dimarts, 2 de març de 2010

Mary Wollstonecraft y Mary W. Shelley.


“Mary Wollstonecraft empezó su vida y la acabó repitiéndose las monstruosas preguntas que su hija Mary Shelley pondría luego en boca del “sueño de la razón” de Victor Frankenstein, cuando éste se descubrió a sí mismo como único y monstruoso, definida su identidad a través del terror y el rechazo que su mera apariencia suscitaba en los demás: ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi destino?” , se pregunta el monstruo construido por Victor Frankenstein. Cuestiones que desvelan una falta de identidad y una carencia de pasado, es decir de haber nacido sin historia. Y por tanto, es posible vincular a esta criatura con las mujeres al plantear la siguiente pregunta:¿Qué es la mujer sino un hombre sin historia?. Durante mucho tiempo, las mujeres quedaron abandonadas en la sombra de la historia, y para empezar la aparición de una historia de la humanidad supone que las mujeres también tienen una historia, que su condición de compañera del hombre y de reproductora de la especie es menos inmutable de lo que parecía, que la esencia aparentemente eterna de mujer puede verse sometida a variaciones múltiples, abierta a una vida nueva. El interés se centra más bien en lo que cambia, en lo que otorga pertinencia a una historia de las mujeres, allí donde éstas se revelan no ya como figurantes, sino como actrices de la historia. Lo que se intenta comprender es su lugar en la sociedad, su condición, sus roles y su poder, su silencio y su palabra. La variedad de las identidades de la mujer, una vez Dios, otra Madona, otra Bruja,…ya que parece inherente a las mujeres el moverse siempre en el plano de la figura, de las representaciones, pues la mujer no existe jamás sin su imagen. De esta manera las mujeres son símbolos- las Musas de las Bellas Artes-, ilustraciones, personajes de novela y reflejo o espejo del Otro. Esta última representación del Otro o la alteridad es la que se quiere analizar partiendo de Frankenstein(1818) de Mary Shelley y relacionándolo con la obra de su madre Mary Wollstonecraft, Vindicación de los Derechos de la Mujer(1792).

“De hecho, no es la creación del Otro, del monstruo en cuanto tal lo que convierte las operaciones científicas de Frankenstein en cuestionables: es su incapacidad para hacerse cargo de lo que ha creado, para sentir al otro como a uno mismo en la forma, por ejemplo, en que Mary Wollstonecraft, la madre de la autora, interpretó la noción de simpatía y que ella aplicó, sobre todo, a la situación (monstruosa) de las mujeres de su época” . Como analiza Burdiel, el sentimiento de simpatía sólo es posible, de acuerdo con los preceptos de Adam Smith, si consideramos a aquellos como de nuestra misma especie. Wollstonecraft, en una supuesta conversación con su hermana reclama precisamente eso: “Me gustaría haber nacido ser humano, Eliza, y si eso significa ser hombre, sí. Sí, yo quiero todo lo que tienen los hombres. Sus oportunidades y sus privilegios, a los que yo también tengo derecho. Su poder."

Propuestas didácticas para celebrar el Día de la Mujer:

-Visibilizar a mujeres como Mary Wollstonecraft y su obra Vindicación de los Derechos de la Mujer. Busca su biografía y piensa por qué fue una mujer avanzada a su tiempo.
-Lectura de Frankenstein de Mary W. Shelley, y compara con las distintas versiones cinematográficas que se han hecho de esta obra.

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