dissabte, 13 de març de 2010

Jason Reitman: Up in the air

Jason Reitman




Estamos con Fernando Bernal (Cahiers de Cinema, febrero 2010) cuando afirma que "El cine en su labor de agente social se está convirtiendo en un medio caliente. Ha desarrollado una capacidad para levantar testimonio de hechos de actualidad con relativa y acertada premura(...) y que un joven director siempre atento a temas candentes como Jason Reitman hurgue en la trastienda del hecho que más titulares ha generado en los últimos dieciocho meses". En Up in the air mantiene un tono que bascula entre el distanciamiento irónico - casi corrosivo - y la mirada complaciente hacia sus personajes".Así pues, según los críticos de Cahiers, estamos ante un cineasta que tiene un molde, un estilo muy efectivo, en el que el placer de molestar queda sofocado por el de no incomodar en exceso. Después de ver la película estamos completamente de acuerdo en todo lo dicho hasta ahora.

A partir de este momento yo añadiría algún matiz. Si bien es cierto que compensa el cinismo de un personaje, cuyo papel es despedir a personas de carne y hueso, que nos cuentan sus situaciones familiares y económicas ante las cámaras, y no con las cifras como las que acostumbran a difundir los medios de comunicación que transmiten fielmente las doctrinas de economistas, que siempre operan con números, nunca con personas, luego lo compensa con el hecho de que este personaje tiene un corazoncito, una familia corriente, de esas que forman la mass media, e incluso una amante de la que se cuelga (Alex), todo según los canónes de la comedia romántica, hay que añadir que lo grave es que este personaje es muy consciente de lo que está haciendo y de que la bestia le puede acabar devorando a él. Cuando una jovencita intrépida,Natalie, una Erin Brokowictz rompepelotas actual, irrumpe en su empresa con un programa informático capaz de sustituir al 85% de la plantilla de "despedidores", primero la humilla con su superioridad de hombre y adulto, la convierte en su ayudante (siempre lleva las carpetas y otros objetos de él) y después le describe exactamente el trabajo que están haciendo: "los llevamos por el río del horror y luegos les ayudamos a bajar para que sigan a nado".(qwue sea consciente) Su capacitación, apoyada en el terror de la pérdida del empleo ( ya sabemos en esta comunidad que la extensión del terror produce sumisión), le lleva a "vender" a sus damnificados las teorías de Emerson, de que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, que simboliza en una mochila en la que metemos nuestros recuerdos, muebles, coche, hipoteca e incluso familia, que nos impiden movernos con libertad. Esto está bien, si tienes una fortuna que te respalde y te permita educar y mantener a tus hijos, en caso contrario acelera tu viaje hacia la muerte y la marginación.

A mí me recuerda el funcionario de La vida deBrian, cuando ofrecía la crucifixión con una sonrisa. Cuando uno pobre mujer despedida se suicida, la joven aguerrida sucumbe y deja su empleo; su sensibilidad femenina le pierde, aunque él le ayuda con una carta de recomendación (Es muy interesante la reflexión del empresario sobre qué creatividad puede desarrollar una empresa cuyo producto es el despido). Nuestro protagonista descubre defraudado que el único que lleva la mochila vacía es él, pues incluso su amante tiene marido e hijos. Pero no puede evitar seguir su destino, ya que en este mundo en crisis, en el que incluso se despide con un email, las alternativas son escasas. Por otra parte es un auténtico Peter Pan que hasta que no conoce a estas dos mujeres no ha querido crecer.

Los americanos, como siempre, se adelantan y lanzan un aviso a quienes creen que el problema es de otros. Quizás descubran demasiado tarde, como ha ocurrido en otras etapas históricas, que también es el suyo. Hay una imagen en la que se ve un edificio con una sola luz encendida, la del apartamento del protagonista. Desolador, tanto como su apartamento vacío, que es todo menos un hogar.

Es muy inteligente el enfrentamiento generacional que se produce entre Ryan Bingman (George Clooney), su amante Alex (Vera Farmiga) y la joven advenediza Natalie (Anna Rendrick), cuyo mayor mérito, según el protagonista es tener una página en Myspace. A los que estamos acostumbrados a tratar con jóvenes siete u ocho años menores que ella, nos produce escalofríos, sobre todo cuando se dirige a a la que atribuye 34 años, Alex, y le dice que no la considere antifeminista, pues ella ya sabe lo que le debe a las de su generación. Es un diálogo muy interesante, que muestra el éxito de los medios de comunicación en la desafección de las masas y en la hipervaloración de lo joven.








Los títulos de crédito muestran ya las tecnologías a que nos enfrentamos, con acercamientos de google earth a las distintos estados y ciudades a los que viaja Ryan, que acumula puntos de una compañía aérea, para seguir viajando gratis ( vuela casi todos los días del año) como el que acumula dinero, por el simple placer de contarlo; al final se los regalará a su hermana, que agobiada por las deudas no puede hacer su viaje de novios (toque sensible). La red amenaza con llevarse por delante todo lo que se interpone en su camino, sin posibilidad de los movimientos ludistas de otras épocas, ya que incluso se suprime el comunicador humano del hundimiento personal; hoy mismo en una tertulia de radio, los periodistas tienen como tema del día el futuro del periodismo fuera de las redes de comunicación social. Sienten ya que les llega el frío. ¿Les llegará el fin por internet?

Lo más preocupante de este film, como de otros que se están haciendo es la impotencia del ser humano, que ante medidas que les dejan sin posibilidad de seguir subsistiendo, es incapaz de reaccionar, siente su soledad como individuo, y lo más práctico que se le ocurre hacer es tirarse por un puente. Es una nota de dramatismo, que pone cara a las frías cifras estadísticas, y de la que nadie ha tomado conciencia. Todo ello insertado en un film en tono de comedia, tono que quizás, como decía Herzog, lo da la villanía y cinismo de sus protagonistas, que rompen todas las barreras de lo politicamente correcto. Cuando te van a hundir te venden la propuesta en forma de vacaciones en el mar o liberación de pesadas cargas humanas, contenido en unas carpetas coloristas, como las de las agencias de viajes, pero que contienen draconianas condiciones de despidos improcedentes; los que las imponen compiten por ver quien tiene más tarjetas "oro" que les dan privilegios en hoteles de lujo, aeropuertos, restaurantes, y sienten un placer casi erótico simplemente tocando el material de que están hechas estas llaves de la felicidad.




Los promotores disponen del asesoramiento jurídico necesario para cometer las tropelías sin que los pobres desgraciados puedan guarecerse bajo el manto de la justicia, que siempre tiene su platillo inclinado en contra de los más desfavorecidos; como nos muestra Shyamalan en La joven del agua es necesario un hecho dramático, el suicidio de la mujer, para que se ralentice su avance especulador con vidas humanas. Si bien es cierto que al mostrarnos el lado más sensible del personaje, esa hermana que le domina y le impone ciertas obligaciones con la familia, también lo es que ciertas imágenes van quedando insertadas en la mente del espectador.¿Puedes ser tú mañana? ¿ Por qué no ? En la lista de afectados los hay de todas las profesiones y jerarquías, y la amenaza se cierne incluso entre los tiburones. Ese Deus ex machina se esconde ahora detrás de un ordenador, como lo hacía el Doctor Baum en El testamento del Doctor Mabuse tras unas cortinas. ¿Quién hay detrás? ¿Agencias de calificación ¿Quién las compone? Es impresionante el análisis que mentes privilegiadas, como Fritz Lang, hicieron en su tiempo.


Propuestas didácticas

Creemos que, a pesar de sus fallos, es una película recomendable par profesores de Historia y economía. Detrás de las cifras hay personas.

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