dijous, 4 de febrer del 2010

Ella trabaja.Él está en casa




El diario El País publica hoy una noticia que no sé cómo interpretar. El artículo se llama Ella trabaja. Él está en casa, Son felices y lo firma Tara Parker-Pope (The New York Times) que analiza el nuevo reparto de funciones en la pareja. En su análisis hay algo que preocupa, sobre todo en unos momentos en que el estado adelgazado ha delegado muchas de sus funciones en sociedades privadas,que realizan todo tipo de estudios muy preocupantes para la población.


(Tara Parker-Pope. New York Times )
La conclusión más dura del estudio sobre las parejas realizado por Kristen W. Springer, socióloga de Rutgers, es que "deduce que entre los hombres que ya han cumplido los cincuenta, tener una esposa que gana más va asociado a un empeoramiento de la salud. Entre las parejas de su estudio con mayor nivel de renta, un marido que gana menos que su mujer tiene un 60 % de posibilidades menos de estar sano que los hombres que ganan más que sus mujeres ¡ Ríete de los complejos de culpa generados por las religiones o de los prejuicios conservadores ! Ahora a no tener suerte, o como deían nuestro viejos, a no tener padrinos que te bauticen, se le llama estar enfermos. Cabe otra posibilidad, que el traductor de El País no sepa traducir: no es lo mismo enfermar como consecuencia de... que tener asociada una enfermedad al hecho de ganar menos que...

Supongo que en el grupo de los "enfermos" estarán también los cómicos, escritores, músicos y gentes de mal vivir. Ernest Lubitsch pone en boca de uno de los personajes de Una mujer para dos, el empresario de publicidad Mr. Plunkett, las siguientes palabras dirigidas a un escritor que aún no ha logrado publicar nada: "La inmoralidad puede ser divertida, pero no lo suficiente para sustituir un 100% a la virtud y tres comidas al día" . Este argumento, aunque falaz, es inocente respecto a las conclusiones de estudios que más que analizar intentan moldear una sociedad vampira.

El artículo termina con el bla, bla, bla, de si los hombres colaboran más en casa y todo eso. Hemos perdido la humanidad. Como decía hoy en la radio Fernando Delgado ya no vende ser joven; los pobrecillos para seguir viviendo deberán ser clandestinos; lo que mola es ser viejo y ganar dinero, único valor que continúa en alza.

No en nuestro nombre!












La hija de este matrimonio.

Norteamérica vivió hace muy poco un momento de ilusión, elevando un poco los pies del suelo y mirando al cielo, como los personajes de Herzog; parece que la realidad se va imponiendo...


El País 4 de febrero de 2010

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