diumenge, 23 de maig de 2010

Ridley Scott y Rusell Crowe en busca del fuero.


Ridely Scott y Rusell Craw. Robin Hood

Esta pareja, este matrimonio de conveniencia, une sus fuerzas para buscar el origen, la causa que favoreció el nacimiento de Robin Hood, un bandolero cuyo objetivo era la redistribución de la riqueza al margen de la Ley. Tom Tykwer, en Internacional, dinero en la sombra convierte a su protagonista, Louis Salinger (Clive Owen), en un moderno Robin de los Bosques que, incapaz de detener, desde la policía judicial, las actividades especulativas de las instituciones financieras mundiales, opta por la vía de la actuación al margen de la Ley.

Las ideas motrices del filme son: los esfuerzos denodados por sacar a las masas de su actitud de pasividad ante las injusticias, hasta que los corderos se conviertan en leones y se levanten contra sus opresores; la creación cinematográfica de una mujer noble, democrática, que trabaja como uno más de sus siervos y que acaba tomando las armas contra el poderoso , Lady Marian (Cate Blanchett) y la incompetencia y falta de liderazgo de unos monarcas que, con sus excesos y ambiciones sumen a sus pueblos en la más absoluta miseria e inseguridad. Algunos jóvenes del condado de Nottigham han pasado a la clandestinidad y se cubren la cara con máscaras que recuerdan a Anibal Lester, con todas las connotaciones que cada uno sea capaz de extraer. Los pagos, a consecuencia de guerras estériles quedan sin hombres, siendo las mujeres las que deben sustentar la economía, situación que también refleja Tarkovsky en Andrei Rublev.

El creador de Blade Runer, Alien o Gladiator, vuelve con una historia enmarcada en Inglaterra , en la transición del siglo XII al XIII, atormentada por la ambición e incapacidad de dos reyes: Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra, y lo hace como prac
ticamente sólo él lo sabe hacer, con el paréntesis de El reino de los cielos. Todos los elementos (imagen, diseño gráfico, attrezzo, música...) se combinan de una manera extraordinaria y contundente para construir el discurso cinematográfico del autor, logrando momentos deslumbrantes y francamente muy brillantes. Pero, si algo me ha llamado la atención es el desembarco de las tropas francesas en las costas britanas, que recrea de manera fidedigna el relato de Julio César en el libro V de la Guerra de las Galias , con esos acantilados, que hacían prácticamente inaccesible el acceso a cualquier invasor llegado desde la costa, lo que acarreó un tremendo revés para el general romano, que perdió una parte importante de su flota. El Historiador inglés Goldsworthy ha estudiado en diversas obras, esta arriesgada acción.

Ridlye Scott nos tiene acostumbrados a este estudio pormenorizado de tácticas militar
es de asedio, máquinas de guerra, asueto de los soldados..., que, aunque en principio son objeto de reparos, posteriormente han dado lugar a un estudio más detenido de grupos de profesores que han realizado unidades didácticas, tanto en los centros de secundaria como en la universidad. En cuanto a detalles pretendidamente históricos, muchos forman parte más de la leyenda que de la confirmación documental de los mismos, y resulta estéril la discusión en torno a ellos.

Me quedo con más de dos horas, que transcurren sin darte cuenta, en las que el espectador sale del cine con una aportación más a su conocimiento de las circunstancias que en otras épocas llevaron a la creación de mitos legendarios que actuaban al margen de la Ley, cuando ésta, mediatizada por los poderosos, era incapaz de cumplir con su obligación de impartir justicia. Hoy, muchos
siglos después, establecida la división de poderes diseñada por los ilustrados franceses, lo ciudadanos vemos con perplejidad, como uno de estos poderes, el judicial, es utilizado para modificar la voluntad popular manifestada en las urnas, y muchos de sus representantes siguen estando al servicio, no del pueblo, sino de los mismos poderosos, que hoy son más fuertes que nunca, sobre todo porque carecen de rostro, y se llaman Bolsa, Agencias de Calificación, Agencias de creación o defenestración de líderes mundiales...

Si Harold Bloom llegó a afirmar que sólo los líderes aristocráticos pueden representar los ideales sublimes de la humanidad, porque son los boni, los optimates, Ridley Scott demuestra cómo las masas pueden generar sus propios héroes,que encarnan los ideales de la justicia universal al servicio de los hombres, sea cual sea su condición. Toda la tecnología disponible se pone al servicio de este noble objetivo, aunque ya sabemos que se acusará al filme de ser un producto blockbuster o mainstream.





En cuanto a las mujeres, hay documento históricos de un valor inapreciable, entre ellos los fragmentos de carácter etnológico de La Guerra de las Galias, que nos informan del papel de las mujeres celtas, a uno y otro lado del Canal de la Mancha. Es el momento de recordar a reinas guerreras como Boadicea o Boudica ( según las diversas interpretaciones de la fonética), que pusieron en serios aprietos a los ejércitos invasores compuestos por hombres. Muchos historiadores recalcan su papel preponderante en decisiones sobre la guerra o la paz, su libertad sexual y su formación como druidas en la isla de Mona. Esta tradición ha pesado en autores de origen anglosajón que elaboran personajes en los que el enfrentamiento padre/hijo es la base de su actitud vital, como los personajes de George Lucas, Darth Vader y Luck Skay Walker, sin olvidar que muchos héroes míticos legendarios carecieron incluso de la presencia de la figura paterna, como Rómulo y Remo y su traslación a la modernidad por medio del propio Anakin Skaywalker, cuyo único referente fue la materna.



Reina Boudica o Boadicea.Se recomienda la lectura de la tetralogía de Manda Scott.

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