diumenge, 3 d’octubre de 2010

Edadismo. Darren Aronofski. El luchador




Si algo tiene seguro el ser humano es que le va a llegar la hora del envejecimiento, la enfermedad y la muerte, único argumento de la obra para Gil de Biedma. No aceptar esta verdad convierte a muchos hombres en patéticos muertos vivientes. El director polaco-judío Darren Aronofsky ha añadido un padecimiento más: la marginación a causa de la edad, edadismo, y la ' sonata de otoño' que debe escuchar el que no ha querido preveer esta meta, cuyo triunfo es la muerte.

Para el papel de protagonista ha elegido el actor perfecto. Mickey Rourke, cuyo modo de vida, sus operaciones quirúrgicas tras su incursión en el mundo del boxeo y su resistencia a envejecer, encajan perfectamente en el papel.

Randy ?The Ram? Robinson es un vieja estrella de un deporte tan brutal que deja pálidas las sesiones en el circo de los gladiadores romanos y en el que todo está permitido con gran regocijo del público. Pero el tiempo no perdona y su corazón comienza a dar síntomas de agotamiento; mantiene relaciones intermitentes con una streper que tiene un hijo y que cuando las cosas se ponen feas le remite a su familia.

Pero cuando va en busca de su retoña, que ha forjado su vida, tiene una pareja femenina y estudia en la Universidad, ésta le canta su 'sonata de otoño', por lo que tiene que volver a su roulotte y buscarse un trabajo, adaptado a sus conocimientos fuera del brutal medio en que se ha desenvuelto toda su vida, como dependiente de una carnicería. Pero no está acostumbrado a la miserable vida de los trabajadores (levantarse pronto por poco dinero, aguantar a jefes y clientes...) y prefiere morir en el cuadrilatero.

Los hombres pueden tener mala suerte en la vida, pero éste, como la protagonista de Bergman, han elegido su camino, han apartado de él todos los obstáculos y ya no tienen un lugar entre los que podían haber sido sus amigos o seres queridos. Así es la vida.

Roma dixit.


Propuestas didácticas:

Lo terrible no es que se hagan películas así, sino que existan estas realidades. Ls golpes y sangre ficticios os aseguro que son superados por el griterío y entusiasmo de unos hombres que exigen a estos desgraciados que se aticen hasta la muerte.

Piénsalo ¿Somos civilizados, cuando en el imperio ocurren estas cosas? El propio actor, después de hacer un montón de películas cumplió su sueño: que le destrozaran la cara en el ring ¿Cosas de hombres? Hay a muchos a los que les gusta hacer ésto gratis y sin gloria.

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