divendres, 11 de juny de 2010

wong Kar Wai. My Blueberry Nights




Carlos F. Heredero describe muy bien el cine de Wong Kar Wai: " En medio de un mundo donde reina la fugacidad, en el que los seres humanos parecen prisioneros de lo efímero y de lo evanescente, el cine de Wong KarWai se funda sobre la pugna constante por fijar el paso del tiempo, por cargar de sentido el momento fugitivo. Por eso sus personajes necesitan detener mentalmente el instante y establecer referencias no finitas dentro de un espacio imaginario - pura forma estética - en el que la representación de los anhelos nunca colmados escenifica el delicuescente desencuentro (decadente, sin vigor) tipicamente posmoderno entre un tiempo vivido y un tiempo impuesto por los relojes." La representación del tiempo y el espacio que distancia a los personajes se va precisando con planos con rótulos que recuerdan mucho a Jean-Luc Godard y su cine documental.

El protagonista, Jeremy (Jude Law), siempre está en su bar de acuerdo con una máxima que le enseñó su madre: "Si te pierdes, quédate quieto en el mismo sitio que yo te encontraré". Ésta es su receta en la vida, que al final, le dará el resultado deseado. Mientras, Elizabeth (Norah Jones, cantante e hija de Ravi Shankar) es la que se mueve, viaja y se distancia, en el espacio y el tiempo, después de sufrir un desengaño amoroso. Al final vuelve con Jeremy, tras concluir que cruzar la calle no es tan difícil ; depende de quien te espere.



En este filme Wong Kar Wai se plantea los dos grandes temas en torno a los cuales reflexionan los autores más relevantes: la muerte y la imposibilidad de la pareja. El drama se produce entre Sue Lynne (Rachel Weisz ) y Arny (David Strathairn), que no pueden vivir ya como pareja, pero que siguen queriéndose; la desesperación lleva a Arny, policía de profesión, al borde de cometer un crimen de género, pero deja marchar a su mujer y posteriormente se suicida. La presencia de la muerte sume a Sue Lynne en una profunda desesperación. "Cuando mueres todo cuanto queda es los recuerdos que creaste en la vida de los demás", reflexiona Elizabeth.

Como en todas sus películas, domina una atmósfera onírica , con colores saturados y filtros multicolor, que invaden los espacios interiores, reflejo de las luces de neón del paisaje urbano , con su tráfico abundante y la multitud de anuncios luminosos. Uso abundante de cámaras lentas, apenas perceptibles, en los movimientos de los personajes, y rápidas y muy tratadas en los paisajes mágicos de Nueva York y las legendarias vistas de la legendaria Ruta 66. En algún momento consigue un clima parecido al de París-Texas de Win Wenders; sus cielos son los de Coppola en La lye de la calle.

En su viaje, la protgonista conoce a una mujer, Leslie (Natalie Portman) que será para ella determinante; un espejo, en el que al mirarse se encontrará a sí misma y le gustará su propia imagen. La máxima de Jeremy se cumple: después de viajar por el país en el espacio y el tiempo vuelve a ese punto fijo del espacio donde él le espera. Ella no rompe el vínculo que le da seguridad, como la cuerda de un alpinista, que la mantiene atada a él por medio de una serie de tarjetas que van marcando el mapa de sus desplazamientos. Es una historia de encuentros y desencuentros, con un desenlace trágico en el caso de Sue Lynne y Arny; en este caso, el hombre, decide quitarse de en medio en lugar de sacrificar a la mujer, como sucede en demasiadas ocasiones. Es la más occidental de las películas del japonés.


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