dissabte, 27 de febrer de 2010

Antonioni: La aventura



Los primeros años de la década de 1960 vieron nacer tres de las películas más importantes de Antonioni: La aventura (1960), La notte (1961), comentada ya en este blog y El eclipse (1962), que formaban parte de la trilogía de la incomunicación.

La aventura irrumpió en el mundo del cine como un huracán o como la tromba que el director intentó captar en el rodaje. La película se rodó en condiciones adversas; con un presupuesto inicial aportado por productoras de Roma y Sicilia, el equipo se trasladó a las islas Eolias, un archipiélago deshabitado situado en el mar Tirreno, al norte de Sicilia. Se instaló en la isla de Panarea, en la época habitada por 250 personas, sin electricidad, teléfono ni agua caliente. Desde allí empezaron a rodar diariamente en un arrecife deshabitado conocido como Lisca Bianca.

La trama de La aventura es muy sencilla: Ella es Claudia (Mónica Vitti) y él es Sandro (Gabriele Ferzetti). Los dos pertenecen a la burguesía acomodada. Anna (Lea Massari) es la novia de Sandro, aunque ella no se siente feliz con su situación. Parece necesitar algo más. Un día, durante una excursión en yate, Anna desaparece mientras su grupo de ociosos amigos visita un islote. Al principio, todos parecen muy preocupados. Pero Anna no es encontrada y poco a poco Sandro y Claudia se quedan solos en su búsqueda. Mientras recorren Sicilia en pos de Anna, los dos descubren que están perdiendo el interés en la chica. Casi no la recuerdan. Al final, siguen con sus vidas casi como si nada hubiese ocurrido. Ambos se enamoran y comienzan una relación. Claudia también termina olvidando a su amiga. Todos lo han hecho. El grupo de amigos sigue con desgana con su vida social, tan intensa como vacía. Sandro está dispuesto a pasar página... aunque eso suponga dejar también a Claudia, que no puede creer que ahora sea ella la que queda atrás.

Pero, entonces, ¿cuál es la aventura? Según Antonioni los personajes viven una aventura emocional-implica la muerte y el nacimiento de un amor-, una aventura psicológica y moral que les hace actuar en contra de las convenciones y los criterios de aquel mundo. “Mis películas siempre son trabajos de búsqueda. Busco la huella de los sentimientos en el hombre, y por supuesto también en la mujer, en un mundo donde estas huellas se han enterrado para acoger sentimientos de conveniencia y apariencia: un mundo en el que los sentimientos se han “relacionado públicamente”.
La búsqueda de un lugar en el paisaje es una estratagema elaborada, una metáfora de algo mucho más privado como es la búsqueda de la satisfacción y el significado personales, de la trascendencia…Los personajes creen que puede cambiar el paisaje;es decir que pueden cambiar las circunstancias de sus vidas. Así esta película no se comprende escuchando lo que dicen los personajes, aunque el diálogo suele ofrecer detalles sutiles y complejos, sino mirando dónde están, qué tocan, qué miran y quién les mira a ellos. El entorno donde tiene lugar un hecho nos ofrece más información sobre ese hecho y el significado que posee. El entorno se impone a la sensibilidad de los personajes e influye en su comportamiento. Al inicio de La aventura la cámara recoge el momento en que Claudia se embarca en el Oriana, que está atracado en el islote de Lisca Bianca. Se trata de un lugar misterioso y peligroso, quizá como la desaparición de Anna, que tiene lugar aquí o como la relación entre los protagonistas.

Los personajes femeninos: Claudia( Mónica Vitti), Anna( Lea Massari) atraían más a Antonioni porque pensaba que tenían una mayor afinidad con sus sentimientos y, por tanto eran más honestos. Según el director, la mujer es el tamiz más sutil de la realidad. Para su desgracia, estas mujeres suelen topar con hombres volubles y abstraídos en sí mismos, como es el caso de Sandro( Gabriele Ferzetti), que sufre el mal de Eros como consecuencia de utilizar el sexo para evadirse de los problemas del mundo real. La mujer padece la falta de sensibilidad de su compañero ante sus necesidades. Si bien todos los personajes del director son propensos a burlar la confusión, las protagonistas femeninas parecen hacerlo mejor, ya que confían en su instinto y logran seguir adelante.
Antonioni describió La aventura como una película de misterio al revés, refiriéndose al hecho de que nunca llega a encontrarse a la víctima y de que se trata de un crimen sin resolver e incluso no queda claro si se ha cometido alguno, dejando al público que llegue a sus propias conclusiones. Para los críticos y cinéfilos habituales, esta transgresión del género de misterio constituyó un escándalo. El público del Festival de Cannes de 1960 recibió la película entre abucheos, risas y silbidos. Pero a la mañana siguiente, treinta y siete escritores y artistas, entre ellos Rossellini, enviaron a Antonioni una carta abierta en la que alababan el film y condenaban su recibimiento. Y la película fue galardonada con el premio especial del jurado " por su gran contribución a la búsqueda de un nuevo lenguaje cinematográfico".


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