dijous, 7 d’octubre de 2010

Anton Corbijn. El americano. La mujer-ganster









Si lo que buscaba Anton Corbijn era crear un estilo propio, parece que lo ha conseguido. Destacado fotógrafo y autor de video-clips de famosos, en su segunda obra cinematográfica El americano cuentan más los silencios que la recreación de los hechos; es el espectador con sus conocimientos extradiegéticos del género, el thriller, el que debe completar los huecos que deja el realizador.

El prólogo que introduce el relato, previo a los títulos de crédito, nos pone en antecedentes de los hechos que justifican la acción: un asesino a sueldo es descubierto en un albergue de un bosque sueco y debe huir a Italia, tras asesinar a su inocente compañera de cama. Su contacto en el país lo refugia en un pequeño pueblo de los Abruzos, donde debe realizar un último trabajo que no implica necesariamente una acción violenta, sino el montaje de un arma, trabajo artesanal descrito munuciosamente por la cámara, que hace pensar que se usará en un atentado destacado que exige no usar un rifle convencional. La transición entre ambos mundos se produce a través de un túnel, en cuya entrada reina ya la ausencia de sonido.

Mediante un trabajo de filmación y montaje artístico, tranquilo, convencional, muy discreto y elegante, con mucha cámara fija, travellings muy lentos, alguna que otra cámara subjetiva nos va introduciendo en la psique del personaje. Desde su llegada al pequeño pueblo de Castelvecchio, cercano a L'Aquila, el espectador comienza a sentir el agobio de sus calles vacías, la presencia de l'omerta, la amenaza constante, acentuada por los frecuentes planos que muestran la espalda del personaje, Jack (George Clooney), blanco fácil, a pesar de la continua alerta de un hombre que conoce su 'profesión'. El atrezzo es mínimo y los planos cenitales muestran la arquitectura y el trazado de las calles de la población, nunca sus habitantes; la atención siempre centrada en el quasi único personaje. La lentitud del discurrir del tiempo se hace patente en el cierre y apertura de puertas que se corren automáticamente en establecimientos como la oficina postal, y en los frecuentes viajes a través de las solitarias carreteras de segundo orden entre los pueblos de la zona. De la mano de Corbijn entramos en un mundo intenso y limitado.

La insoportable soledad le empuja a relacionarse con dos personas de estas pequeñas poblaciones: el cura y una prostituta, produciéndose un efecto mariposa en un mundo dominado por la mafia internacional con una intensa red de relaciones en cualquier país del orbe. ( son holandeses los que han detectado su prfesencia en Italia). Lleva tatuado este insecto en la espalda y es llamado por su 'amiga' Mariposa. Corbijn demuestra que el silencio, la espera, la soledad de las calles, y la amenaza que dejás detrás, cuando cierras la puerta de esas vías inhóspitas, puede provocar tanta tensión como la acción frenética. Al menos yo he sentido el estómago encogido durante toda la proyección.

Hay constantes referencias al western: proyección de la película de Sergio Leone, Hasta que llegó su hora, título muy sugerente del spaghetti western, , protagonizada por Henry Fonda, mientras Jack, solo como siempre, consume una copa en un establecimiento tan frío como él; el último encuentro con la mujer-ganster, su contacto con el grupo que encarga el arma, Mathilde, recuerda los desafíos entre forajidos, cada uno de ellos con la mano en el bolsillo que esconde la pistola.

En conclusión, usando como instrumentos para la construcción de la diégesis elementos inusuales en el thriller, como el aislamiento, el silencio y la lentitud en el paso del tiempo en pueblos aislados sin actividad aparente, confía en que su público, conocedor del género, sabrá el futuro que le espera a un peligroso ganster si es descubierto tras cometer una secuencia de errores. Algunos afirman que busca la redención. Es posible que el amor de una prostituta haga concebir esa ligera esperanza a un hombre que procura tener siempre cerca una pistola, en un medio en el que, tras producirse un asesinato, reina la omertá y todos se refugian en sus casas, las prostitutas, víctimas de las mafias, llevan armas y los curas tienen hijos de conducta más que dudosa.

Me parece interesante el tratamiento del mundo del crimen que hace Anton Corbjin, en el que las mujeres, muy atractivas y sensuales, pueden esconder un alter ego muy peligroso..

Propuestas didácticas:

En un mundo en el que proliferan las imágenes y en el que parece que todo está dicho, aparecen propuestas como las de Corbijn ¿Crees que es posible seguir creando en este momento ?


Si bien es cierto que un pueblo pequeño y apartado parece un lugar seguro para pasar desapercibido, seguridad reforzada por la existencia de mafias que conducen a un silencio cómplice, la presencia de un americano es excesivamente llamativa en un lugar como éste ¿crees que un hombre y una mujer que pertenecen al mundo del crimen organizado se sentiría más inseguro en una gran urbe ? ¿estaba sentenciado desde el primer momento?

Aunque el personaje es un hombre el cine actual está cambiando el modo de representación de las mujeres, que ya no sólo han salido del ámbito privado del hogar, sino que se integran en acciones peligrosas hasta ahora limitadas a los hombres. El duelo entre Mathilde y Jack reproduce otros muchos representados en la historia del cine, pero siempre entre hombres.


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