dimarts, 12 d’octubre de 2010

Oliver Stone. Wall Street, el dinero nunca duerme.







Todos sabemos que la experiencia del espectador es fundamental en la construcción de la diégesis, y que precisamente ahí reside su poder, pero cuando leo algunas críticas de Wall Street, el dinero nunca duerme. excepto algunos datos eruditos de antecedentes, ficha técnica, etc. me da la impresión de que hemos visto películas absolutamente distintas. En la versión del mismo director de 1987, Bud Fox, joven broker, intenta abrirse camino acercándose al gran magnate de las finanzas, Gordon Gekko, cuyo lema era 'la avaricia es buena', que animó a muchos jóvenes a hacerse brokers. Desde entonces han transcurrido trece años y se ha producido la primera crisis global, cuya causa ha sido la explosión de varias burbujas y especialmente la inmobiliaria, como todos sabemos.

Yo no soy economista y me encuentro entre esas personas que como dice Oliver Stone desconoce que hay detrás de cada sigla, pero hay una serie de cosas que las tengo bien claras, y, aunque sólo sea por eso, me parece que el director realiza una gran labor didáctica para el que le quiera escuchar. Impera una sicología de masas inmersas en el mito del desarrollo continuo, que aún no han despertado de su mal sueño, pero que es preciso que lo hagan, porque no sólo las crisis se suceden con más rapidez, sino que cada vez son más graves porque son sistémicas.

Un cuarenta y tantos por ciento del producto interior bruto generado en el imperio contemporáneo procede de la especulación, no tiene ninguna relación con las necesidades de sus habitantes y el éxito o declive de una empresa responde, sobre todo, a rumores intencionados sobre su funcionamiento ; a nadie le debe quedar ninguna duda de que este hecho no es sostenible y de que responde a intereses de magnates que caen y se levantan, ingresan en las cárceles y vuelven a los negocios, cambiando constantemente de piel como los camaleones.

Pero como bien señala uno de los protagonistas de este gran teatro del mundo, el huevo de la serpiente se está incubando en las hipotecas inmobiliarias. Gekko (Michael Douglas) , tras su salida de la cárcel, escribe un libro en el que define la codicia, y es ahora cuando todos los pelos se te ponen de punta: reside en las refinanciaciones de las hipotecas, que en base a una falsa propiedad ponen en manos de la gente corriente una cantidad de dinero que no va a poder devolver (un frío helado ha recorrido las espaldas de los espectadores ), con el fin de seguir consumiendo viajes, coches, etc. El protagonista, Jake Moore (ahora Shia LaBeouf ), Licenciado en Administración de Empresas, agente de bolsa y caddie de un magnate de profesión debe vender su apartamento por un veinticinco por ciento menos de lo que ha pagado por él. ¿Suena la música ?

Los pasivos de los bancos son generalmente inmobiliarios, y nadie conoce su valor real. La forma de rendir a los gobiernos es sencilla:contarles la verdad y avisarles de que un día los cajeros de los bancos no vomitarán billetes. En el periódico digital, El economista, Rosa Gamazo titula una entrevista al director de esta manera: Oliver Stone: Wall Street es un reflejo de lo que pasa en la sociedad.

El nuevo banquero, en un momento en que se han desdibujado las fronteras entre la función de una entidad bancaria y la especulación, Breton James (Josh Brolin) tiene una filosofía harto cínica que se basa en un llamado por él principio moral, que consiste en no dejar más dinero al que se ha equivocado, porque seguirá haciéndolo; Gordon Gekko le da otra interpretación a una anciana que le pregunta por su significado: confiar su dinero a alguien que no es responsable de nada.

La madre de Jake es una de las personas que han caído en eel espejismo, se ha hecho agente inmobiliario y en este momento está ahogada por las deudas; al final medio comprende que no le queda más remedio que volver a trabajar 'de verdad'. ¿Hay happy end ? Según como se mire; hasta el peor canalla quiere a su familia, y, cuando uno está ahogado, la ayuda económica no es despreciable.

Propuestas didácticas:

Yo he visto la tristeza en la mirada de jóvenes alumnas muy válidas, y que pertenecen a esa juventud ninja, según la definición de Gekko, que ni tiene trabajo, ni jornal, ni posibilidad de autonomía, pero la alternativa la da el propio Oliver Stone: trabajo no virtual, de verdad,e impulsos solidarios, como los de la publicación de la protagonista, Winnie (Carey Mullian), teniendo mucho cuidado de a qué tipo de fines benéficos dedicas tu dinero.



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