dimarts, 12 d’octubre de 2010

Brad Bird. El gigante de Hierro.


En los últimos tiempos los filmes de animación stán dando una muestra de sensibilidad social ausente en los medios de comunicación. Brad Bird inicia su carrera en la realización de largometrajescon una película deliciosa, El gigante de hierro, que bien merece un lugar en nuestra videoteca, ayudando a muchos padres a educar a sus hijos en valores de igualdad y respeto de derechos humanos. Más tarde dejaría a la posteridad una de las mejores películas que se han hecho en Pixar/Disney: Ratatouille.

En este caso aborda, como E.T. ( Steven Spielberg), la llegada a la tierra de un enorme robot, un gigante de hierro, muy joven a pesar de su tamaño, dotado de todo tipo de armas defensivas, pero que sólo se activan si es atacado. Como ocurre en la realidad siempre aparece el cobarde de tiro rápido y soluciones fáciles, con la condición de que tengan un arma en la mano, pero que ante un auténtico riesgo para su vida sólo piensa en huir.

Este monstruo mecánico se hará complice de un niño, un ser inocente en cuyo espíritu aún no ha anidado la maldad, un artista, creativo e inclinado a nuevas experiencias y la madre. El alienigena se autoinmola para salvar a la humanidad, aunque un happy end lo recompone. El film denuncia la reacción de la población ante el diferente, la mayor parte de las veces animado de las mejores intenciones, aunque su aspecto sea monstruoso. Era la antesala de la inmejorable Ratatouille.



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