dimarts, 9 de novembre de 2010



Antes de pasar a hacer la crítica del film, Caza a la espía de Doug Liman , quiero hacer algunas consideraciones importantes:

* Ciertos sectores de los cineastas americanos tienen una capacidad de hacer auto-crítica muy encomiable, que, ¡ ojalá !, existiera, por ejemplo en nuestro país. Nadie ha sido capaz de proporcionarnos una 'mirada honesta' sobre el conflicto más injusto del siglo XXI, lo que no es tema menor, que deba ser comparado con movimientos de cámara, fotografía, encuadres, luz y color, y esto dentro de su territorio. Las cámaras bajan al terreno, donde caen las bombas y donde sufren hombres, mujeres y niños, no como hace normalmente la TV que nos muestra la muerte desde arriba, desde el cielo, como denuncia Camerón en Avatar. Si el cine es una ventana abierta al mundo, en este caso es un atalaya privilegiada.
* El Ex-embajador Joseph Wilson (Sean Penn ) da, al final del film una lección a estudiantes universitarios, que evitará muchas horas de explicaciones a los que se esfuerzan por enseñar a los jóvenes, cuando se hace una pregunta retórica: ¿Que nos legó Benjamín Frankiln ? , y el mismo se contesta: la República. El hombre debe aprender a ser un ciudadano, un civis romanus, que no sólo denuncia socavones en la vía pública, sino las actuaciones criminales y espurias de sus gobernantes.
* La mujer, Valerie Plame (Naomi Watts), es fuerte, desarrolla su actividad fuera del ámbito del hogar, del que, debido a su trabajo, está ausente más tiempo que el marido, y como individuo ha sido entrenada para enfrentarse a las situaciones más duras que cualquier ser humano pueda soportar; para lo que no ha sido adiestrada es para oponerse al poder en todas sus manifestaciones: políticas, judiciales, comunicativas o sociales. Cuando se mira al espejo éste le devuelve a la mujer que nunca había visto: humana, amante de los suyos...que le dará fuerza para apoyar a su marido en la lucha contra estas fuerzas y que acabará con la destitución del alto funcionario que filtró el nombre de la espía a la prensa y su condena en los tribunales; Bush le conmutó la pena. El mito del individualismo americano salta hecho añicos ante la sombra del poder.
* El desvelamiento del sometimiento de la CIA al poder, que exige a los espías que no interpreten los datos; todos conocían la gran mentira que se había urdido, que causó cientos de miles de muertos inocentes. Hoy George Bush publica unas memorias en las que se declara militante en favor de la vida. y disidente en relación a la guerra, Esto es cinismo. Algo tendrán que decir los que se reunieron con él en Las Azores.

El film tiene afición documentalista, siempre que se dan noticias relacionadas con el conflicto, y usa la cámara, a menudo sin cortes a la manera indi o dogma; hay frecuentes saltos de eje en los que ésta pasa de mostrarnos a los espias del Servicio de Inteligencia en un plano medio dialogando, a seguirlos andando, de espaldas, símbolo del grupo y su poder; una metáfora recurrente nos muestra a la espía sin cobertura, mientras llueve; los jefes se protegen con un paraguas.

Algunos han dicho que el film llega tarde, cuando todo el mundo conoce el engaño; en algunos países aún no ha hecho una reflexión de este tipo: Eulalia Iglesias, (Cahiers du Cinema, Noviembre, 2010 ) afirma que resulta muy oportuno el estreno de 'Caza a la espía' coincidiendo con la publicación de 'WikiLeaks de 400.000 documentos secretos sobre la Guerra en Irak. Como ya sabemos Valerie Plame fue víctima de represalias por un artículo que su marido, el diplomático Joseph Wilson, publicó en 'The New York Times' poniendo en duda que en Irak hubieran armas de destrucción másiva: fue desvelada su identidad como agente de la CIA. No obstante considera que le pesa demasiado (...) su voluntad de mantenerse fiel a los hechos reflejados en los respectivos libros escritos por Plame y Wilson, en los que se basa el guión (...)el triunfo de los dos héroes se legitima con un sermón aleccionador lanzado del personaje encarnado por Sean Penn (...) trufado de frases del estilo "la democracia te la tienes que ganar".Muchos filmes importantes, como el 'Gran dictador' de Chapil, 'Caballero sin espadas' de Capra... terminan con enunciados de este tipo, pero no es exactamente esto lo que dice el protagonista, sino que el gran patrimonio de los americanos es la república, que sólo puede existir cuando hay 'ciudadanos'. Nunca ha hecho más falta este discurso.

Muchos ciudadanos españoles, que también los hay, y que sufrieron esos días, han llorado en el cine. A otros les parece un 'rollo manido'. Así es la vida, como la muestra el film: no todos los americanos militan en el mismo campo.

En este film, la mujer es más individualista y está más integrada que el marido; cree en sus propias posibilidades, pero, cuando se ve acosada por el poder, sola, y se mira en el espejo, descubre que existe un alter ego que había olvidado. El cine ha avanzado y lo sigue haciendo en la representación de una mujer cada vez más libre y liberada.

Reflexiones pedagógicas:

La mayor enseñanza que podemos extraer del film es la de que, seamos hombre o mujer, debemos luchar por convertirnos en auténticos ciudadanos con plenos derechos.


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