dimarts, 29 de desembre de 2009

Jean Austen: el orgullo y la sensibilidad de la mujer llevados al cine




En el contexto de formar a las mujeres y de instruirlas sobre la aportación de muchas de ellas al mundo de la cultura, hoy nos ocupamos de una gran novelista y de la adaptación de sus obras al cine. Queremos que nuestros alumnos entiendan que lo único que dignifica a las mujeres y a los hombres es el conocimiento, que una vez adquirido, nadie ni nada te puede arrebatar. El conocimiento es irreversible para Platón.

Jean Austen (1775-1815), hija de un clérido protestante, que dirigió su educación personalmente ( como la protagonista de "Orgullo y prejuicio") , perteneció a la alta clase media rural del Sur de Inglaterra. Aunque su vida fue secilla, le toco vivir una época de grandes cambios en todos los terrenos: Revolución Francesa, Revolución Industrial... Murió muy joven, y muchas de sus obras se publicaron postumamente.


Estas transformaciones no pudieron dejar de influir en la obra de una mujer culta e informada, cuyo máximo interés residía en la descripción sociológica de los personajes de su época, especialmente las mujeres, a los que analizó con gran agudeza, no exenta de un humor malicioso. No faltará en sus relatos una intromisión en la vida y la familia de un pastor protestante anglicano,que tan bien conocía, y que en sus aspiraciones y costumbres se diferenciará muy poco de los laicos .

Cinestas actuales como Diarmuid Lawrence, Ang Lee o Joe Wright han llevado algunas de sus obras a la pantalla, como: Emma, http://www.youtube.com/watch?v=nlEmYeYpV9I Orgullo y Prejuicio o Sentido y sensibilidad, que vamos a comentar a continuación.

Emma. United Film and Televisions Productions. Director: Diarmuid Lawrence. Casting: Kate Beckinsale, Samanta Morton, Mark Strong...

El director cuenta una historia, muy bien narrada, en un mundo en decadencia, en el que las antiguas clases comienzan a desdibujarse. El personaje más interesante es el Sr. Knightley que, surgido de la pluma de una mujer, iguala a los de León Tolstoi; es un hombre adelantado a su tiempo, mezcla de romanticismo y socialismo utópico, que inicia en su finca una democratización considerada una extravagancia por los de su clase, que se la consienten porque es el más rico de todos. Es la voz de la conciencia de Emma (Kate Beckinsale), recrimina su altivez, su entrometimiento despectivo en la vida de las mujeres que considera inferiores, con las que actúa de la forma más paternalista.

Emma, imbuida de un espíritu casamentero, hace y deshace relaciones sentimentales a su antojo, hasta que conoce a Sr. Frank Churchil (Raymond Coulthard) y se siente atraida por él. Pero lo que más le desconcierta es una joven, a la que no puede controlar, Jane Fairfax (Olivia Willians), guapa, instruida, inteligente, pero pobre, que representa todo lo que ella no puede ser, según le dice el propio Knigtheley.

Jane Fairfax revelará en una conversación con la Sra. Elson, que se ha empeñado en buscarle el único trabajo que puede realizar un joven culta sin recursos. cómo era la vida de una mujer con estas características en la Inglaterra del siglo XIX : " No se preocupe, hay sitios en la ciudad donde la búsqueda se traducirá pronto en empleo. Centros de venta y no de carne humana pero sí de intelecto"...", y al definir este trabajo añade: "Sólo pensaba en el trabajo como institutriz. Hay diferencias en cuanto a la culpa de quien lo realiza, pero en cuanto a la miseria de sus víctimas no creo que lo haya"

Diarmuid Lawrence ha comprendido muy bien lo que Truffaut afirma que es el cine, en la secuencia del baile en un local del pueblo, "La corona": " Las palabras pronunciadas son secundarias, convencionales y lo esencial se desarrolla a otro nivel, en los pensamientos, que podemos identificar observando las miradas". Siguiendo el consejo de este genial crítico de cine y director desvelamos en el juego de las miradas, las relaciones, las pasiones de los personajes, penetrando como observadores en la psiquis de éstos, de tal manera que cuando Emma descubra que está enamorada de Knightley y no de Churchil, no nos sorprende en absoluto. Este recurso será utilizado por otros directores como Visconti en "El Gatopardo" o Lucas en "American Graffity". ¡Genial!

Pero Lawrence no se olvida de los marginados y desprovistos de todo. La película acaba con la misma secuencia que empieza: http://www.youtube.com/watch?v=ZEN_ubSmQso con el robo de gallinas de las mansiones de los ricos por los parias de la tierra. También nos muestra el trabajo inhumano de los sirvientes que cargan con muebles para una fiesta campestre en Box Hill o el asalto a Emma y Harriet por un grupo de gitanos. En un mundo de cambios se está empezando a cocer una nueva amenaza. Son los tiempos que van a dar a luz teorías como las de Marx y Engels.
Orgullo y prejuicio. Universal Pictures with Studiocanal. Director: Jose Wright. Guión: Lee Hall. Casting: Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Brenda Blethyn y Donald Sutherland.
En esta genuial obra, muy bien llevada al cine por Wright, Austen plantea un choque frontal entre dos sentimientos muy potentes: el orgullo de Elizabeth y los prejuicios de Mr. Darcy. Dentro del mundo de Lizzie hay dos esferas: la ilustrada, en la que habitan ella y su padre, y la vulgar donde residen su madre y sus cuatro hermanas. Desde el primer momento la cámara lo hace muy patente, cuando entra en la casa y observa a cada uno de los que están en ella y vuelve a salir y sigue a nuestra protagonista que está leyendo un libro en el jardín: en otro momento, en casa de los Bingley, en el salón en que coinciden todos, sienta a las cuatro hermanas ruidosas en un sofá, justo enfrente de nuestra protagonista, seria y cicunspecta. Ella no ignora, como mujer instruida, esta circunstancia, que la cohibe.
Elizabeth pertenece a una familia pequeñoburguesa, los Bennet, cuyo padre está siempre en una habitación rodeado de libros; la madre siempre anda confabulándose con las otras hijas para encontrarles un marido rico, única salida que considera digna para ellas, aunque eso suponga humillarse y ponerse constantemente en ridículo.
Lizzie, entre estos dos mundos no encuentra su lugar, y asiste sorprendida a la más superflua de las conversaciones entre los Bingley y el Sr. Darcy, y su definición de lo que és o debe ser una mujer con talento. Darcy dice: " No conozco a más de media docena de mujeres inteligentes de verdad. La hermana de Bingley, por si acaso tiene alguna duda de dónde está le aclara: : "Una mujer con talento ha de conocer la música, cantar, dibujar, bailar, tener algo en su porte y en su forma de andar" y él remata: " Y ha de cultivar su mente con la lectura". La joven Bennet, cada vez más divertida, responde : "Ya no me sorprende que sólo conozca a seis mujeres con talento, lo raro es que conozca a alguna. Nunca he visto a semejante mujer; ciertamente daría miedo".
Pero debe además soportar otras humillaciones de esa clase frívola: el paseo que le obliga la joven Bingley a dar por la habitación para que los hombres admiren su porte, en contraste con el de ella, y los insultos de Lady Catherina de Bourgh, cuya hija enferma está omprometida con Darcy. Pero la mayor de todas ellas será el intento de Darcy de romper la relación del joven Bingley, casi idiota pero rico, con su bella hermana Jane, a causa de la vulgaridad de su familia.
El amor y el arrepentimiento de Darcy romperá todos los muros que el orgullo y los prejuicios habían levantado ante ellos. También está presente en esta obra un pastor protestante.
Sentido y sensibilidad. Columbia Pictures. Mirage Production. Dirección: Ang Lee. Guión: Emma Thompson y Lindsay Doran.
La extraña colaboración de un taiwanés (Ang Lee) y dos inglesas (Emma Thompson y Lindsay Doran), la conjunción de dos sensibilidades distintas ha dado lugar a esta extraordinaria producción cinematográfica, mezcla de sátira y romance. Es una película coral, como las anteriores, con múltiples personajes humanos: las hermanas Dashwood, Elinor (Emma Thompson), Marianne (Kate Winslet), Margaret (Emile FranÇois); el capitán Brandon ( Alan Rickman), el hermano de la Señora Dashwood, Edwar Ferrars (Hugh Grant), etc. Otros curiosamente son los palacios, casas de campo y edificios londinenses: Barton Cottage, Casa de Delaford, Devoshire...que llamaban poderosamente la atención de Ang Lee.
Esta obra hace hincapié en algo que ya se sugiere en las otras de Austen, la pobreza en que se sumergían las mujeres cuando fallecía el padre, ya que la totalidad de la herencia, por Ley, iba a parar a manos del hijo varón. En este caso John Dashwood, incumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, deja a su madrastra y hermanas en una situación precaria. Su mujer, Funny Ferrars, le llega a decir a Mrs. Dashwood, cuando ve a su hermano, soso y cobardica, galanteando a Elinor que con su caracter será víctima de mujeres sin recursos ni escrúpulos, y éste, una vez dada su palabra, será capaz de incumplirla. No puede haber nada más humillante para una madre que oir ésto respecto a una de sus hijas.
Los otros dos personajes masculinos dignos de mención son Willoughby, el joven del que todas las mujeres se han enamorado a los quince años, intrépido, divertido, que canta y baila y lee poemas. Se enamorará de Marianne, pero su pasado tortuoso le saldrá al encuentro y la deberá abandonar para casarse con la Srta. Grey y sus 50.000 libras de renta. El otro es el capitán Brando, el hombre de los sueños de muchas mujeres, amante, honorable y decente.
Como en todas sus obras habrá un sacerdote, en este caso será Edwar Ferrars, una mujer que toca el piano, Marianne y un enredo amoroso en torno a Edwrd y la Señorita Steel, que se resolverá al final de la película. El tono cómico lo aportará la afable mujer de Sr. John Middleton.
La película ha sido rodada, en su mayor parte en Devon, lugar donde la escribió Jean Austen. Ang Lee ha sabido trasladar toda la belleza de su alma oriental a los paisajes ingleses, sin desvirtuarlos ni un poco. Admirable.
Reflexiones pedagógicas:
Nos vamos a centrar en un único punto: todas las mujeres de nuestro centro deberán aprender a valorar que sólo alcanzarán su independencia mediante una formación que les permita mantenerse. Esto lo tenía muy claro Jane Austen: no hay nada que adorne más a una mujer que su ilustración.



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