dijous, 10 de juny de 2010

Bibiana Aido a examen

La introducción del artículo de un columnista del Periódico de Cataluña en las pruebas de selectividad ha sido muy cuestionada, entre otros por el Diario ABC, que afirma que es "Un arma de doble filo, en la que no sólo se retratan (por obligación) los jóvenes, sino también sus examinadores".

«¿Qué estudias? Igualdad»

JOSEP MARIA Espinàs.
Los nombres de los ministerios son a veces inexactos y chocantes. En España existió, durante mucho tiempo, el Ministerio de la Guerra, que seguía funcionando cuando ya no había guerra. Quizá cuando los ciudadanos se arruinen se mantendrá perfectamente en pie el Ministerio de Economía.
Pero lo que más me sorprende es que en el Gobierno exista un Ministerio de Igualdad. Teniendo en cuenta que su función debe ser trabajar para la igualdad entre hombres y mujeres, ¿es coherente que este ministerio esté regido por una mujer? Si no hay un ministro y una ministra en el Ministerio de Igualdad, mal empezamos.
La ministra
Bibiana Aído ha tenido una idea innovadora, lo que no puede decirse de algunos ministros. Lo que ocurre es que me parece una idea equivocada. Propone que en la «formación troncal» de todos los universitarios se incluyan «la igualdad, los estudios de género y la tradición intelectual e histórica del feminismo». Estos «estudios de género» deben incluirse, según el criterio de Aído, de «forma transversal» en varias asignaturas de las carreras universitarias.
Creo que lo interpreto bien: los «estudios de género» deberán incorporarse a los programas de educación de médicos, ingenieros industriales, químicos, geólogos... En este último caso, por ejemplo, no bastaría para obtener el título académico con conocer al detalle la constitución de las rocas: se debería estudiar también la constitución femenina. Ya se han inventado tantas carreras y licenciaturas, que un día se inaugurará la facultad de Ciencias de la Feminidad.
Tengo que dar la razón al político que dijo a la ministra que la universidad «está para otras cosas». No corresponde a la universidad enseñar civismo, honradez, respeto a los niños y niñas, a hombres y mujeres. Ni a los discapacitados. Una universidad es un centro especializado en formación para adultos en unas determinadas materias que les permitirán, en muchos casos, el ejercicio de una profesión.
La educación es otra cosa. Los derechos de ambos sexos, el trato de igualdad –que, en ciertos aspectos, por cierto, puede ser una crueldad y una injusticia–, no puede ser una enseñanza universitaria. Es una educación que debe hacerse en el ámbito familiar y durante el comienzo de la etapa escolar. Tanto el respeto por la igualdad como por las diferencias no pueden ser asignaturas. Son experiencias que hay que saber asimilar y vivir.


Creo que este ¿periodista? se sentiría muy a gusto con Harold Bloom (si estuviera a su altura intelectual) criticando lo que él llama La escuela del resentimiento. ¿Qué formación tiene? Seguro que en humanidades no está muy versado, y para examinar a la ministra se debía haber esforzado un poco más y abandonar las bromas de café. Much@s profesor@s educamos en valores a nuestros alumnos, para que todos puedan llegar a ser iguales, no sustituibles ( siempre que le parezca bien, claro ) y se sorprendería de las experiencias y discriminaciones que muchos jóvenes viven, no creo que aprendidas en el ámbito familiar siempre, sino también en su entorno social. Siempre hemos recibido una educación ética, desde tiempos remotos, y en un momento en que mueren tantas mujeres, hay a quien le parece mal que se intente reducir esta cifra macabra.

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