diumenge, 17 d’octubre de 2010

Agustí Villaronga. Pa negre


Agustí Villaronga pertenece a una generación de cineastas que triunfan en los Festivales Internacionales más prestigiosos, y que aprovechando la crisis de la industria cinematográfica osan explorar nuevas vías que no hubieran podido transitar en momentos de expansión económica. Los actores de Pa Negre no son profesionales sino que han salido de un casting y son los más adecuados para construir una diégesis basada en la experiencia vital y no en la reflexión.

Carlos F.Heredero en el número de Cahiers dedicado a estos cineastas españoles (Galter, Villaronga, Guerin, Villamediana...) los define como un grupo heterodoxo que atrae el interés de la crítica bajo la bandera de su gesto de rebeldía.

Pa Negre, aunque contextualizada en la guerra civil, la represión y los enfrentamientos entre España y Cataluña, evita estos referentes al máximo e incluso intenta abstraer la miseria,, tanto física como moral, emblematizada mediante la ausencia de detalles. Lo que le interesa es hacer cómplice al espectador de los monstruos que genera la situación que crean estos conflictos que van haciendo crecer fantasmas en las mentes infantiles que no pueden sustraerse al contexto. Mediante el uso del lenguaje cinematográfico va mostrando como todo evoluciona, incluso el bosque, que empieza siendo mágico y luminoso, un refugio, y acaba como algo podrido, gris; la devastación afecta a todo y nada ni nadie puede salir limpio: 'Es como tirar una piedra en un montón de mierda, que salpica a todos. Hay gente que se mantiene más o menos pura, pero quien más quien menos...'

Las localizaciones están poco elaboradas y según el director es una película de humedad y de polvo. Era como si parásemos el tiempo y pusiéramos fantasmas dentro.

La película es una adaptación de la novela homónima de Emili Teixidor y de Retrat d'un assassí d'ocells
del mismo autor, por lo que durante unos minutos apunta al cine fantástico, al thriller, pero va cambiando el clima pues en definitiva la película habla de la elaboración de un monstruo, y todas las acciones conducen a entender cómo esa persona llega a ese punto. El niño aparece en todas las secuencias para reforzar el personaje, complejo moralmente. Más que un film político sobre la reciente historia de Cataluña y España, Pa Negre denota fascinación por unos universos infantiles nada candorosos, subraya la ambigüedad de las relaciones personales y radiografía la mutación de la inocencia en monstruosidad ( Agustí Villaronga. Me interesa esa devastación de la guerra que afecta a la moral". Eulalia Iglesias/ Violeta Kovacsics. Cahiers du Cinema,octubre 2010).
En Cahiers se hacen una pregunta retórica, que aún no tiene respuesta: ¿Por qué la mayoría de estos cineastas son catalanes o vascos?





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