diumenge, 18 de juliol de 2010

La Ocasión y el eterno retorno


Bertolt Brecht recibió un duro mazazo con la brutal represión de los obreros de la construcción de Berlín Oriental en 1953 ( dos años antes de su muerte real), después de ofrecer su vida y su talento a sus ideas, mediante el sacrificio ( del que hemos hablado mucho en el blog en referencia a Tarkovski) de su expresión artística, que en su ocaso le empujó a escribir los tristes versos de sus Buckower Elegien. Walter Benjamín afirma que no hay construcción sin destrucción. Pero el regreso fatal de la Ocasión debe ser, según este autor amigo de Brecht, a-guardado, a-tendido y obedecido, y la rueda sobre la que huye, la rueda de la Fortuna, se desvela como un nuevo Ad-viento in-temporal en el ciclo incesante en el que vuelve, y debe concurrir con la Voluntad.

El gran miércoles (1978), de John Millius, es una película de culto para los surferos y mantiene su atractivo entre los jóvenes de hoy, aunque fue un fracaso económico para su director, y recibió las peores críticas cuando se estrenó, llegando incluso a tacharle de nazi, por razones que se me escapan. Esto le dolió mucho como persona, pero el mal, en caso de ser tal y como los críticos lo veían, ya estaba hecho.

La batalla que libran los jóvenes con el mar embravecido, simboliza la lucha por la vida de unos aún muchachos que la viven al límite y que son derrotados por ella, frustradas sus esperanzas, e incluso truncado su futuro por la Guerra de Vietnam, en la que unos mueren, otros se libran fraudulentamente ( postura que debieron tomar muchos que no creían en los héroes sino en su deseo de vivir ), y otros regresan en busca de una juventud, que está en el mar, que no quieren perder, en un intento proustiano de recuperar el tiempo perdido. Para el director este deporte es como una batalla, en la que de repente te ves en un lugar que no habías previsto, y en el que surgen los sentimientos humanos más recónditos: la flaqueza, la valentía, la cobardía...Terminada la batalla, perdida la juventud, llega la hora del pragmatismo, la búsqueda de un empleo, la vida de rutina, que muchos se niegan a aceptar.

Los personajes son reales, pues John Millius era surfero y conocía este mundo; especialmente entrañable es el personaje de Matt Johnson, el mejor de la zona en este deporte, lleno de talento, pero también de flaquezas, que le convierten en un alcohólico. Proletario de condición, acabó su vida limpiando piscinas. Ya maduros, y desplazados por nuevas generaciones, no comprenden el mundo que les rodea, pero la Ocasión, montada en su rueda, vuelve a pasar por delante de ellos y les pilla preparados y con voluntad de batirse las olas. Matt vuelve a lograr la admiración de todos, incluso la mirada admirada del lider del momento, porque toda obra maestra siempre es comprendida por el hombre genial, y no contemplada con envidia. Pero él entiende que ha pasado su tiempo, y con la soledad del corredor de fondo, regala su tabla, pasa su antorcha a un joven asombrado, con la mayor generosidad.

Es impresionante el rodaje del mar, con planos muy abiertos, ya que el dircetor quería que los espectadores contemplaran la cantidad de agua que se mueve, la inmensidad del ponto; lo más espectacular es que fue rodada desde dentro de las olas, en Australia, por un cámara que practicaba este deporte, que se jugó la vida y se lanzó a filmar en medio de un mar amenazante, capaz de devorarlo; pero corrió tanto riesgo por un trabajo bien hecho, por el que será siempre recordado.

He dicho al principio, que especialmente nos viene bien para lo que intentamos decir y que se nos comprenda. Un joven deja pasar la Ocasión, envuelto en la vorágine del mar embravecido de la vida, pero sale de la ola destrozado, defraudado, fracasado. Mas la rueda de la Fortuna sigue dando vueltas y de nuevo la Ocasión unida a la Voluntad, en su eterno retorno y su fatal ad-venimiento, le brinda la oportunidad de subirse a la cresta de la ola.

John Millius firmó un contrato con George Lucas y Steven Spielberg para repartirse las ganancias de la Guerra de las Galaxias, Encuentros en la Tercera Fase y El gran miércoles. Está claro quien ganó, pero también lo está que algo vieron los otros dos grandes directores para aceptar este riesgo. El paso del tiempo ha convertido una obra fracasada en una película de culto en ciertos ámbitos, pero el tiempo no ha dejado de transcurrir... Los tres eran jóvenes, ninguno tenía claro su futuro, pero aprovecharon la ocasión que se les brindaba, lucharon denodadamente, unos con mejor fortuna que otros.

Las mujeres tienen poca presencia en esta película, porque en aquel momento no practicaban este deporte, pero la metáfora sirve para ambos sexos, y ya son muchas las que juegan en el mismo terreno que los hombres, que hasta hace poco estaba vedado para ellas. Son muchos l@s jóvenes con talento que yerran en sus elecciones vitales, bien sea por inseguridad, bien por flaqueza o por otros motivos. Creo que les irá bien el mensaje de John Millius, les guste o no la película; de todas se puede aprender algo.




Propuestas didácticas

Muchos jóvenes dejan pasar la Ocasión, que ya sabemos que la pintan calva en su nuca, para que una vez pasada no podamos agarrarla del cabello; pero hay que estar atentos , trabajar con Voluntad, para que cuando vuelva a pasar podamos subir a la rueda de la Fortuna. Nada es imposible si uno quiere y tiene voluntad .

Bibliografía:

A cuatro voces. Juan Barja. Prosopopeya, invierno/primavera 2001-2002-pág. 15
Materiales adicionales DVD. WB


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