diumenge, 9 de maig de 2010

Julio Medem, Una habitación en Roma


Aunque ya me temía que el título de la obra de Medem no iba a tener nada que ver con el contenido de la misma, me empieza a resultar molesto que muchos confundan la liberación de las mujeres con la satisfacción personal que, como hombres, les producen dos bellezones desnudos durante todo el metraje. Al igual que Castillos de cartón de , que nos presenta un trío como el colmo de la revolución cultural. Si suprimimos las secuencias en las que sólo hay cama, acabamos la película en diez minutos.

Eso sí, Medem la ubica en la ciudad de Roma, pero en una habitación en realidad de Madrid; pero no se deben hacer elucubraciones mentales con la elección del escenario que sólo abre y cierra la película; Salvador García Ruíz ambienta su peli en la Facultad de Bellar Artes de Valencia y es, si se quiere más " original" , pues casi cada encuentro sexual del trío está introducido por una pequeña escena en la Facu.

Estoy totalmente de acuerdo con Boyero, y no pienso ir a ver ninguna de las dos. ¡Pobres mujeres!

Este planteamiento le permite hacer este irónico comentario a Carlos Boyero ( ya tiene otro enemigo ):

Admitiendo que la actriz Natasha Yavorenko posee una anatomía muy sugerente ("Tu piel es como la estepa rusa", susurra la palentina) y que casi siempre me fascina ver y oír a Elena Anaya en una pantalla, no puedo evitar el frecuente bostezo ante esta historia pretendidamente abrasiva y lírica. Tampoco la risa en situaciones trágicas, que evidencian el higiénico desprecio hacia el ridículo de Medem. La secuencia de Elena Anaya padeciendo sangrante en la bañera las imaginarias flechitas del Cupido del cuadro alcanza un nivel tan grotesco como la venganza estomacal de la caótica Ana.





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