divendres, 30 d’abril de 2010

La era Avatar

Comienzo a escribir estas líneas con mucho miedo, el mismo miedo y vértigo que deben sentir todos los que reflexionan sobre las circunstancias que estamos viviendo y la escasa visión que tenemos del futuro inmediato. Los hombres del siglo XIX se arriesgaban y se equivocaban, pero a la vez construían utopías sobre un mundo feliz , que quizás sólo existía en su imaginación ( este era uno de los lemas de la Revolución Francesa).

Ahora como entonces tenemos las fuerzas productivas preparadas para dar un salto cualitativo, y también en este momento los poderes económicos ofrecen una tremenda resistencia y se aferran a sus intereses, que ya forman parte del pasado. Agencias de califiación económica , como Standars and poor's, intentan devaluar la soberanía popular de los países y aterrorizar a los pobres ( qué casualidad que poor significa pobre) para que acepten un sacrificio por crímenes que no han cometido, mientras ellos implantan una empresa mundial e imponen sus reglas; los mismos que han especulado con aire intentan seguir haciéndolo y aparcan sine die a los jóvenes que hemos preparado para un futuro tecnológico, que por otro lado es irremediable.

Los medios de comunicación convencionales ya no nos sirven, no son nuestro referente. Los comunicadores, como los demás trabajadores, ya no son independientes, tienen miedo a perder su empleo y se sumergen en campañas de despiste y entretenimiento de la población para apartarla del camino del progreso: luchas religiosas, (velos, crucifijos...), emigración, cotilleos de políticos, que no sabemos a dónde conducen. Pero este periodismo no podrá resistir mucho tiempo la presión de los blogs, que se nutren como los diarios de las agencias internacionales, siempre que paguen el precio convenido-

Sólo el cine se adentra por terrenos pantanosos y plantea cuestiones ausentes en los periódicos. Directores como Bergman, Fellini, Straub, Herzog...se atormentaban con problemas como la muerte, la existencia de Dios, la imposibilidad de la pareja, la crisis de la creatividad; pero hoy tenemos un reto diferente que va a oscurecer todos los demás: la globalización. Y como ya sabían los antiguos clásicos, primum vivere, deinde philosophare.

Camerón lanza al mundo un filme revolucionario en la forma y lleva a la población la imagen en tres dimensiones más perfecta realizada hasta hoy, pero se sumerge en las mismas aguas pantanosas en las que nadamos todos, al llenarlas de contenido. Olvidando las lecciones de las teorías del lenguaje que le permitían crear un mundo imaginario sin límites y una ficción verosímil, combina el mundo real y el ficticio de manera desafortunada.

En la primera parte de su obra un joven, probablemente víctima de la guerra de Irak, entre otras, que le ha dejado en un silla de ruedas (un voz en off nos informa de que ha estado cinco años criogenizado ) se prepara para participar en un proyecto no tan futurista y realizar una misión, como conductor de un avatar, en un planeta subsidiario de la tierra que ha agotado ya sus recursos. La especulación inmobiliario ha acabado con la vegetación, los recursos minerales... y buscan lugares vírgenes para proveerse. El representante de la empresa, con toda probabilidad mundial, que maneja la máquina capitalista, al referirse a la resistencia de los aborígenes, omaticayas, afirma: " Esta gente debe saber que no nos detendremos" (nos suena la música). Hasta ahí bien. El problema comienza cuando penetra en el país multicolor de este pueblo, con un lenguaje, más que ecologista etnológico-infantil. No falta de nada: amor recíproco del hombre y la tierra, los animales, el agua, la vegetación...Los na'vi tienen una sociedad matriarcal y su gran diosa es mujer, Eywa, la madre de todos ellos. Cameron domina el discurso y lo utiliza, pero el hombre, quizás, no sea tan angelical.

Lo preventimo amenaza por todas partes: ataque preventivo (Guerra de Irak); detención preventiva (anunciada muy inteligentemente por Spielberg en Minority Repport); crisis preventiva ( Standar and Poor's); tienen muy asimilado el lema de que quien ataca primero ataca dos veces. La protagonista, mujer-gato azul, que emite una especie de gruñido ante las amenzas, dice algo muy ambigüo: "Nuestra Gran Madre jamás toma partido, sólo protege el equilibrio de la vida" ¿Evita comprometerse? El protagonista, que se presenta a los na'vi como integrante de la tribu de "Cabeza-bote", cuando ora ante el árbol no puede dejar atrás su mentalidad moderna e, igual que Tito Livio ( uno de los grandes intelectuales de su época) en Ab urbe condita, que duda de la historia de Rómulo y Remo que está contando, se dice a sí mismo que lo más seguro es que esté hablando con un árbol.

Por otro lado, como no podemos confundir soporte y contenido, debemos decir que su iconografía es mucho más pobre que la del gran maestro e iniciador de la modernidad que es George Lucas, que, cambiando el código lingüístico dominante supo narrar de manera admirable cómo se forja una mente totalitaria






La elección del avatar como imagen central no es inocente; todos los jóvenes que están en la red saben lo que es o tienen uno propio; este término ya está incorporado en la mente colectiva de los jóvenes criados en la era tecnológica. El color azul también nos debiera hacer pensar, pues un director como Camerón no hace nada gratuitamente ¿Se ha agotado también este recurso en la Tierra, mientras abunda en Pandora, que pasa a ser el Planeta Azul ?. Los guiños al pueblo americano son constantes: doma de caballos ( en este caso voladores), caracterización de un pueblo primitivo, que recuerda en su indumentaria y tatuajes de guerra a los indios ...; pero lo más incisivo es la alusión a derrotar al enemigo desde el aire, como cazadores terribles e infalibles. Todos hemos visto que las guerras actuales se resuelven sin el temible cuerpo a cuerpo, que Sadam Husein llamó "la madre de todas las batallas". No sabemos si creyó alguna vez en ello o si jugó la que creía quera su última carta.

Pero también hay alusiones a la cultura europea, como las montañas flotantes de Magritte, cabalgadas que recuerdan las formaciones romanas de las películas peplum, llegando incluso a utilizar la misma música del filme Troya,( Life motive de Achilles), de James Horner, en el momento de la destrucción del pueblo na'vi; a ello se une una conciencia ecologista más fuerte en estos lares que en los americanos o una actitud contraria a la guerra no comprendida en el nuevo continente.






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