diumenge, 19 de setembre de 2010

Shimizu Takashi. La maldición. El lado oscuro y el espejo lacaniano


Los que seguís este blog habréis comprobado que hay continuas incursiones al mundo de la ciencia- ficción y el terror, el lado oscurso y la distopía; el lenguaje imaginario y simbólico permite realizar análisis de calado del comportamiento humano y social y adentrarse en el terreno del psicoanálisis y la interpretación de las imágenes que proliferan en el mundo actual. Algunos afirman que ciertas bandas sonoras fílmicas no son diegéticas, pero es suficiente asistir a una exhibición de fuegos artificiales para imaginar cómo debe ser el bombardeo real de una ciudad y el terror de sus ocupantes; no acompaña ciertamente a la reflexión intelectual en un mundo tranquilo sobre el hombre y su destino , pero es adecuado para representar una realidad extrema.

Hoy haciendo un tremendo esfuerzo y todavía invadida por un profundo terror me he introducido en el imaginario de Shimizu Takashi ( tiemblo al pensarlo ). La simple decisión de ver su film La maldición (The grudge) me producía tremenda inquietud; alguna de las imágenes tienen una función apelativa, y sus actores nos miran de frente, por ello Takashi ha elegido una expresión introductoria alarmante: "No me mires a los ojos..."

Uno de los monstruos que perturba al ser humano es su propia muerte. De ella y de la posibilidad de seguir una vez la Parca detiene nuestro camino, es decir de la existencia de un Dios, se han ocupado los más prestigiosos autores como Bergman, Chabrol, Hitchcock.., aunque siempre está en mayor o menor medida en las películas de cualquier género.

En el film que analizamos una joven trabajadora social voluntaria se ve obligada a acudir a un hogar ocupado por una anciana incapacitada por una enfermedad degenerativa; allí comienza una serie de visiones, que van acabando con todos aquellos (especialmente mujeres de cualquier edad ) que tienen la mala suerte de padecerlas y que están conectados entre sí por razones familiares o laborales. Pero enseguida surge la pregunta ¿ por qué no elimina a Rika, que es la que ha estado en contacto más frecuente con estas visiones ?

La respuesta viene de la mano de Lacan y los distintos estadios del espejo, teoría elaborada por el profesor en sucesivos seminarios, el primero de los cuales es el de la constitución del Yo, como sabemos. Al final, la joven se mira en el espejo y ve su lado oscuro: el monstruo es ella, bajo la apariencia de Kayako, fantasma vengativo ficticio creado por los filmes de terror. La explicación puede estar en el aserto de Lacan de que no hay evaginación desde un interior a un exterior, sino al revés, por lo constitutivo de la exterioridad de la imagen en el que el yo se forma; el hombre es él y sus circunstancias diría Ortega y Gasset, y el medio en que se desenvuelve es constitutivo de su personalidad. Es la imagen reflejada la que le da la respuesta y no al revés. Rika acude forzada por un compañero a ese hogar, al que todos los que van no vuelven; su situación de desempoderamiento a causa de su juventud, sexo y bisoñez en lo profesional le obligan a realizar tareas que nadie quiere hacer.The Grudge describe una maldición que nace cuando alguien muere en dominio de una poderosa ira o pena extrema. Los que encuentran esta fuerza asesina sobrenatural mueren y la maldición renace repetidamente, pasando de víctima a víctima en una interminable y creciente cadena de horror. El origen de la maldición está en un asesinato producto de la violencia de género: un hombre asesina a su mujer, a su hijo e incluso a la pequeña mascota: un gato negro.

Todos llevamos esos monstruos dentro, pero el cine oriental, en este caso japonés, genera imágenes terribles de ellos, que han sido objeto de múltiples remakes norteamericanos; la música y la banda sonoras son de infarto y el uso de imágenes propias del reinado de la superstición abundante, como los gatos negros. Yo he tenido trece años en mi casa uno de estos gatos abisinios y os aseguro que tenía más bondad y alegría en su pequeño cuerpo que muchos seres humanos.




Propuestas didácticas:

Este film ha sido calificado entre los americanos como poco recomendable, por el horror que transmite; las imágenes no son especialmente crudas, pero es uno de los ejemplos en los que una banda sonora puede recrear una situación verosimil, por muy ficticia que sea, que se vive como real y puede perturbar a las personas más sensibles. Yo reconozco que me he pasado un mal rato, con el objetivo de analizar las imágenes y metáforas con que juega este género.

Los jóvenes, con corazones resistentes, son muy aficionados a este género de terror, y algunos consideran el film falto de emociones. Para muchos de vosotros quizás sea muy dura.

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