dilluns, 31 de maig de 2010

Nostalgia. Andrei Tarkovsky


En un centro educativo tenemos la obligación de formar e informar a nuestros alumnos, y especialmente en un medio de expresión con el que han nacido y del que adquieren la mayor de sus experiencias culturales, por lo que debemos hacer un esfuerzo por mostrarles los referentes de los mejores directores actuales.
Uno de ellos es Andrei Tarkovsky, al que rinden culto autores como Bergman, Lars Von Trier o Shrader, entre otros muchos.
Hoy vamos a comentar su película Nostalgia. Para entender este filme es necesario saber que Tarkovsky fue un exiliado en Europa, que dedicó esta cinta a su madre, a la que probablemente no volvió a ver. La excusa para expresar sus sentimientos fue llevar a la pantalla a un personaje, Andrei Goreakov, poeta que realiza un viaje por Italia, acompañado de una intérprete, Eugenia (Domiziana Giordano ), para conocer los lugares en los que pasó sus últimos días un músico del siglo XVI, Sasnowskij, enamorado de una esclava rusa, por cuyo amor murió. Este músico estuvo alojado en un balneario en Bagno Vignoni en la ciudad de Pienza, al sur de Siena.

Allí conoce a un hombre, Domenico (Erland Josephson), que durante siete años mantuvo a su mujer y sus hijos encerrados en casa; el pueblo se debate entre si es un loco o un hombre muy religioso. Tarkovsky crea un clima que te va introduciendo en la historia mediante el uso de cámaras fijas combinadas con travelings y cambios de perspectiva con saltos de eje, desorientadores, en planos muy largos que muestran paredes desconchadas y habitáculos decrépitos que sólo se iluminan cuando muestra retales de la naturaleza. Los espejos devuelven a los personajes imágenes del miedo de su yo interior. La lluvia penetra en las habitaciones sin solución de continuidad con el exterior, con todo el valor simbólico que el agua tiene en el autor.

Como en Solaris le preocupa ese mar que es el pensamiento universal, las creencias y sensibilidades. Domenico dice: "Una gota y otra gota hacen una gota grande, no dos". En las paredes aparece escrito: 1 + 1 = 1. Esto hace reflexionar a Andrei, que observa detenidamente en una gran estancia en la que llueve profusamente unas pequeñas botellas que recogen algo del agua que cae, el resto se esparce por el suelo; Doménico le confiesa su egoísmo al querer salvar a su familia y al mundo entero, y le pide que atraviese la piscina de Santa Caterina, en Bagno Vignoni con una vela encendida. Él nunca tiene fuego y el pueblo lo considera un loco. Sólo lo quiere su perro Zoe.

Andrei empieza a comprender la inutilidad de su sacrificio, la pérdida de su tierra, su casa y familia por nada. Le cuenta un cuento a una niña que revela todo su pensamiento. Un hombre salva a otro que está en un pantano; cuando estaban exhaustos en la orilla, la teórica víctima le pregunta el motivo de su acción y le dice algo terrible: "Yo vivía alli". Nuestro hombre pregunta a la niña si está contenta con su vida y ella le dice que sí. ¿ Por qué hay hombres que se sacrifican por sacar a otros del fango, cuando están tan a gusto allí ? Mientras lee mentalmente un poema ( En la fiesta, candela, me he consumido ).el fuego prende en sus versos.

Decide volver a su patria, con su familia; en un paseo por las calles de Pienza,se mira en un armario de luna y ve reflejado a Doménico. Se siente extrañado, alienado de la realidad, pero cuando desde Roma ( templo de la cristiandad ) conoce las actividades revolucionarias de Doménico, recuerda que no ha cumplido su encargo, que le ha fallado, y no puede evitar volver a Bagno Vignoni, donde muere después de atravesar la piscina. El último plano de detalle de su mano y de la vela son estremecedores.

Mientras, Doménico se inmola con fuego en el Capìtolio, la colina de los dioses de la Roma Clásica, tras recordar, al que le quiere escuchar, que es necesario volver a los principios básicos de la vida, sin ensuciar el agua y avergonzarnos de nuestro despreciable comportamiento. Sólo su perro Zoe llora la muerte del amigo.
Es terrible el sacrificio inútil de estos dos hombres, de estos dos pequeños receptáculos del agua que cae del cielo, pero que están hechos de tal material humano, que, aún comprendiéndo la realidad, no pueden mirar hacia otra parte. ¿Fue ésto lo que sintió Tarkovsky cuando llegó a Europa ? . En boca de su personaje pone unas palabras muy significativas: "Los sentimientos que no se expresan son los que no se olvidan". Nadie debiera huir nunca de su patria, de sus bosques, del escenario de su niñez. El extrañamiento lo expresa con esos travellings que acaban su recorrido en el punto que lo empiezan y que desorientan al espectador , alejándolo de estos exiliados de la realidad. ¿Qué significa la vela?
También Dios está en su discurso; su numen se manifiesta en el interior de un templo sin techumbre, mediante una voz en off que se queja de su indiferencia . Termina con un plano muy extraño en el que está sentado delante de su casa, y a medida que la cámara se aleja y amplia el foco se ve que está incluida en este templo en ruinas. ¿Es su casa, su patria y los suyos el templo al que venera ?

En la extradiégesis del discuro está todo el soporte de la cultura rusa prerrevolucionaria de Tolstoi, Dostoievski, Chejov, Chaikovski y otros muchos, que dotan al autor de una sensibilidad y una poética que hizo decir a Bergman que él nunca había sabido expresar sus ideas a la manera del ruso.







Baja un telón de nieve, muy querida por Tarkovsky, que junto a la lluvia purifica la tierra. El perro, el mejor amigo y protector del hombre, es uno de los protagonistas más relevantes del filme.

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