dissabte, 14 d’agost de 2010

Nueva York, antigua capital del jazz


Como ya sabemos los veranos son poco aptos para el trabajo periodístico, por ello se tira mucho de archivo o de imaginación. Hoy, Isabel Piquer, (Diario Púlico ), dedica un espacio a la ciudad de New York, antigua capital del Jazz. Me viene al recuerdo aquel personaje, que por circunstancias ajenas a su voluntad, se convierte en un apatrida en una terminal del aeropuerto de esta ciudad. Llega a la metrópolis para cumplir el último deseo de su padre: completar con la firma de un músico de jazz, las de todo un grupo que aparecía en una fotografía.

Hay algo que Spielberg sabe representar muy bien: la magia de las ilusiones. Independientemente de lo que suceda en la realidad, nadie puede controlar ese trocito de materia gris, escondido debajo de un cráneo, que siempre será libre e independiente, y que, a veces, como en esta historia, se enfrentará a circunstancias muy adversas, para alcanzar sus sueños.

La ciudad ha despreciado su legado, según Schoenberg a causa de su dejadez. Sus ciudadanos se defienden diciendo que el jazz está tan presente que no necesita mayor atención. Una de las reliquias más importantes es la casa de Louis Amstrong, llamado Sachtmo (boca de saco) por la peculiaridad de su voz. La casa-museo está ubicada en un barrio latino, Corona, en pleno Queens.





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