diumenge, 19 de setembre de 2010

Martin Scorsese. Malas calles. El desempoderamiento de la amistad no correspondida






Martin Escorsese es un fiel cronista de las calles de New York, y especialmente de su Little Italy. Cámara al hombro, música no hecha ad hoc ( Be my Baby, The Ronettes, Tell me de los Stones o Jumpin'Jack Flasch) y mucha referencia al cine, especialmente de John Ford y su Centauros del desierto, realiza un film, Malas calles, que nos hace reflexionar sobre las consecuencias de una amistad no correspondida de un hombre, Charly (Harvey Keitel) que tiene la posibilidad de ascender en la escala social dentro de su universo italiano, del que luego hablaremos, pero que es incapaz de desprenderse del lastre de un par de 'amigos', un hombre , Johnny Boy, (Robert de Niro) y una mujer, su prima Teresa, que están a punto de acabar con su vida, y si bien no lo consiguen si acaban con su carrera.

Charly y Johnny son unos pequeños mafiosillos de tres al cuarto que siempre andan muy escasos de dinero. Pero mientras Charly es apreciado por todos, su amigo es autodestructivo e irredento y está abrumado por el peso de sus deudas. Cuanto más se compromete Charly para ayudarle, más incapaz e irresolutivo se hace el amigo. Estos pequeños gánsters intentan cubrir las apariencias con una vida digna y un comportamiento ejemplar y el escaso rendimiento de sus pequeñas extorsiones se las gastan en el cine; Charly tiene un tío que se mueve en esferas más elevadas de la Cosa Nostra y le ofrece regentar un restaurante con la condición de que se desprenda de Jhonny y su prima, consideradas malas compañías en su medio. Esta es la línea roja que no puede cruzar el protagonista, aunque nunca se lo confiesa a sus amigos y sigue prestándoles una ayuda que ellos se encargan de despreciar. Algunos comentaristas ven en este hecho un rasgo de debilidad de un hombre que no reune las condiciones para ocupar el lugar que le tiene reservado el destino. El error es suyo.

Lo cierto es que su incapacidad de romper esta situación, de la que es consciente, supone un grave obstáculo no sólo para sus planes vitales sino para su propia conciencia en proceso de regeneración, ( según confiesa al principio del film ésta está en su casa y en la calle y no en la iglesia ), y le va colocando en una situación cada vez más comprometida y menos airosa. Cuando Jhonny Boy (JB a partir de ahora ) llega al climax de su locura y desfachatez, Charly pierde los nervios , se da un conato de enfrentamiento físico y entonces es acusado por el 'amigo' de violento y de no haber hecho nada por él . JB, con una actitud sumamente egoísta, ve como única salida a las deudas descomunales contraídas para una economía como la suya, el rico tío de Charly, algo totalmente vedado, aunque él no lo sepa; en esta refriega, Teresa sufre un ataque de epilepsia por la tensión y Charly, en el colmo de la injusticia, es acusado por una vecina, que ignora el origen del conflicto, de maltrato. Aún así, y jugándosela una vez más, consciente del peligro que corre JB, presta su último servicio a este hombre, que acaba en tragedia.

Es el Cuaderno del Director se revela que es una obra autobiográfica, en forma de western, en la que equipara a estos tipos de los bajos fondos neoyorkinos, estos outsiders, con los solitarios y valientes personajes de John Ford y crea una nueva forma de ver el cine negro más urbana, uniendo la visión del melodrama de Fellini o Visconti. No hay que buscar en Malas calles bellas imágenes, pero es un trozo de vida, un pedazo de los vicios de la sociedad moderna.

Scorsese plantea un gran dilema moral, en un escenario en que, aunque sus personajes se mueven con gran dignidad, e incluso correctamente vestidos aparentan un estatus del que carecen (imágenes de Charly, Harvey Keitel, caminando mientras la cámara le sigue mostrando sus espaldas); en este medio reina la camaradería y los réditos de una pequeña estafa, ( veinte dólares ) se consumen en una entrada solidaria al cine, gran afición de los muchachos. Es muy duro dejar pasar la oportunidad de salir de este mundo de manguis, en el que no es usual ni la navaja y todo se resuelve a puñetazos, rodados con gran verosimilitud, mientras que el beneficiario del sacrificio lo recibe como si lo besaran durmiendo.

Las mujeres que se mueven alrededor de estos jóvenes son tan outsiders como ellos y todas se dedican al mundo del espectáculo y la prostitución; la prima de JB es epiléptica, lo que se considera locura en este medio, e intenta salir de su casa e independizarse de sus padres; la irresponsabilidad de JB que se comporta como un golfo de barrio, cada vez más endeudado, sin importarle las consecuencias de sus acciones, también está a punto de llevársela a ella por delante. Las pistolas empiezan a aparecer y a hablar por ellos; el sacrificio de Charly se revela absolutamente inútil.

Propuestas didácticas:


Recomiendo muy encarecidamente ver este film de Scorsese, en el que lo más interesante es la profundización en los personajes, por parte de un hombre que ha vivido en esas malas calles. Charly es un joven
que también desea vivir, disfrutar, ir al cine, pero debe hacer de 'padre' de JB. Este es el dilema. Es evidente que la debilidad y el desempoderamiento del protagonista deriva de una amistad mal entendida.

¿Qué hubieras hecho tú en su caso ? ¿Consideras que su forma de actuar denota debilidad, como piensan algunos ?


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