dissabte, 18 de setembre de 2010

Michael Radford. El mercader de Venecia. La violencia estructural y cultural

Toda adaptación de una obra literaria al cine es difícil de asimilar, especialmente por quién no entiende que son representaciones de la realidad o la ficción diferentes. Es muy común cuando sales de una sala de cine oir la expresión: "No he leído la novela", o "La novela es mejor". No puede ser mejor ni peor, sólo diferente, puesto que la diégesis se construye de forma distinta y el cine tiene su particular lenguaje; Jean Marie Straub entendió muy bien esto y procuró que ninguna de estas formas de representar se impusiera a la otra en sus adaptaciones.

Aquí vamos a analizar el film de Michael Radford y no el texto de William Shakespeare, y en su interpretación tendrá un papel muy importante la experiencia del espectador. La acción transcurre en Venecia en el siglo XVI, ciudad-estado de mercaderes y navegantes, en ese momento con muchas dificultades, como vimos al analizar 1492 de Ridley Scott, (aunque ya había pasado cierto tiempo la situación no era aún estable ) con un mar infestado de piratas turcos. En momentos de crisis se agravan los conflictos raciales, en una ciudad con un colectivo importante de emigrantes judíos, que apartados de la propiedad de la tierra, obtienen sus recursos mediante el préstamo de dinero a elevadísimos intereses; el pueblo veneciano reacciona contra este grupo y le obliga a llevar un distintivo: un gorro rojo. Los actos de violencia contra los judíos, que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos, son constantes.

La sociedad de Venecia es brillante y colorista y la corte del dux más relajada que la española; el film de Michael Radford, El mercader de Venecia, representa unas relaciones entre hombres y mujeres ambiguas, y propias de esta sociedad italiana, en la que en muchas ocasiones los príncipes de las ciudades-estado eran enemigos declarados del Papa, con el que hacían constantemente la guerra; la sociedad había llegado a tal extremo de liberalidad que Savonarola predicaba todos las desgracias apocalípticas. Su error fue no examinar con cuidado las costumbres de los aristócratas, lo que le llevó a la hoguera en Florencia.

Un joven llamado Bassanio pide a su 'amigo' dinero para casarse con la bella Porcia; Antonio quiere al muchacho desmedidamente ( el ojo de la cámara nos permite aprehender, sin necesidad de palabras, algo muy difícil de explicar con ellas) y se compromete con el judío Shylock a pagar la fianza con una libra de carne, si no la hace efectiva en el plazo convenido, como todos sabéis; pero Shylock está afectado por la reciente muerte de su esposa y lleno de rencor por muchos motivos, unos
s justificados que otros: el rencor habitual del avaro frente al vividor, los desprecios, la discriminación constante y la traición de su hija, que le roba y le abandona por el amor de uno de los jóvenes disipados, libertinos y despreocupados de la aristocracia veneciana.

El odio, mal consejero, le invade e intenta vengarse de Antonio, hombre muy respetado en la ciudad, sin ceder a las peticiones de clemencia y piedad del dux, y a las increpaciones de los asistentes al juicio. Un joven sabio ( en realidad una mujer vestida de hombre ) interviene en las deliberaciones y resuelve la cuestión con su docto criterio. Todos felices. ¿Todos? Todos no, la hija del judío siente piedad por su padre y pesadumbre por la traición a su pueblo. El film se cierra con la imagen de la joven mirando al mar en dirección a la ciudad en la que su padre ha sido castigado.

El director de El cartero y Pablo Neruda, hace un film muy humano, sin evitar ningún conflicto de los que desempoderan al hombre, ya sean las deudas, la discriminación, la orientación sexual, o la pobreza. La pobreza y la ignorancia son caldo de cultivo de muchos males sociales y debe ser erradicada en beneficio del hombre. Los aristócratas de la época vivían con normalidad su supremacía y el desprecio al inferior; el propio Antonio, un boni, un optimate, escupe en
la cara al judío, antes de pedirle dinero, pero la crueldad en la venganza de Shylock es inaceptable para cualquier ser humano. La realidad es compleja.

Propuestas didácticas:

Te aconsejamos que veas este film, por la recreación no sólo de un momento histórico de brillantez de los principados italianos, sino de los conflictos sociales, religiosos y humanos que se producían en ellos.

Michael Radford ha contado con la colaboración de un elenco de actores inmejorables, y merece atención el trabajo de Al Pacino. No te lo pierdas.



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