dimarts, 8 de juny de 2010

El sabor a esclavo de las fresas



Cuando te comes una exquisita fresa no observas el sabor amargo del sudor de los esclavos que las recolectan y que hoy se han quedado sin sus chozas, durmiendo a la intemperie, porque la pobreza es fea y produce más impacto ambiental que una central nuclear. Por otra parte deshacerse de estos inmuebles es mucho más barato.





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