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diumenge, 24 d’octubre del 2010

Luis Buñuel.Diario de una camarera

Muchas veces te encuentras en clase con la tremenda dificultad de trasladar a los alumnos la idea de que lo que no hagan ellos por ellos mismos no lo va a hacer nadie. Desde la asignatura de latín, una de las más formativas en valores de la civitas, aprenden, sin populismos baratos, que hasta los movimientos más extremos a su izquierda ( la siniestra en esta lengua clásica) están dirigidos por las élites sociales. Esto será así mientras ellos no decidan a tomarse en serio su formación (aconsejamos ver Queimada de Gillo Pontecorvo).

Muchos directores comprometidos con la honradez, como Godard o Robert Redford ('Corderos por leones"), incitan a los jóvenes a hacer algo, algo creativo por supuesto, pero a hacerlo de verdad. Volviendo a la Roma Antigua, los ciudadanos se dividían e
n patricios y plebeyos, y se puede estudiar al detalle como los líderes que se encontraban en la facción de los plebeyos, los populares, (permítase en este caso la redundancia) eran patricios que de alguna manera habían traicionado los ideales 'republicanos' del 'partido' de los Optimates, los Boni, a los que William Shakespeare llamaba 'Hombres honrados'. Este gesto lo pagaron muchos con sus vidas. No es despreciable el hombre que, desde una posición económica acomodada , se arriesga por mejor la situación de los más desempoderados.

Una tarde de sábado en la que la cartelera está muy empobrecida en la ciudad de Valencia, por la celebración de la Mostra de Cine', que para nosotras carece de interés, decido tirar de videoteca y me siento a ver D
iario de una camarera de Luis Buñuel, cineasta de reconocido prestigio universal, admirado entre otros por nuestro querido Tarkovski.

El film es de una belleza que resiste perfectamente el paso del tiempo y que prueba qué sensibilidad artística y qué claridad de ideas había detrás de la cámara del aragonés. Cada fotograma podría
adornar las paredes de cualquiera de las habitaciones de nuestra casa. Sabe captar la elegancia, la sermiradaidad clásica y contenida de una camarera que viene de París y entra en un mundo rural, antiguo y tosco, en el que sus clases altas han caído en una especie de sopor y degradación: insatisfacción sexual, fetichismo, ignorancia, inactividad. Pero tampoco la servidumbre se queda corta en su ignominiosa degradación; acostumbrada a vivir con los 'señores' y experimentar vicariamente sus lujos ha acabado por adquirir sus vicios e incluso superarlos en su emulación, llegando, uno de ellos a formar parte de un grupo de radicales, fascistas, cuyo lema es : ¡Abajo los metecos!

En un sólo día se pro
ducirán dos acontecimientos destacados: la muerte del 'pater familias', el señor Rabour, un fetichista empedernido y enfermizo, abrazado a unos botines de mujer y la violación y asesinato en un bosque de una pequeña, Claire; claros exponentes de este mundo en decadencia son el pisaverde Sr. Monteil, (Michel Piccoli), que abusa de todas las mujeres a su servicio y su arrogante mujer, que apoyándose en el cura de la parroquia, prefiere elevar sus pensamientos ad caelum para obviar lo que sucede en sus miserables pagos. Estos son los hombres que a sí mismos se llaman 'optimates' y que el pueblo ignorante denomina 'hombres honrados'. Tras estos acontecimientos Celine (Jean Moureau ),-así se llama la camarera parisina-, tras tomar la decisión de marcharse a París, conocida la muerte de Claire, decide quedarse y averiguar quién la ha matado. Pero no podemos esperar un triunfo en una sociedad tan rígida en un film de Buñuel.

Si muchos filmes del de Calanda son autobiográficos, como no puede ser de otra manera, éste lo es especialmente. Baste leer sus memorias, Mi último suspiro, en las que se define como nieto de un ' labrador rico ' ( es decir, que te
nía tres mulas ) e hijo de un hombre que hizo fortuna en Cuba y que al regresar a este país misérrimo se casó con una joven de 18 años, teniendo él 43, y con la fortuna obtenida en el país caribeño compró muchos campos y construyó una casa decó (amueblada y decorada al gusto de la época, aquel 'mal gusto' que ahora reivindica la historia del arte, y cuyo mas brillante representante fue en España el catalán Gaudí) y una Torre (especie de chalé). Hasta qué punto estaban empobrecidos los españoles de esta época lo confirma el hecho de que un pequeño empresario, que tenía una ferretería,pudiese adquirir estas propiedades con el producto de unos pocos años de esfuerzo en el Nuevo Mundo. Su situación le permitió enviar a estudiar a Madrid a su hijo Luis y alojarlo en la Residencia de Estudiantes, donde trabó amistad, entre otros, con García Lorca y Salvador Dalí. Ésta era la España que dolía a la Generación del 98: un pueblo de ignorantes con unas cuantas mentes privilegiadas. Unos murieron a manos de los insurgentes (García Lorca), otros huyeron al exilio (Luis Buñuel) y otros se acomodaron bien en la dictadura (Salvador Dalí).

En estas Memorias Buñuel va desgranando el ambiente y casi el argumento
del film que comentamos. Se puede decir que en el pueblo en que yo nací (...) la Edad Media se prolongó hasta la Primera Guerra Mundial. Era una sociedad aislada e inmóvil, en la que las diferencias de clase estaban bien marcadas. El respeto y la subordinación del pueblo trabajador a los grandes señores, a los terratenientes, profundamente arraigados en las antiguas costumbres, parecían inmutables. La vida se desarrollaba horizontal y monótona, definitivamente ordenada y dirigida...Ya tenemos el contexto en el que se va a desarrollar la historia; sólo ha cambiado el escenario, que ahora es Francia, y la época: vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Los campesinos, convencidos de que la carroña enriquecía la tierra, no enterra
ban a los animales(...) Todos los hombres llevaban una navaja metida en la faja(...) y la muerte hacía sentir constantemente su presencia y formaba parte de la vida, al igual que en la Edad Media. (...) La religión era omnipresente, se manifestaba en todos los detalles de la vida (la Señora Monteil recibe el mandato del cura de no sentir placer cada vez que la requiera el marido; esta represión la pagará cualquiera de las sirvientas, con plena conciencia de la esposa, por muy poco agraciadas y dotadas de pulsión escópica que fueran); Santo Tomás pensaba, incluso, que el acto del amor entre marido y mujer constituye casi siempre un pecado venial, ya que es imposible ahogar toda concupiscencia. Y la concupiscencia es mala por naturaleza. El deseo y el placer son necesarios, ya que así lo quiere Dios; pero habría que desterrar del acto carnal toda imagen de concupiscencia ( que es el simple deseo de amor ), todo pensamiento impuro,en favor de una sola idea: traer al mundo a un nuevo servidor de Dios. A todo ello se unía el que la botella de aguardiente pasaba de mano en mano (...). Si mezclamos ignorancia, navajas, superstición y alcohol ¿qué podemos esperar?

Buñuel declara que esta prohibición implacable crea un sentimiento de pecado que puede ser delicioso; es el contrapunto de la feroz opresión sexual; en 1917, en las fiestas del Pilar,un café de Calanda contrató camareras. Durante dos días, aquellas muchachas, consideradas de costumbres ligeras, tuvieron que soportar los rudos pellizcos ( pizcos en aragonés) de la clientela, hasta que se hartaron y se despidieron. Desde luego, los clientes no iban más allá del pellizco. Si hubieran intentado otra cosa, en seguida habría intervenido la Guardia Civil. Éste es el retrato del personaje de Celine, (Jeane Moureau) , en el medio social de aristócratas terratenientes franceses, cuya respuesta a la l
lamada del sexo no difiere mucho de la del rudo campesino, pero su poder para sofocar los lamentos de las víctimas goza de la complicidad de la policía y los jueces, que prefieren dar mayor credibilidad a la palabra de los señores, esos 'hombres honrados' de Shakespeare.

La familia al completo-por lo men
os diez personas- íbamos todos los días a La Torre en dos jardineras. Aquellas carretadas de chiquillos alegre se cruzaba con frecuencia con niños desnutridos y harapientos que recogían en un capazo el estiércol con el que su padre abonaría el huerto. Imágenes de penuria que, al parecer, nos dejaban totalmente indiferentes (...) Su vida era ociosa y sin amenazas y se pregunta: Si yo hubiera sido uno de aquellos que regaban la tierra con sudor y recogía el estiércol, ¿ cuáles serían hoy mis recuerdos de aquel tiempo ? . Aquí tenemos a la pobre Claire, hija natural probable de el más miserable de los siervos y que vive con una ¿tía? que 'cuida' de ella; sólo Celine la mima y la trata con cariño.

Nosotros éramos seguramente los últimos representantes de un muy antiguo orden de cosas . Escasos intercambio comerciales. Obediencia a los ciclos. Inmovilidad de pensamiento (...) Hoy en Calanda ya no hay pobres que se sienten los viernes junto a la pared de la Iglesia para pedir un pedazo de pan. El pueblo es relativamente próspero, la gente vive bien. Hace tiempo que desapareció el traje típico, la faja, el cachirulo a la cabeza y el pantalón ceñido. Las calles están asfaltadas e iluminadas. Hay agua corriente, alcantarillas, cines (¿cuántas películas que revelaban estas verdades fueron prohibidas por los curas de los pueblos?) y bares. Como en el resto del mundo, la televisión contribuye a la despersonalización del espectador. Hay coches, motos, frigoríficos, un bienestar material cuidadosamente elaborado, equilibrado por esta sociedad nue
stra, en la que el progreso científico y tecnológico ha relegado a un territorio lejano la moral y la sensibilidad del hombre (...) Yo tuve la suerte de pasar la niñez en la Edad Media, aquella época 'dolorosa y exquisita' como dice Hauysmans. Dolorosa en lo material. Exquisita en lo espiritual. Todo lo contrario de hoy.

Creo que no se puede describir mejor el espíritu que anima el film que comentamos que con las palabras del propio autor. Pero es también aquí donde se revela ese espíritu elitista, egoísta e interesado que ha animado a muchos intelectuales de la 'izquierda'. Debemos alabar el hecho de que a pesar de todo sufrieron por denunciar estas situaciones. Pero esa exquisitez espiritual esconde una gran miseria moral: los que padecían el dolor en lo material eran también los mayores receptores de los abusos nada ricos moralmente de los que estaban por encima de ellos, que escondían las más bajas pasiones de hombres a los que Shakespeare llamaba 'honrados', siguiendo la tradición de la antigüedad defendida por los autodenominados 'optimates' (los mejores de la ciudad ).

Hoy, hombres modernos que ya no aceptan estas humillaciones intelectualmente, como Stephen Daldry en su película The Reader, en la que,tras denunciar la complicidad de demasiados alemanes en el holocausto del nazismo, pone en boca de un estudiante una de las acusaciones más graves, que más o menos viene a decir que, aceptando que no se enteraran de nada, una vez revelado el crimen, por qué no se suicidaron y pudieron seguir viviendo con esa tremenda culpa. También la iglesia debe cargar con la responsabilidad de tantos años de silencio y pedir perdón a la humanidad por sus excesos ejercidos sobre niños que les eran confiados.

Hay que agradecer a Buñuel su cine y sus denuncias, realizadas con el mejor lenguaje cinematográfico que el mundo ha conocido, pero los jóvenes de hoy, en lugar de quejarse tanto, en una sociedad que les da oportunidad de aprender tienen la obligación de adquirir la suficiente formación para ser líderes de sus reivindicaciones y devolver a sus padres en fo
rma de satisfacción los esfuerzos y humillaciones que han tenido que soportar para educarles. Entonces ya nadie se atreverá a decir que se ha acabado la exquisitez intelectual basada en la miseria moral impuesta y la ignorancia de la mayoría de los hombres. Un exquisito existe donde hay millones de desinformados.

Las mujeres, el elemento más débil de esa sociedad patriarcal fueron las depositarias de todos los traumas, debilidades,excesos e incluso crímenes de esa sociedad patriarcal fundamentada en una rígida jerarquía, con 'derecho de pernada' para los señores. Una de las secuencias más tristes del film de Buñuel es aquella en la que el Sr. Monteil abusa de una joven, nada atractiva, pusilánime, a la que trata como a cualquier animal indefenso de su propiedad.

Es sorprendente que transcurridos tantos años, aún podamos extraer enseñanzas de un cineasta, que murió en Ciudad de México en 1983, que le acogió en su exilio involuntario. Aunque la película es una adaptación cinematográfica de una novela de Octave Mirbeau, que ya llevó al cine Renoir, Buñuel deja en ella su impronta tan característica.


diumenge, 17 d’octubre del 2010

Agustí Villaronga. Pa negre


Agustí Villaronga pertenece a una generación de cineastas que triunfan en los Festivales Internacionales más prestigiosos, y que aprovechando la crisis de la industria cinematográfica osan explorar nuevas vías que no hubieran podido transitar en momentos de expansión económica. Los actores de Pa Negre no son profesionales sino que han salido de un casting y son los más adecuados para construir una diégesis basada en la experiencia vital y no en la reflexión.

Carlos F.Heredero en el número de Cahiers dedicado a estos cineastas españoles (Galter, Villaronga, Guerin, Villamediana...) los define como un grupo heterodoxo que atrae el interés de la crítica bajo la bandera de su gesto de rebeldía.

Pa Negre, aunque contextualizada en la guerra civil, la represión y los enfrentamientos entre España y Cataluña, evita estos referentes al máximo e incluso intenta abstraer la miseria,, tanto física como moral, emblematizada mediante la ausencia de detalles. Lo que le interesa es hacer cómplice al espectador de los monstruos que genera la situación que crean estos conflictos que van haciendo crecer fantasmas en las mentes infantiles que no pueden sustraerse al contexto. Mediante el uso del lenguaje cinematográfico va mostrando como todo evoluciona, incluso el bosque, que empieza siendo mágico y luminoso, un refugio, y acaba como algo podrido, gris; la devastación afecta a todo y nada ni nadie puede salir limpio: 'Es como tirar una piedra en un montón de mierda, que salpica a todos. Hay gente que se mantiene más o menos pura, pero quien más quien menos...'

Las localizaciones están poco elaboradas y según el director es una película de humedad y de polvo. Era como si parásemos el tiempo y pusiéramos fantasmas dentro.

La película es una adaptación de la novela homónima de Emili Teixidor y de Retrat d'un assassí d'ocells
del mismo autor, por lo que durante unos minutos apunta al cine fantástico, al thriller, pero va cambiando el clima pues en definitiva la película habla de la elaboración de un monstruo, y todas las acciones conducen a entender cómo esa persona llega a ese punto. El niño aparece en todas las secuencias para reforzar el personaje, complejo moralmente. Más que un film político sobre la reciente historia de Cataluña y España, Pa Negre denota fascinación por unos universos infantiles nada candorosos, subraya la ambigüedad de las relaciones personales y radiografía la mutación de la inocencia en monstruosidad ( Agustí Villaronga. Me interesa esa devastación de la guerra que afecta a la moral". Eulalia Iglesias/ Violeta Kovacsics. Cahiers du Cinema,octubre 2010).
En Cahiers se hacen una pregunta retórica, que aún no tiene respuesta: ¿Por qué la mayoría de estos cineastas son catalanes o vascos?





dimarts, 12 d’octubre del 2010

Clarence Brown. Ana Karenina. La mujer en el Ancien Regime.


Es muy fácil apuntarse a ganar y alabar las bondades del director Clarence Brown y la actuación estelar de Greta Garbo, pero a veces me gusta jugar a perder. El problema de Ana Karenina de León Tolstoi es que representa demasiado para mí, es mi Rosebud, mi añoranza de un tiempo perdido en la que buscaba en los libros un poco de esperanza de un mundo mejor; León Tolstoi retrataba un tipo de aristócrata que aspiraba a reformar la sociedad ante una revolución que cada vez se veía como más inminente.

Ana Karenina era una mujer de ese medio aristocrático afrancesado que se adelantó a su tiempo, que fue ante todo eso, una mujer, que amó, se liberó y sufrió un tremendo castigo, de acuerdo con las reglas de una cultura y sociedad dominantes en un sistema que agonizaba, el antiguo régimen, cuyo último baluarte era Rusia, y fue, precisamente en este país, donde se produjo la primera revolución socialista. Hombre y mujer cometieron el mismo 'crimen', pero en este contexto miserable, en el que las mujeres eran a la vez víctimas y verdugos de sí mismas, se lanzaron las 'Furias' exclusivamente contra ella y la apartaron de lo que más quería: su propio hijo Sergei. Una de las secuencias que representa mejor lo que yo siento por este personaje es la de la ópera, en la que sufre el desprecio de una vulgar mujer. Lo que entonces desconocían estos 'personajes' es que estaban viviendo sus últimos días de atropello y prepotencia y que se estaba configurando un mundo en el que las mujeres optarían incluso por no casarse para no perder ni un ápice de su libertad.

Ana Karenina no tiene rostro, está en el de cada mujer que ama su propia vida y su facultad de elegir qué papel quiere representar en ella, aunque, como el personaje de Tolstoi, deba pagar un alto precio por ello. Todos, hombres y mujeres, debemos congratularnos de que se hayan superado una ideología y unos hábitos sociales que puedan acorralar a un ser humano y 'empujarle' a quitarse la vida tirándose al tren. La historia de Ana Karenina camina inexorable como un tren por su vía: en el tren conoce a Alexei, en el tren se quita la vida, pero como decía Juan Manuel Serrat en su palíndromo Tarres Serrat, la maquina seguía pita, pita...y caminando, y acabó arrollándolos a todos y llevándose con ellos la hipocresía, la maledicencia y la falta de caridad por el ser humano de esta gente.

No me gustan las adaptaciones literarias al cine, si el director no sabe traer un viento fresco, usando la obra sólo como excusa, como leitmotif, aunque se rodee del mejor equipo. León Tolstoi dejó una obra inigualable, un monumento a la lucha por la igualdad de hombres y mujeres, consciente o inconscientemente, y su más profundo desprecio a un grupo de privilegiados que las condenó y castigó, pero que miraba con avidez al hombre de posición como objetivo para la conquista de sus retoñas casaderas; el hombre 'tampax' con el que puedes bailar, nadar, ir al teatro e incluso...contraer matrimonio. Pero en su crimen, en su falta de sensibilidad para comprender qué sufrimientos tenía que soportar su compañera y lo que había perdido al otorgarle su amor, estaba su castigo. También a él le perseguirán las 'Furias' por la falta de solidaridad con su amante.

Much@s leerán con asombro este post, pero es lo que siento y honradamente debo decir; Greta Garbo fue una gran actriz, que hizo muy bien un papel que para mí es imposible de interpretar sin defraudarme; el director ha sabido captar con su cámara una sociedad patriarcal en la que los hombres se emborrachaban hasta desfallecer, ante los últimos rostros impenetrables de unos criados que no tardarían en rebelarse. Las mujeres contemplaban estos excesos con naturalidad complaciente. Nunca el hombre (rico.por-supuesto) volverá a disfrutar este estatus del dios, libre y con posibilidad de poner sus ojos sobre cualquier mujer, de cualquier rango o edad.




divendres, 1 d’octubre del 2010

Steven Zaillian. Todos los hombres del rey


Steven Zaillian, guionista, entre otros filmes de American gansters y Gangs of New York, realiza en Todos los hombres del rey una adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren (1946), con desigual crítica por la sensibilidad del tema que trata; mientras The New York Times la calificó de película que no funciona, exagerada y aburrida (A.O.Scott), Los Angeles Times, consideró que es un complejo relato sobre el poder, que apunta más alto que otros y acierta (Kenneth Turan). Es una pequeña muestra.

Nosotras como mujeres, y yo especialmente como profesora de latín, estamos acostumbradas a reflexionar sobre estas cuestiones y a trabajar contenidos con los alumnos que les permitan comprender los conflictos que ahogaban a la República en sus últimos estertores y que condujeron al idus de marzo.

Los romanos estaban divididos en dos facciones, los optimates y los populares; ésta última, aunque representaba los intereses de los plebeyos, estaba infiltrada por miembros de la aristocracia patricia ( ¿jóvenes inadaptados de la aristocracia, como llama la prensa conservadora a los protagonista del film? ). Los patricios se llamaban a sí mismos los boni (los buenos) o los optimates (los mejores); William Shakespeare los llama hombres honrados. Desde entonces existe la inclinación a llamar de esta forma a los que tienen una posición económica elevada, que excluye desde luego a los médicos de los pueblos (pequeña burguesía), como afirma el protagonista del film. Por el contrario también se trata de chanchulleros o chorizos a los que hacen lo mismo que los ricos, pero no saben con qué mano se coge el tenedor, como afirma Jack (Jude Law).

En este universo no falta quien, procediendo de los boni, se plebeyiza si es necesario para acceder al poder cuando éste cae en manos de un popular. Willie Stark (Sean Penn) es un político idealista sureño, que se denomina a sí mismo paleto, y, que al observar que su discurso, dirigido y manipulado por los poderosos, excesivamente técnico no llega a las masas, comienza a utilizar un verbo más directo (algunos con mucha frivolidad lo llaman chavista, salvo que el término lo extiendan a otros políticos). Paradójicamente una de las palabras que se usa con más carga demagógica es la palabra demagogia, no como la usaban en la antigüedad, sino en el sentido de fraude o engaño a las masas apelando a las emociones (amor, odio, miedos, deseos...), patrimonio de los partidos de izquierdas. Pero siempre y hoy especialmente , con el desarrollo de medios de comunicación más inmediatos, gracias al desarrollo de la red, los mensajes de todas las tendencias son cada vez menos profundos y apelan más a los sentimientos.

En lo que el film acierta más es en la distinción de un ideario colectivo, el desarrollo paralelo de individualismos interesados, y en la necesidad de recurrir a las cloacas del poder para enfrentarse a los aparatos ideológicos del estado (Althuser).

Prensa, televisión, judicatura, poderes económicos...se pondrán desde el primer momento en contra del líder idealista para algunos, populista para otros (según la perspectiva del que analiza) para derribarlo, burlando la soberanía popular; la prensa comienza a verter dudas sobre corrupción y los jueces están preparados para investigar a 'fondo' al personaje y arruinar su imagen. La moción de censura vendrá por sí sola. Mientras cachorros de la aristocracia de Louisiana, como Jack Burden (Jude Law), y los hermanos protagonizados por Kate Winslet y Mark Ruffalo, hijos de un político republicano importante, se van integrando en el pesebre del gobernador, no por inadaptación, sino por deseo de poder. Pero son frágiles, no acostumbrados a luchar por su supervivencia y perecerán.

El juez Irwim, (Anthony Hopkins), jubilado, pero no inactivo,uno de estos personajes de peso en la sociedad, se pone del lado de los poderosos y participa en campañas de prensa conducentes a la moción de censura; la única forma de derribarle es excarbar en su pasado, en el barro, para encontrar alguna mácula, lo que parece imposible en un hombre honrado. No obstante es evidente que es muy difícil escalar la cima del poder sin sufrir algún arañazo, y precisamente Jack, a quien él había criado, encontrará algo mucho más terrible que cualquier pecado de los ganapanes.

En esta tragicomedia que es la lucha por ascender en la escala social, muchos dramas se desatan por cosas tan poco sublimes como pasiones contrariadas, amantes despechados, que en este caso, como en muchos que conocen los lectores de prensa, desencadenan grandes desgracias con su efecto mariposa.

El personaje más complejo es el de Jack, hijo de la aristocracia de Louisiana, que despedido del periódico en el que trabaja por apoyar al político popular, se ve obligado a traicionar a los de su clase, investigarlos y colaborar en la presión que se ejerce contra ellos, sugestionado por la atracción que sobre él ejerce Stark. Otros son mucho más frágiles y sensibles a cualquier campaña interesada que se lanza desde distintos frentes para enajenarlos del político.

En la gran comedia humana se mezclan intereses individuales y colectivos como en una coctelera; lo magno y lo miserable se confunden y la capacidad de distorsionar cualquier realidad y manipularla se multiplica exponencialmente. El poder, ya sea político o económico siempre corrompe, pues se desarrolla en el vientre de la violencia estructural y cultural y deriva en la violencia directa. Cuando los generales romanos que volvían de sus campañas gloriosas celebraban su triunfo por la via sacra, acompañados excepcionalmente por su ejército, un esclavo les recordaba al oido que eran sólo hombres. Alguien debía desempeñar esta función en la actualidad.


Los damnificados no son los mejores, sino los más débiles, en cuyo nombre todos hacen sus campañas electorales. Que nadie lo olvide.

Nos parece un film interesante para entender la realidad que nos circunda, en unos momentos en los que los medios de comunicación parecen estar en otra parte, defendiendo intereses más que dudosos. El cine, otra vez, viene en nuestra ayuda.






Tienen una gran fuerza expresiva del significado de la democracia burlada al pueblo la tristeza con que Jack asciende los escalones que conducen a la sede parlamentaria en la que se celebra la moción de censura: cada uno de ellos tiene el nombre de uno de los estados que constituyen la Unión.

diumenge, 19 de setembre del 2010

Barry Levinson. Sleepers. El triángulo de la violencia y la dialéctica negativa.

Si yo tuviera que escoger un documento para ejemplificar el triángulo de la violencia de Johan Galtung, no dudaría un momento: seleccionaría Sleepers de Barry Levinson, adaptación de la novela de Lorenzo Carcaterra. Galtung y Susan George hablan de tres formas de violencia: violencia estructural, violencia cultural y violencia directa.



Estas formas de violencia son interdependientes y constituyen la base de la violencia de género; la violencia es lo contrario de la libertad, y el Miedo y el Desempoderamiento son sus consecuencias más importantes. El film de Levinson es de manual. Cuatro jóvenes viven en un barrio neoyorkino, Hell's Kitchen, multiracial y dirigido por la corrupción, en el que los niños pueden jugar libremente pues los mafiosos no intentan operar en sus calles; pero en este lugar imperan los conflictos imbricados en las estructuras sociales, cuyo resultado es la explotación, la discriminación y la marginación de personas y grupos, caldo de cultivo de la violencia de género en todas sus manifestaciones, que reina en el interior de los hogares y que deja sus huellas en los jóvenes que conviven con ella diariamente. Los hombres admiran a Lucky Luciano y hablan con fervor de él a sus hijos; sólo una niña convive con estos jóvenes.

Uno de ellos reflexiona sobre la revolución del 68 y el movimiento feminista de una manera que no plantea dudas de su conformidad con la dialéctica negativa defendida por los neomarxistas: " Jóvenes inconformistas hablaban de cómo iban a cambiar nuestras vidas ;mientras gritaban sus eslóganes mis amigos y yo asistíamos a los funerales de los jóvenes de Hell's Kitchen que regresaban de Vietnam. Escépticos mirábamos la cara de aquellos que estaban protegidos por el dinero y por una clase social media-alta. Un creciente ejército de feministas marchaba por el país exigiendo igualdad, mientras nuestras madres cocinaban y se ocupaban de hombres que las maltratan mental y físicamente. Para mí y para mis amigos esos avances no tenían peso, podían muy bien haber ocurrido en otro país o en otro siglo; nuestra atención estaba en otra parte: sentados con el padre Boby en la habitación de un hospital acompañábamos a John que se recuperaba de la punción de un pulmón, regalo de un novio de su madre demasiado efusivo," La violencia estructural está muy bien definida en esta secuencia; el padre Bobby es un cura, hijo del barrio, al que un gángster, encarnado por Vittorio Gasman, lo define como un hombre que hubiera sido un buen matón, si no se lo hubiera llevado 'la otra parte'.

Un día los niños cometen un tremendo error y le roban un carrito de 'perritos calientes' a un pobre hombre, sin pensar en que era su medio para mantener a sus hijos, aunque pensaban devolvérselo, se les desliza por las escaleras del metro y hiere de gravedad a un usuario, por lo que todos acaban en el reformatorio; allí continúa la violencia contra los niños desempoderados, a los que los guardias maltratan y violan reiteradamente. A uno negro lo matan.

Ya adultos, dos de ellos encuentran a uno de estos guardias en un restaurante, se vengan y lo asesinan; los otros dos, que arrastran su trauma, organizan su defensa: uno de ellos que llega a ser fiscal, acepta el caso con un propósito: juzgar a todo el reformatorio de Wikinson que no cumplió con su deber de velar por los niños bajo su custodia ( al dolor por las heridas unen la verguenza de confesarlo). Aquí entra en juego la violencia cultural, que apoya a los funcionarios frente a unos manguis de Hell's Kitchen; todo el barrio reacciona al unísono para ayudar a los jóvenes, y un tendero define a la justicia con palabras muy duras: La calle es lo único que importa; el tribunal es para los ejecutivos con dinero y abogado.s con tres apellidos. Si tienes pasta, puedes comprar el tribunal, pero en la calle la justicia no se puede comprar. Es ciega donde se sienta el juez, pero no lo es aquí afuera; aquí tiene ojos. Desgraciadamente muchas actuaciones de los tribunales han generado esta conciencia en el ciudadano, que se ve corroborada en el film, cuando tras reconocer un funcionario los abusos y violaciones, se borran sus declaraciones por una cuestión de procedimiento.

Así pues estos jóvenes han sufrido hasta el momento los tres tipos de violencia: una sociedad que les niega lo necesario para el desarrollo de sus potencialidades; una opinión manejada por los que dominan los aparatos ideológicos y orquestada para impedir que se haga justicia con los adolescentes. Pero al final ocurre algo sorprendente: ese cura hijo del barrio, Robert Carrillo (Robert de Niro) miente sobre la Biblia y les da una coartada a los acusados, para que por fín se haga justicia. Ellos habían matado a un asesino en un país donde está vigente la pena de muerte.

No obstante sólo se contempla la venganza, pues las condiciones económicas y sociales de estos dos jóvenes no cambian y morirán antes de cumplir treinta años víctimas de sus excesos y de la Ley de la calle, que también actuará contra el resto de los funcionarios implicados. Los otros dos alcanzarán la redención.

Es un dilema moral importante, que se mueve en arenas movedizas; la sociedad no encuentra la forma de castigar a los culpables cuando son poderosos y esta situación genera un ideología negativa de defensa de estos grupos marginados, para los que hasta ahora no se ha encontrado una solución. Restos de los que ya hemos hablado. No obstante la sociedad avanza, y los más maltratados hoy son menos y en menor medida que en el pasado., lo que en absoluto es suficiente. La justicia debe ser justa, porque los efectos secundarios son peligrosos; y ciega, pero porque no mira a quien juzga y no por mirar a otra parte.

En muchas zonas marginales se mira a los gansters como auténticos protectores.



dissabte, 18 de setembre del 2010

Michael Radford. El mercader de Venecia. La violencia estructural y cultural

Toda adaptación de una obra literaria al cine es difícil de asimilar, especialmente por quién no entiende que son representaciones de la realidad o la ficción diferentes. Es muy común cuando sales de una sala de cine oir la expresión: "No he leído la novela", o "La novela es mejor". No puede ser mejor ni peor, sólo diferente, puesto que la diégesis se construye de forma distinta y el cine tiene su particular lenguaje; Jean Marie Straub entendió muy bien esto y procuró que ninguna de estas formas de representar se impusiera a la otra en sus adaptaciones.

Aquí vamos a analizar el film de Michael Radford y no el texto de William Shakespeare, y en su interpretación tendrá un papel muy importante la experiencia del espectador. La acción transcurre en Venecia en el siglo XVI, ciudad-estado de mercaderes y navegantes, en ese momento con muchas dificultades, como vimos al analizar 1492 de Ridley Scott, (aunque ya había pasado cierto tiempo la situación no era aún estable ) con un mar infestado de piratas turcos. En momentos de crisis se agravan los conflictos raciales, en una ciudad con un colectivo importante de emigrantes judíos, que apartados de la propiedad de la tierra, obtienen sus recursos mediante el préstamo de dinero a elevadísimos intereses; el pueblo veneciano reacciona contra este grupo y le obliga a llevar un distintivo: un gorro rojo. Los actos de violencia contra los judíos, que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos, son constantes.

La sociedad de Venecia es brillante y colorista y la corte del dux más relajada que la española; el film de Michael Radford, El mercader de Venecia, representa unas relaciones entre hombres y mujeres ambiguas, y propias de esta sociedad italiana, en la que en muchas ocasiones los príncipes de las ciudades-estado eran enemigos declarados del Papa, con el que hacían constantemente la guerra; la sociedad había llegado a tal extremo de liberalidad que Savonarola predicaba todos las desgracias apocalípticas. Su error fue no examinar con cuidado las costumbres de los aristócratas, lo que le llevó a la hoguera en Florencia.

Un joven llamado Bassanio pide a su 'amigo' dinero para casarse con la bella Porcia; Antonio quiere al muchacho desmedidamente ( el ojo de la cámara nos permite aprehender, sin necesidad de palabras, algo muy difícil de explicar con ellas) y se compromete con el judío Shylock a pagar la fianza con una libra de carne, si no la hace efectiva en el plazo convenido, como todos sabéis; pero Shylock está afectado por la reciente muerte de su esposa y lleno de rencor por muchos motivos, unos má
s justificados que otros: el rencor habitual del avaro frente al vividor, los desprecios, la discriminación constante y la traición de su hija, que le roba y le abandona por el amor de uno de los jóvenes disipados, libertinos y despreocupados de la aristocracia veneciana.

El odio, mal consejero, le invade e intenta vengarse de Antonio, hombre muy respetado en la ciudad, sin ceder a las peticiones de clemencia y piedad del dux, y a las increpaciones de los asistentes al juicio. Un joven sabio ( en realidad una mujer vestida de hombre ) interviene en las deliberaciones y resuelve la cuestión con su docto criterio. Todos felices. ¿Todos? Todos no, la hija del judío siente piedad por su padre y pesadumbre por la traición a su pueblo. El film se cierra con la imagen de la joven mirando al mar en dirección a la ciudad en la que su padre ha sido castigado.

El director de El cartero y Pablo Neruda, hace un film muy humano, sin evitar ningún conflicto de los que desempoderan al hombre, ya sean las deudas, la discriminación, la orientación sexual, o la pobreza. La pobreza y la ignorancia son caldo de cultivo de muchos males sociales y debe ser erradicada en beneficio del hombre. Los aristócratas de la época vivían con normalidad su supremacía y el desprecio al inferior; el propio Antonio, un boni, un optimate, escupe en
la cara al judío, antes de pedirle dinero, pero la crueldad en la venganza de Shylock es inaceptable para cualquier ser humano. La realidad es compleja.

Propuestas didácticas:

Te aconsejamos que veas este film, por la recreación no sólo de un momento histórico de brillantez de los principados italianos, sino de los conflictos sociales, religiosos y humanos que se producían en ellos.

Michael Radford ha contado con la colaboración de un elenco de actores inmejorables, y merece atención el trabajo de Al Pacino. No te lo pierdas.



diumenge, 28 de març del 2010

Roman Polanski: The ghost writer





En este film se han conjugado dos grandes hombres: un gran director, Roman Polanski y un gran actor Ewan McGregor, lo que resulta muy atratactivo para los seguidores de ambos. Por otro lado es sorprendente la rapidez con la que el cine anglosajón aborda los temas que preocupan a su población, como la Guerra de Irak y el papel de sus actores, proyectándose incluso al futuro y planteandose qué paises reconocen al Tribunal Penal Internacional. El film que nos ocupa es sólo uno más de los muchos que se han producido en torno a las últimas guerras y sus consecuencias en la población.

Roberto Cueto ( Una doble mirada. Cahiers de Cinema. Abril 2010) afirma que : "El escritor no pasará a la historia del cine por su guión (basado en una novela de Robert Harris), aunque establezca un malicioso paralelismo entre uno de sus personajes y el ex primer ministro Tony Blair, denuncie la complicidad del gobierno británico con la política estadounidense y ofrezca algún que otro malicioso diálogo sazonado con indudable ingenio (eso que los ingleses llaman wit. (...) La trama de la película no es, pues, más que la excusa para que Polanski construya una serie de brillantes set pieces repletas de guiños a los admiradores de su cine: unos exteriores que recuerdan los desolados páramos de Callejón sin salida; un proceso de vampirización del personaje principal por parte de un predecesor misteriosamente fallecido que nos retrotrae a El quimérico inquilino..."

El film está estructurado de tal manera que comienza con una elipsis del asesinato de un escritor fantasma o negro, sugerido en una secuencia muy repetida en el cine, en la que, cuando todos los coches se ponen en marcha para bajar del ferri, uno queda parado por la ausencia del conductor, y termina con el asesinato de su sucesor, que se produce fuera de campo y se representa en la pantalla por un montón de folios volando, mientras en la fachada de un edificio nos muestra una gran imagern del estadista Adam Lang. El personaje principal, encarnado por Ewn McGregor no tiene nombre, como la Rebeca de Hitchcock, y al igal que la heroina del inglés estará constantemente vampirizado por su antecesor, que sí lo tiene : McAra.

Encerrado en una isla, de la que no puede salir sin utilizar medios muy controlables por el poder, como el barco o el avión, en sí mismos pequeñas islas, descubre el asesinato usando un instrumento de las nuevas trecnologías, como el GPS de un automóvil que había utilizado McAra y que tenía en su memoria la última ruta que había seguido.

Los recursos fílmicos contribuyen a crear un ambiente agobiante, siempre nublado o lloviendo, usando en exteriores la luz natural y escasos focos en los interiores. Edificios con decoración minimalista y grandes cristaleras que lo integran en el espacio circundante, de acuerdo con la filosofía de Wrigth, y que permiten observar la inutilidad de los trabajos que realizan los sirvientes chinos, como barrer las hojas que caen de los árboles. Según Roberto Cueto lo más importante en Polanski es la articulación del film en torno a la observación constante por parte del personaje principal del entorno en el que se mueve, en un desesperado intento por entenderlo y dejar de sentirse aterrorizado por él. Como consecuencia el (anti)héroe, desbordado por las circunstancias, actúa cuando ya es demasiado tarde