diumenge, 20 de juny de 2010

La misoginia se rearma para no perder privilegios

Una companya i amiga psicòloga ens ha fet arribar aquesta carta de la Fundació Isonomia amb la qual s'alça una forta protesta contra el contingut de l'article de l'escriptor i cantant Josep M. Espinàs que va ser utilitzat per al comentari de text en el darrer examen de selectiu de Castellà: Llengua i Literatura al territori valencià. Nosaltres ja en vam parlar al seu moment. Aquells dies ens va estranyar força que algunes companyes d'institut no discreparen d'aquest article que ens sembla vergonyós, si més no, venint d'un pretés intel·lectual català. Per cert, l'etiqueta d'intel·lectual no significa necessàriament "compromés" en el sentit que el progressisme entén, sinó que avui un també pot estar compromés amb el senyor o les idees que li paguen per molt reaccionàries que siguen. Ens sap molt greu la situació però, vista la crisi ideològica de la societat occidental, els plats de llentilles han degut baixar molt de preu.  Ens decep molt l'opinió misògina d'Espinàs, però també la del professor d'alguna de les tres universitats valencianes que ha decidit proposar aquest article per a la prova de Selectiu. Amb algunes coses no s'ha de jugar ni tan sols per testar l'opinió de joves de 18 anys. Llegiu aquesta carta contundent que nosaltres també subscrivim. Per això li cedim aquest espai per a la seua difusió.

La misoginia se rearma para no perder privilegios

Estimadas y estimados colegas:
Amigas y amigos, responsables de las instituciones sufragadas con dineros públicos devenidos de los impuestos de las ciudadanas y de los ciudadanos; responsables de las instituciones sostenidas con el trabajo NO remunerado de bastiones de mujeres que, en detrimento de su tiempo de ocio, de su tiempo de descanso, o del tiempo que precisa su promoción en el empleo (la que lo tiene), diariamente se ocupan de las tareas domésticas y de los cuidados, sin que ello les proporcione ni salario, ni derecho social alguno (sanitario, jubilación, vacaciones, pagas, etc.), aun cuando su labor garantiza la salud ciudadana, ahorrando, a su cargo, el dinero público que se debería invertir en la creación de servicios de proximidad y que se utiliza para financiar a los especuladores, a la banca y a los mercados que han generado esta crisis que afecta a toda la ciudadanía y, especialmente, a la más desfavorecida; instituciones responsables de garantizar la seguridad ciudadana que aún hoy, tras años de haber legislado leyes de igualdad y contra la violencia de género (tanto autonómicas como estatales), a pesar del alto número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex-parejas, de abusadas sexuales, de agredidas físicas, psíquicas y emocionales, de acosadas sexualmente y por razón de sexo, de ser invisibilizadas y discriminadas económica, social y culturalmente, o, dicho de otro modo, a pesar del alto número de mujeres que sufren violencia directa, estructural y cultural por el hecho de ser mujer (como reconoce Naciones Unidas); a pesar de ser tratadas como colectivo aun cuando somos más del 50% de la población; a pesar de tener la encomienda de ser reproductoras de nuestra propia desigualdad (escupiendo hacia arriba, siguiendo el mandato patriarcal aprendido a través de los mass media, las religiones, las familias tradicionales, el consumo y la escuela), ya que la educación sigue estando sostenida desde los estereotipos patriarcales de los roles masculinos y femeninos, únicamente han destinado escasos fondos para articular algunas medidas paliativas contra la violencia (denominada machista, de género y/o doméstica) sin poner en marcha medidas preventivas. Medidas preventivas, urgentes de implementar en el ámbito educativo, que afectan a la educación en valores, no solo del alumnado sino del profesorado, pues ha sido éste el que ha seleccionado el artículo (tendencioso, misógino, acientífico e inexacto) de un tal Joseph María Espinàs, como texto para ser comentado en las pruebas de selectividad para el acceso a las universidades de la Comunidad Valenciana.

Amigas, amigos, colegas y responsables de las instituciones a quienes va dirigida esta misiva, como sabéis, tras el perverso resultado (el aumento de las ventas) que supuso la denuncia de la edición de un libro misógino, editado bajo la responsabilidad de Miriam Tey, última directora del Instituto de la Mujer del Gobierno de Aznar, decidimos no entrar a la provocación de los varoncitos que se sienten atacados cuando se habla de derechos para las mujeres y es que, naturalmente, el hecho de que las mujeres seamos consideradas sujetos con derechos plenos implica que muchos van a perder privilegios y eso les duele, les provoca y les genera resistencias que se manifiestan de la única manera en que la masculinidad tradicional sabe resolver sus conflictos: con violencia.

Por supuesto, no vamos a dar cuartelillo a “los machines” pero sí hay que exigir a las autoridades en general, y a las educativas en particular, que, en tanto que administradoras de nuestros impuestos (activos o pasivos) no los usen para crear más violencia ni para legitimar las agresiones. No puede ser que la judicatura y la educación sean ámbitos donde se cobijan los portadores de la bandera de la misoginia y la violencia (verbal) contra las mujeres sin que exista ningún recurso institucional que les frene (¿sería lo mismo en el caso de un artículo sobre terrorismo?).

No puede ser que las instituciones autonómicas hagan uso partidista de los ámbitos públicos (como es la educación) para realizar una crítica institucional.

El contenido de este artículo es muy grave, no por la opinión misógina de su autor, que se retrata a sí mismo y sobre el que no hay nada más que comentar puesto que todos y cada uno de los “machines” se ponen en evidencia con sus opiniones, sino de las instituciones que han permitido la utilización de este artículo como comentario de texto, tanto por ser tendencioso y utilizar la política pública (financiada por la ciudadanía) para hacer política partidista, como por estar plagado de incompetencias científicas y culturales, además de legitimar la desigualdad entre mujeres y hombres. Y la desigualdad, como lamentablemente sabemos, es el germen de la violencia que tanta muerte y dolor está causando en nuestro país y en especial en la Comunidad Valenciana que, no casualmente, encabeza la lista del número de mujeres asesinadas en lo que va de año.

Por ello, considerando que el tema ha excedido los límites de lo personal y que se debe de articular una campaña de denuncia, institucional y mediática, por esta situación para que no se repita, os rogamos que realicéis vuestra protesta a las instituciones educativas y de igualdad de vuestras comunidades autónomas y del gobierno del Estado español, así como que elevéis una protesta a la Generalitat Valencia, al Sindic de Greuges de esta Comunidad y al Defensor del Pueblo del Estado Español. También debe de denunciarse el caso a la Comisión europea y a l Instituto de igualdad de género europeo. Igualmente, os rogamos que, quienes tenéis capacidad de hacerlo, realicéis la denuncia de esta situación en los medios de comunicación de masas, así como en aquellos espacios que consideréis de interés.

Hay que parar este rearme de la indecencia y de la violencia en general y de la violencia contra las mujeres en particular, y sólo las instituciones con dirigentes decentes y la gente de bien podemos hacerlo.

Fundación Isonomía, y en su nombre,
Alicia Gil Gómez (656264-M)
Gerenta y coordinadora general

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