diumenge, 27 de juny de 2010

Don Juan de Marco y la relación Amor/miedo




Maite Sarrió Catalá afirma que el cocktel social que bebemos mientras crecemos basado en el Temor y no el Amor es la base del modelo hegémónico seguido por la mayoría de forma inconsciente, lo que provoca que sigamos construyendo una realidad basada en el dominio y la sumisión, la desigualdad y la violencia, el sexismo, la discriminación y la segregación. Contribuimos desde nuestra ceguera psicológica, social y de género a la perpetuación de la violencia que la cultura y el sistema socioeconómico hegemónico mantienen desde los patrones patriarcales de dominio/sumisión, característicos del androcentrismo capitalista. Aprendemos a relacionarnos con el propio Yo y los otros/as en base al Miedo y no el Amor ( propio y hacia el mundo), lo que genera infelicidad, conflicto, violencia y destrucción.

Esta larga introducción, basada en un texto de Maite Sarrió, contextualiza el análisis del film realizado por Jeremy Leven y producido por Francis Ford Coppola, Don Juan de Marco .

Un pobre joven (interpretado por Jonny Deep), desempoderado por la pobreza, el desarraigo y la tragedia, que ha perdido a su padre, empleado de una tintorería, en un accidente de tráfico, se coloca un antifaz, una máscara, y se esconde detrás de la figura de Don Juan de Marco, una mezcla del burlador de Sevilla y de nombres italianos, que nace en México, zonas que identifica con el nacimiento del romanticismo, que interpreta a su manera. Desengañado y tras un contratiempo amoroso, decide suicidarse. Acude en su ayuda un psiquiatra a punto de jubilarse, Jack Minkler (Marlon Brando) que inicia un tratamiento sin uso de psicotrópicos, confiando en poder desenmascarar al joven, aunque en el trayecto es el joven quien le desenmascara a él, y le hace ver que su vida es insulsa y rutinaria, que la relación con sus compañeros se basa en la competencia, y que ha perdido la capacidad de amar a su prójimo.

El Jefe del equipo médico describe el mito griego del hijo que arrebata el poder al padre, y, cuando muere éste, al no poder soportar su vergüenza se coloca una máscara; pero esta descripción es irónica y conmina al doctor a pasar inmediatamente al tratamiento con medicamentos. Sólo cuando el joven se doblegue y reconozca en público y en voz alta la miseria de una vida vulgar y mediocre, basada en el temor, el miedo a la soledad y la muerte y la falta de recursos, la sociedad, representada por el juez, respirará tranquila y le dejará marchar. Pero algo ha cambiado en la vida del psiquiatra, que le acompaña a la Isla de Eros, y termina el film bailando con su mujer en una playa griega , intentando recuperar el tiempo perdido.

La existencia de un ser libre y soñador, que se evade de una realidad desempoderante , cuya visión no puede soportar, es peligrosa para la sociedad.























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