dimecres, 10 de febrer de 2010

Ingmar Bergman II. Juegos de verano (1950)






















Marie ( Maj-Britt-Nilsson ), bailarina de la Opera, recibe en el teatro el diario de Henrik(Birger Malmsten) , joven con el que hace 10 años vivió un verano feliz y conoció su primer amor; al final del estío él murió al lanzarse al mar desde una roca, lo que enfrentó a la joven con los tormentos personales de Bergman: la muerte y la exigencia de respuestas a Dios. No lo admite y maldice a este Dios hasta el fin de sus días.
Según Jacques Siclier es una película en la que la pluma ha sustituido a la cámara. Mirada melancólica, proustiana, vuelta hacia la infancia, al paraíso perdido del primer amor ( Fresas salvajes ). Triunfo de la naturaleza, el bosque como símbolo de la juventud y la reclusión en espacios cerrados que representa la madurez. " El presente contiene una acción que se está desarrollando; el pasado, que, además, constituye lo especial de la película, contiene una acción que ya se ha desarrollado y que interviene, en forma de recuerdos, para modificar el presente"- Esta misma idea la recogerá más tarde en Pasión, cuando haga decir a su protagonista, Andreas, : " He sufrido humillaciones que hoy están dentro de mí". También aparece la máscara, recurrente en sus filmes, cuando Marie se quita el maquillaje que la convierte en cisne, y se mirar frente a frente a sí misma ante el espejo.






Casi idénticas y estremecedoras palabras pone en boca de Marie cuando muere Henrik: Todos están vivos, corren po las calles, y aquí estoy yo comiendo y bebiendo. En el teatro bailamos y jugueteamos. Henrik está muerto y empieza a pudrirse. Un momento antes nos reíamos de todo, estaba en mis brazos"-

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