cruzaba con frecuencia con niños desnutridos y harapientos que recogían en un capazo el estiércol con el que su padre abonaría el huerto. Imágenes de penuria que, al parecer, nos dejaban totalmente indiferentes (...) Su vida era ociosa y sin amenazas y se pregunta: Si yo hubiera sido uno de aquellos que regaban la tierra con sudor y recogía el estiércol, ¿ cuáles serían hoy mis recuerdos de aquel tiempo ? . Aquí tenemos a la pobre Claire, hija natural probable de el más miserable de los siervos y que vive con una ¿tía? que 'cuida' de ella; sólo Celine la mima y la trata con cariño.

Nosotros éramos seguramente los últimos representantes de un muy antiguo orden de cosas . Escasos intercambio comerciales. Obediencia a los ciclos. Inmovilidad de pensamiento (...) Hoy en Calanda ya no hay pobres que se sienten los viernes junto a la pared de la Iglesia para pedir un pedazo de pan. El pueblo es relativamente próspero, la gente vive bien. Hace tiempo que desapareció el traje típico, la faja, el cachirulo a la cabeza y el pantalón ceñido. Las calles están asfaltadas e iluminadas. Hay agua corriente, alcantarillas, cines (¿cuántas películas que revelaban estas verdades fueron prohibidas por los curas de los pueblos?) y bares. Como en el resto del mundo, la televisión contribuye a la despersonalización del espectador. Hay coches, motos, frigoríficos, un bienestar material cuidadosamente elaborado, equilibrado por esta sociedad nue
stra, en la que el progreso científico y tecnológico ha relegado a un territorio lejano la moral y la sensibilidad del hombre (...) Yo tuve la suerte de pasar la niñez en la Edad Media, aquella época 'dolorosa y exquisita' como dice Hauysmans. Dolorosa en lo material. Exquisita en lo espiritual. Todo lo contrario de hoy.

Creo que no se puede describir mejor el espíritu que anima el film que comentamos que con las palabras del propio autor. Pero es también aquí donde se revela ese espíritu elitista, egoísta e interesado que ha animado a muchos intelectuales de la 'izquierda'. Debemos alabar el hecho de que a pesar de todo sufrieron por denunciar estas situaciones. Pero esa exquisitez espiritual esconde una gran miseria moral: los que padecían el dolor en lo material eran también los mayores receptores de los abusos nada ricos moralmente de los que estaban por encima de ellos, que escondían las más bajas pasiones de hombres a los que Shakespeare llamaba 'honrados', siguiendo la tradición de la antigüedad defendida por los autodenominados 'optimates' (los mejores de la ciudad ).

Hoy, hombres modernos que ya no aceptan estas humillaciones intelectualmente, como Stephen Daldry en su película The Reader, en la que,tras denunciar la complicidad de demasiados alemanes en el holocausto del nazismo, pone en boca de un estudiante una de las acusaciones más graves, que más o menos viene a decir que, aceptando que no se enteraran de nada, una vez revelado el crimen, por qué no se suicidaron y pudieron seguir viviendo con esa tremenda culpa. También la iglesia debe cargar con la responsabilidad de tantos años de silencio y pedir perdón a la humanidad por sus excesos ejercidos sobre niños que les eran confiados.

Hay que agradecer a Buñuel su cine y sus denuncias, realizadas con el mejor lenguaje cinematográfico que el mundo ha conocido, pero los jóvenes de hoy, en lugar de quejarse tanto, en una sociedad que les da oportunidad de aprender tienen la obligación de adquirir la suficiente formación para ser líderes de sus reivindicaciones y devolver a sus padres en fo
rma de satisfacción los esfuerzos y humillaciones que han tenido que soportar para educarles. Entonces ya nadie se atreverá a decir que se ha acabado la exquisitez intelectual basada en la miseria moral impuesta y la ignorancia de la mayoría de los hombres. Un exquisito existe donde hay millones de desinformados.

Las mujeres, el elemento más débil de esa sociedad patriarcal fueron las depositarias de todos los traumas, debilidades,excesos e incluso crímenes de esa sociedad patriarcal fundamentada en una rígida jerarquía, con 'derecho de pernada' para los señores. Una de las secuencias más tristes del film de Buñuel es aquella en la que el Sr. Monteil abusa de una joven, nada atractiva, pusilánime, a la que trata como a cualquier animal indefenso de su propiedad.

Es sorprendente que transcurridos tantos años, aún podamos extraer enseñanzas de un cineasta, que murió en Ciudad de México en 1983, que le acogió en su exilio involuntario. Aunque la película es una adaptación cinematográfica de una novela de Octave Mirbeau, que ya llevó al cine Renoir, Buñuel deja en ella su impronta tan característica.