dilluns, 2 d’agost de 2010

Superación de la exclusión del espectador en la imagen primitiva

Como sabemos el sueño de los artífices primitivos del cine era el sueño de Frankenstein: crear vida, evitar la muerte. Gorki, sin embargo pensaba que habían llenado el mundo de sombras, sin voz, sin color, sin el aliento vital.
A los intentos continuados de suplir estas carencias se unió desde los inicios el intento de situar en un contexto las imágenes especulares cinematográficas, animarlas con un entorno, e incluir al espectador en esta ilusión; el único proyecto que se hizo realidad fue el cineorama del ingeniero francés Grimoin-Sanson, presentado al público en la Exposición Universal de París de 1900, cuyas representaciones fueron suspendidas tras la tercera sesión ante el temor de los bomberos por el calor que desprendían. Fue el precursor del cinerama, que también fracasó.

Según Noël Burch el principio del cineorama era simple: en el rodaje, se disponían en círculo diez aparatos que funcionaban con un riguroso sincronismo gracias a una ligazón mecán
ica; en la proyección, diez proyectores igualmente dispuestos en el centro de una sala más o menos esférica. Se pasaban cinco vistas de cinco ciudades europeas, asi como del Sahara, añadiendo dos escenas tomadas desde la barquilla de un globo, que despegaba y luego aterrizaba en la plaza de la Concordia; los espectadores también subían a la barquilla de un globo, mientras el proyector estaba en una cabina a sus pies, con el objetivo de vivir la experiencia de cine total.

Pero , a pesar de su espe
ctacularidad, estos métodos colocaban al espectador en un lugar todavía más acéntrico que las imágenes de Lumière, pues obviaban toda linealización de los significantes iconográficos, mientras era absorbido casi literalmente por el espacio-tiempo pro-fílmico imaginario mediante rodeos que lo acercaban al modernismo y lo alejaban del modo de representación convencional, heredado del teatro, la novela y la pintura burguesas.

Tampoco el color logró plenamente su objetivo (Pathé Color) , pues produjo efectos indeseados, como el aspecto de decorado plano, aunque acercara la imagen a la realidad y favoreciera cierto centrado/linealización o diferenciación de los personajes, que reclamaba Gorki.

Noël Burch concluye que "...durante este primer decenio, la "pulsión" que tendía a colmar las tres lagunas subrayadas por Gorki -color, sonido, extensión en el espacio y, más en general, la presencia - a menudo con
dujo a desvíos frente al naturalismo. Habitualmente significaba dos pasos adelante y uno atrás..."


Hoy seguimos con la ensoñación frankesteiniana y, como entonces, continuamos inventando procedimientos que no sólo nos acerquen a la realidad, sino que nos envuelvan dentro de ella, como el cine en tres dimensiones, el cine Imax, el proyecto de hologramas...El hombre sigue negándose a morir, a desaparecer para siempre, y quiere además viajar, sea en el Hales Tours, el Cineorama o las tres dimensiones, sin movers
e de casa.



Como dice el director de esta película, Jordi Llombart, la realidad no es lo que parece, ni lo que es, sino lo que puede ser gracias a nuestros deseos más íntimos. Muchos lo ven así hoy.

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