dijous, 29 de juliol de 2010

John Carpenter. La Cosa

A finales de la década de los ochenta, cuando estudiaba Comunicación Audiovisual, como programa de Tercer Ciclo de Licenciatura, mientras la Facultad de Ciencias de la Información se peleaba en los tribunales con la de Filología, porque pensaba que esta nueva carrera invadía sus competencias, , nuestro profesor Jenaro Talens, impulsor de los nuevos estudios, nos abría los ojos al cine de género norteamericano, ante el asombro de periodistas que hasta ese momento lo habían considerado como un género menor.

El cine de autor o de género (detrás del género siempre hay un autor) siempre han tratado como tema universal a la Muerte; muchos hombres y mujeres no la temen, pero si algo les inquieta es lo desconocido, lo que se produce a nuestras espaldas (recordad al niño de El resplandor de Kubrick ), lo que no sabemos qué es. ¿Cómo será la cosa? ¿Cómo se producirá ? son preguntas perturbadoras. Si a esto añadimos que existe una especie de infección y que no hay forma de determinar quien está afectado y quién no, y que una 'cosa', que no sabemos qué es, produce réplicas, clones de los convertidos por ella, tenemos completo el círculo del terror. Esto es lo que sucede con el film de Carpenter, la consecuencia es que el peligro está en todas partes, entre los que temen y en lo que se desconoce, y morirán víctimas unos de otros o del alienígena. El mismo desconocimiento de la lengua, elemento de comunicación entre los hombres, que hablan los noruegos produce un malentendido cuyo resultado es irreversible; el código afectivo del perro, portador de la maldición, es más poderoso por conocido, que el lenguaje gestual del nórdico enloquecido, persiguiéndolo a muerte, incomprendido por los científicos , cuya ferocidad, impropia de la tribu de investigadores, les desconcierta

Se dice que es un remake de El enigma de otro mundo, co-dirigida por Howard Hawks y Christhian Nyby, que a su vez es un remake de Who goes There ? de John W. Campbell. En la historia de Carpenter, llamada The Thing, doce hombres y ni una sola mujer, al contrario que en la de Howard Hawks, están aislados del mundo, sin posibilidad de ayuda alguna, en una base nortemericana de la Antártida; doce hombres y una cosa, un alienígena enterrado en la nieve desde hace miles de años, cuya resurrección dará lugar al caos y la muerte total.

Conclusión: el aislamiento de unos pocos hombres, su incomunicación con los propios colegas procedentes de distintos países, que hablan diferentes lenguas y el desconocimiento del origen de la amenaza que les acecha, a lo que Carpenter llama The thing, y que es otra forma de extrañamiento, son los mayores valores de la película y los que despiertan los temores del espectador. La ausencia de mujeres en la historia también es un hecho destacable e interpretable.

Los personajes de Carpenter, como en todos sus filmes, no son héroes, sino hombres obligados a actuar en situaciones extremas, que ellos no han elegido. Cualquiera de nosotros actuaría igual, si nos forzaran a ello, e intentaríamos sobrevivir, como el protagonista del relato, que, al quedar solo en el lugar, es obvio que no lo consigue.

Carpenter añade un dato más a uno de los monstruos que atormentan al hombre: la incertidumbre del cuándo y el cómo acaecerá lo inevitable. La música diegética de Ennio Morricone es uno de los factores que más contribuye a la desazón.




Propuestas didácticas:

Además de tener en cuenta la reflexión profunda sobre la Muerte que hace Carpenter, podrías preguntarte por qué decide que en el film haya sólo doce hombres que se enfrentarán a una cosa, que ha estado en letargo miles de años y ahora resucita, y por qué en este observatorio científico no hay ninguna mujer.

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