dilluns, 5 d’abril de 2010

El espejo múltiple




La crítica cinematográfica es un prisma con muchas caras. El gran debate hasta ahora era el que enfrentaba la política de autor a la política de género, identificando con la primera el cine que generalmente se hace en Europa, y con la segunda el que se hace en Norteamérica. Aunque no se diga abiertamente, todos sabemos que aún hay gente que se resiste a ver cine americano y otros que piensan que el que se hace en estos lares es un "rollo":

También se debate mucho en torno al cine A, B o Z, según los recursos, extendiendo la especie de que cuantos menos recursos más imaginación, lo cual tampoco es cierto. No nos podemos negar a utilizar los medios que ponen a nuestra disposición las nuevas tecnologías, porque grandes maestros como Bergman o Rhomer,los utilizaron en los últimos momentos de su vida.

Pero ahora llega el 3D, que además de afirmaciones como hoy se podían ver en la prensa, de los daños que producen unas gafas, que sólo se van a utilizar dos horas de tarde en tarde, va a hacer correr ríos de tinta. Cuando llegan a las pantallas tres grandes superproducciones realizadas con este sistema, como Alicia en el País de las Maravillas, Fantástico Sr. Fox o Donde viven los monstruos, se ha desatado una extensa producción literaria en torno a la representación de lo real o la creación de mundos imaginarios.

Carlos F. Heredero (Editorial: "Los dos lados del espejo"Cahiers de Cinema, abril 2010), parafrasea a Carlos Losilla y Jordi Costa, que llaman a Wes Anderson, Tim Barton o Spike Jonze "huérfanos de la tormenta" o "niños póstumos", cuya películas sugieren una " cierta sensación de melancolía, de pérdida, de orfandad o de repliegue hacia espacios más íntimos y privativos de la infancia y la irrealidad, hacia el territorio de las fantasías al margen de las inclemencias de la imagen real, felizmente liberada de toda servidumbre realista. No obstante establece diferencia entre Anderson y Tim Burton, pues mientras el primero opta por una stop-motion que le deja las manos libres para proponer un discurso muy personal, Burton al meterse de lleno en un aparatoso mäelstrom digital, al servicio de la producción mainstream, se ata las manos y lse somete a ciertas servidumbres lógico-narrativas.

Carlos Losilla ("Huérfanos de la tormenta". Cahiers. abril 2010) cree que cuando el mundo se hace inhóspito, el territorio de la niñez se convierte en uno de los refugios más frecuentados. Y cuando las imágenes que nos rodean no bastan para explicar el mundo, quizá sea mejor fabricar su contrapartida perversa en forma de resistencia pasiva.

Todo ello augura una largo debate en torno a estas nuevas tecnologías; y creo que siempre han existido los géneros y que le sistema 3D no es aplicable a todos ellos, pero nio creo que haya enfrentamiento entre representación de lo real o creación de bichos. Recordemos lo que hizo Georges Méliès, y pensemos cómo disfrutaría si tuviera los medios actuales para representar su aterrizaje en la luna.










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