divendres, 2 d’abril de 2010

Juan José Campanella: El secreto de sus ojos




Lamento profundamente disentir de muchos en la apreciación de la obra de Campanella. A mí no me gustó por diversas razones. Para empezar no entendí el título, no sé de quién es el secreto, ni de quién son los ojos; no me gustó el tratamiento de los personajes de los dos funcionarios judiciales (Darín y Francelli), a los que ridiculiza en exceso (el compañero de Benjamin Esposito se emborracha diariamente. se deshace de los sufridos ciudadanos por teléfono con bromas de mal gusto y es insultado por el jefe, con grades risas de los espectadores); no me gustan las implicaciones de los hechos que plantea, porque no queda claro si el director condena o aprueba la Ley del Talión. Es posible que algo se me haya pasado por alto, pero no conozco a nadie que sepa interpretar este hecho.

No me hace gracia que se llame Esposito (del latín Expositus o abandonado por el padre en la columna lactaria), nombre que indica un origen modesto frente a la posición social de la juez; tampoco me gusta Ricardo Darín, cuyo mejor papel es la interpretación de sí mismo; ni en su mirada , ni la de Soledad Villamil me sugieren ningún sentimiento, excepto la relación jerárquica profesional; por esta razón verla correr por el andén de la estación me parece postizo. Por otra parte la contextualización histórica es tan superficial, que parece que esté destinada a justificar que la pareja de la víctima haga cumplir al presunto culpable una cadena perpetua. El porque se interesa tanto por el caso, cuando simplemente mirando la mesa llena de legajos es fácil deducir que se producirían muchos iguales, tampoco se entiende bien.

Carlos Marañón, director de Cinemanía dice que "si hubiese que buscarle un género, habría que inventar uno nuevo: cine de personas. No niego la sensibilidad de los demás, pero desgraciadamente la mía ni la ha rozado. Es mucho más explícito el trailer que la película entera, pues concentra los escasos momentos sentimentales del film.

La víctima fundmental no es la mujer asesinada, sino el marido, del cual, sólo en el últim,o momento conoceremos su venganza. Su forma de filmar también me agobia, pues a un atrezzo muy recargado suma unos contrapicados que te echan los techos encima. Los exteriores demasiado tópicos. En fin, no me la creo.



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