dilluns, 10 de gener del 2011

Inauguració de l’exposició MIRA-LES: acrílics i ceres de Carme Tamarit


Aquest divendres, dia 14 de gener a les 20:00 h s'inaugura al Casal Jaume I de la Malva-rosa i el Cabanyal -carrer Cavite, 73, parada d'autobús EMT n. 19,- la fantàstica Exposició de Pintura de Carme Tamarit: dibuixos i pintures que tenen en comú el món de la dona sempre dins d’un context cultural i social diferent al nostre. És l'homenatge i el reconeixement a les dones que sostenen el pes de les seues famílies i de la societat on viuen. Més tard, a les 9 i mitja començarà un sopar amb la posterior xarrada de Lola Claramunt, que és la presidenta de l'Associació d'Amics dels Saharauis del País Valencià. Una nit de divendres ben interessant.

dilluns, 3 de gener del 2011

Eina informàtica INTRO: detector sexista del llenguatge

Salutacions i bon any a les persones que ens llegiu i que col·laboreu amb nosaltres. La primera aportació que vull fer ve anunciada en el weblog 'Dones en xarxa' que des d'avui enllacem al nostre blog. Sense més la transcric perquè us en serviu.

Us recomanem: Eina informàtica: Intro


Intro és un projecte impulsat per l’Institut Català de les Dones, el Departament d’Acció Social i Ciutadania i la Secretaria de Política Lingüística, i posa a disposició de la ciutadania una nova eina informàtica per analitzar i detectar l’ús sexista o androcèntric del llenguatge.

És un instrument innovador que pretén facilitar i automatitzar el procés de fer una revisió de llenguatge sexista en un text.

A més també detecta els possibles termes sexistes mitjançant una exploració d’arxius, un web o en un correu electrònic.

Creació: Institut Català de les Dones, Departament d’Acció Social i Ciutadania i la Secretaria de Política Lingüística. Descàrrega del programari Intro des del web (Clica ací).

diumenge, 2 de gener del 2011

Lisistrata.


Comedia concebida por Aristofanes en el año 411 A. C ; Grecia está en guerra, la guerra del Peloponeso y la contienda se va decantando por Esparta y sus aliados. Atenas ha sido derrotada en Sicilia, en Grecia pierde zonas de influencia y sus aliados se van sublevando.

Aristofanes es un pacifista, lo ha demostrado en comedias anteriores: “Los arcanienses” (425), “La paz” (421) cuando las armas eran favorables a los atenienses.

En “Lisístrata”, las mujeres de toda Grecia, que se han mantenido sin rechistar en las primeras fases de la guerra, aunque las resoluciones tomadas por los hombres en la Asamblea les parecieran totalmente disparatadas, están dispuestas a poner todos los medios a su alcance para lograr la paz entre los contendientes. En efecto a Lisístrata, heroína de la comedia, le cuesta convencer a las mujeres helenas reunidas en asamblea que renuncien a hacer el amor con sus maridos hasta que concluyan un tratado de paz. Cleonice, una vecina suya afirma que: “Otra cosa, cualquier otra cosa que quieras. Incluso, si hace falta, estoy dispuesta a andar por fuego. Eso antes que …, que no hay nada comparable, Lisístrata, guapa.”

La asamblea de mujeres helenas termina por aceptar las propuestas: abstinencia sexual y toma de la Acrópolis ateniense por las mujeres, es éste el lugar donde se guardaba el tesoro de Atenas y que en determinadas expediciones militares se hacía uso de él.

A lo largo de la obra las mujeres se van lamentando de su condición, especial importancia para percatarnos de la situación de la mujer griega se revela en los siguientes diálogos que se comentan por sí solos. Así, ante la propuesta de Lisístrata de abstinencia, Cleonice pregunta “¿ Y si nos pegan? A lo que Lisístrata responde “Hay que dejarse hacer poniéndoselo muy difícil, que no hay placer en esas cosas cuando se hacen por la fuerza …”. En el acto de juramento todas las mujeres juran que ante una violación de sus maridos “… me dejaré de mala gana y no le seguiré en sus meneos”. En el debate que Lisístrata mantiene con el comisario llega a decir: “Por Zeus, no se parece en nada (el envejecimiento de las mujeres). Pues cuando el hombre regresa, aunque esté lleno de canas, en seguida lo tienes casado con una jovencita. Pero el momento de la mujer es muy breve, y si no lo aprovecha, nadie quiere casarse con ella, y ahí se queda alimentando ilusiones”, no en balde el mismo Aristóteles en EL Libro séptimo, XVI establece que las “mujeres debieran casarse a los dieciocho años mientras que los varones a los treinta y siete o aproximadamente” después de utilizar una serie de argumentos, que en algún caso resultan ser muy peregrinos. En otra ocasión llega a decir: “… No sin razón las tragedias se hacen a costa nuestra, pues no somos nada más que follar y parir”.

Más adelante Lisístrata recuerda que es un ser inteligente y que es capaz de razonar recordando a los varones de ambos bandos, que en ese momento están henchidos de deseo sexual, su cultura y religión común: “Teniéndoos cogidos quiero reñiros a la vez y con razón a vosotros, que con una misma agua sagrada rociáis los altares, como gentes de la misma familia, en Olimpia,… Y sin embargo, cuando está presente el enemigo con su ejército bárbaro, dais muerte a los griegos y destruís sus ciudades” y las muestras de solidaridad se tuvieron en tiempos pasados.

Por otra parte Lisístrata se muestra partidaria de “mezclar” a los ciudadanos con los metecos (residentes en la ciudad pero sin derechos políticos por ser extranjeros), a los deudores del estado (eran excluidos de los derechos políticos) y a las ciudades que son colonias de Atenas, que los compara con “copos de lana” para “hacer una gran bola y, con ella, se teje un vestido para la gente”. Preciosa metáfora para revindicar los mismos derechos para todas las personas.

Una vez concluido el tratado de paz celebran un banquete en el que se elogian las borracheras: “Si llego a convencer con mis palabras a los atenienses iremos siempre a todas partes borrachos. Pues ahora, cada vez que vamos a Lacedemonia (país de los espartanos), sobrios, en seguida buscamos como alborotar, de manera que lo que nos dicen no lo escuchamos, pero lo que no dicen, eso lo suponemos, y sobre las mismas cosas no contamos lo mismo” llega a decir el prítanis ateniense (magistrado que ejercía competencias ejecutivas).

La obra finaliza con cantos y loas a Atenas y Esparta.

J.E. Acaulis.


Jorge Enrique Grau Jornet

Las Troyanas. Eurípides.




Las troyanas

Fue representada en marzo del año 415 justo después de la masacre de Melos, junto con otras dos tragedias perdidas: Alejandro y Palamedes; constituían una especie de trilogía cuyo nexo era la guerra de Troya. No fue la ganadora del certamen, quedando en segundo lugar.

El mundo griego estaba en una etapa que Tucidides ha considerado como la «falsa paz» puesto que no es razonable tener por época de paz, aquella en la que ninguno de los bandos contendientes cumplen las condiciones estipuladas en la paz de Nicias y las violaciones de la suspensión de hostilidades son continuas.

Destacan por su especial dureza las expediciones atenienses contra Escione y Melos, de gran repercusión en el mundo griego y tomadas como símbolo de la resistencia antiimperialista. En esta fase de la guerra las propuestas moderadas de Nicias, Diódoto eran derrotadas en la Asamblea frente a las propuestas de los halcones Cleón y Alcibíades. El resultado: matanza a todos los hombres adultos y reducción a la esclavitud de mujeres y niños.

Eurípides asume un papel pacifista denunciando los horrores que la guerra genera, todo el mundo pierde en una guerra, incluso los vencedores que quedan degradados moralmente. La denuncia es general contra la guerra aunque se ubique el marco de actuaciones en Ilión.

Por fin, tras diez años de hostilidades, la ciudad ha sido tomada. La devastación es absoluta. La ciudad humea por doquier e impera la violencia gratuita.

Los templos “desplomados ante la carnicería” se lamenta Poseidón dios de los mares, que confiesa su amor por la ciudad “desde el mismo día en que Febo y yo rodeamos de pétreas torres esta tierra de Troya con ayuda de plomadas”.

Tal es la masacre, la desolación y los abusos de las fuerza aqueas que su protectora, la diosa Palas Atenea se siente ultrajada: “¿No sabes que hemos sido ultrajados yo y mi propio templo?” “Y sin embargo nada le han hecho los aqueos, ni siquiera se lo han censurado.” (Se refiere a Casandra que ha sido arrastrada por Ayax Oileo en su templo) le dice a un Poseidón que abandonaba la ciudad puesto que ya no podía recibir culto.

Estos dioses se confabulan para procurar a los aqueos un retorno lamentable, dice Atenea: “me ha prometido (Zeus) entregarme el fuego de sus rayos para lanzarlo contra los aqueos y abrasar sus naves. Por tu parte, haz que el Egeo ruja con olas gigantescas y remolinos; llena de cadáveres la cóncava bahía de Eubea para que en el futuro aprendan los aqueos a respetar mis templos y a venerar también a los demás dioses”, clara referencia al Palamedes, otra tragedia de la trilogía: Odiseo, rico en ardides, no puede soportar a alguien más inteligente que él. En efecto Palamedes descubre el plan de Odiseo para eludir la guerra y éste trama una estratagema para condenarlo a muerte. Palamedes comunica la injusticia cometida contra él a su padre Nauplio mediante un remo escrito, pues pasaba por ser el inventor de la escritura. Cuando los aqueos retornan a sus respectivas patrias, naufragan frente a las costas de Eubea, las naves supervivientes son atraídas mediante engaño a una zona de islotes para estrellarlos. Los marineros supervivientes son asesinados en la costa.

Las mujeres troyanas supervivientes y los niños son cautivos. Las fuerzas argivas proceden a sortearlos. Hécuba, Casandra, Andrómaca y Helena pasan de ocupar los puestos más elevados entre las mujeres troyanas a ser simples esclavas.

Helena, la causante del conflicto según la aceptada versión homérica, le es asignada a Menelao para que el mismo la mate. Pero ella no es la responsable de las penalidades sufridas por las fuerzas aqueas y las frigias, es Ate. Veamos como defiende su vida frente a Menelao:

“En primer lugar, ésta fue quien engendró el origen de los males cuando alumbró a Paris. Después nos perdió a Troya y a mí el anciano que no mató al niño Alejandro (Paris) bajo la forma de un tizón. Escucha ahora lo que se ha seguido de aquí. Éste dirimió el juicio de las tres diosas: el regalo de Palas a Alejandro era conquistar Grecia al frente de los frigios; Hera (esposa de Zeus) le prometió el dominio de los límites de Europa y Asia si Paris la elegía, y Afrodita, ensalzando mi figura, le prometió entregarme si sobrepasaba a las diosa en belleza. Escucha las razones de lo que pasó después: venció Cipris a las diosas y en esto mi boda beneficio a Grecia: ni fue dominada por los bárbaros ni os sometisteis a su lanza ni a su tiranía. En cambio lo que hizo feliz a Grecia me perdió a mí, que fui vendida por mi belleza. Y se me insulta por algo por lo que deberíais coronar mi cabeza”…

“Castiga a la diosa, hazte más poderoso que Zeus, quien tiene el poder sobre los demás dioses pero es esclavo de aquella. Y ten comprensión conmigo.”

Y concluye: “¿Cómo pues, esposo mío, va a ser justo que muera a tus manos yo, a quien uno desposo a la fuerza y que lejos de salir victoriosa, tuve que servir amargamente en mi segunda casa? Si quieres ser superior a los dioses, tal pretensión es insensata por tu parte.”

A los dioses tradicionales, Hécuba (esposa de Príamo, rey de Troya), hilo conductor de la obra, le opone unos dioses bastante más racionales. Veamos su parlamento:

“No creo que Hera y la virgen Palas llegaran a tal punto de insensatez como para que una vendiera Argos a los bárbaros y Palas esclavizara Atenas a los frigios, cuando vinieron al Ida de broma y por coquetería. ¿Por qué iba Hera a tener tantos deseos de aparentar belleza? ¿Acaso para conseguir un marido mejor que Zeus? Y Atenea, ¿perseguía el amor de algún dios, ella que pidió virginidad a su padre por huir del matrimonio? No trates de hacer de las diosas unas insensatas por adornar tu maldad…”. “Has dicho que Cipris – y esto sí que es ridículo – marchó junto con mi hijo a casa de Menelao. ¿No podría haberse quedado tranquilamente en el cielo y transportarte a ti con todo Amiclas hasta Ilión? Si mi hijo era sobresaliente por su belleza, tu mente al verlo se convirtió en Cipris; que a todas sus insensateces dan los mortales el nombre de Afrodita. Cuando lo contemplaste con ropajes extranjeros y brillante de oro se desbocó tu mente. Y es que en Argos te desenvolvías con pocas cosas, pero si abandonabas Esparta pensabas que inundarías con tus gastos la ciudad de los frigios que manaba oro…”

Esta respuesta es, en realidad, auténticamente impensable para un micénico del siglo XIII o XII a.C. hubiera aceptado las razones ofrecidas por Helena pues son las Moiras las que reparten lo que a cada ser humano le ha de acontecer. No hay elección posible. Sin embargo Hécuba responde como lo haría un griego del siglo V a.C. ahora hay democracia en Atenas y por tanto el hombre posee capacidad de elección ante diferentes opciones.

Andrómaca, viuda de Héctor, es asignada al hijo del asesino de su marido que reclama desde su tumba el sacrificio de Políxena (hija menor de Hécuba), Neoptólemo; debe soportar que le arrebaten de sus brazos a su pequeño hijo, pues le dice Taltibio, heraldo del ejército danao: “Ha prevalecido la opinión de Odiseo entre todos los griegos… y hay que arrojarlo desde los muros de Troya. Así va a suceder, muéstrate prudente… si te callas y llevas bien tu suerte, no dejarás su cadáver sin enterrar y tú misma tendrás a los aqueos mejor dispuestos.

Casandra, hija de Hécuba, oráculo de Apolo y condenada a no ser creída por nadie por rechazar los requerimientos amorosos de éste. Es asignada a Agamenón “… en unión secreta, despreciando las leyes divinas y toda religión” dice Posidón. Hecho que le produce gran satisfacción pues ello conlleva la destrucción total de la casa de Agamenón.

No admite otra interpretación lo que Eurípides pone en boca de Casandra: “Y es que, en verdad, el hombre prudente debe evitar la guerra; pero si da con ella, es hermosa corona para su ciudad el morir con honor, mas es deshonra… ”

Hay una cuestión que me desconcierta: Casandra, la sacerdotisa de Apolo llega a decir “Que si existe Loxias…” Se denominaba Loxias a Apolo porque sus oráculos eran muy ambiguos. Eurípides cuando menos profesa un gran escepticismo en cuanto a la existencia de los dioses.

Los héroes homéricos son pintados como embusteros, taimados, violentos y homicidas.

Pero no solamente nos refiere las terribles secuelas de la guerra en esta obra sino que nos arroja luz acerca de la situación de la mujer griega respecto a los hombres, así Hécuba llega a decir:

“Mis hijas, a quienes eduqué con esmero en la virginidad para honra y prez de sus esposos”

Y Andrómaca:

“En primer lugar, abandoné el deseo de no quedarme en casa, lo cual – haya o no haya motivo de reproche para las mujeres – arrastra por sí solo mala fama. No permitía a las mujeres dentro del palacio palabras altaneras. Me bastaba con tener en mí misma un maestro honesto, la inteligencia. A mi esposo siempre le ofrecí una lengua silenciosa y un aspecto sereno. Conocía aquello en lo que tenía que prevalecer sobre mi marido y sabía concederle la victoria en lo que debía… Tú me tomaste virgen de casa de mi padre y fuiste el primero en unirte a mi lecho de virgen.”

Este era el modelo acuñado por el hombre para la mujer. Las Troyanas pues, no ha perdido actualidad. El hombre aún no ha podido superar, desafortunadamente, estos problemas.

J. E. Acaulis.





Electra.

Nuestro colabordor habitual J.E.Acaulis nos ha enviado una serie de reflexiones sobre las mujeres en la Grecia Clásica, rastreando los textos de los grandes creadores de tragedias, como Euripides.

Las tragedias de Eurípides se inician mediante un prólogo que nos introduce en el tea y nos pone en antecedentes, en este caso es un labrador que a la sazón es el marido de la protagonista Electra: Agamenón, conductor de las tropas aqueas en Troya regresa victorioso después de mucho tiempo.
Clitemnestra y su amante, Egisto, asesinan a Agamenón. Dos hijos de Agamenón y Clitemnestra protagonizan la obra: Electra y Orestes 1. El ayo de Agamenón sustrae subrepticiamente a Orestes, de muy corta edad y lo confía a Estrofio, rey de Focea, para evitar que sea asesinado por Egisto. Electra es obligada a casarse con un campesino, de esta forma sus posibles hijos no pueden ser vengadores legítimos de Agamenón.
Electra está carcomida por un intenso e inflexible odio, desea vengar a su padre asesinando a su madre y a su amante. Está esperando ansiosamente a su hermano Orestes que será el encargado de materializar el asesinato. Se lamenta de su sino: lleva el pelo sucio, su peplo hecho jirones, obligada a vivir con un campesino, ¡ella, que era hija del gran Agamenón! ¡ella, que había sido prometida a Castor! 2
Orestes junto a su amigo Pílades, hijo de Estrofio, están en los alrededores de Micenas, su objetivo es idéntico al de Electra: “cobrar su crimen a los asesinos de mi padre”.
Orestes y Electra se encuentran mientras ésta va a llenar un cántaro a la fuente. Su marido se había ofrecido pero ella no puede aceptar esencialmente por dos razones. La primera: “… Ya tienes bastante con tus labores del campo; el de la casa debo disponerlo yo. A un trabajador que vuelve del campo le resulta agradable encontrar todo bien dispuesto”. Es decir la mujer debe ocuparse de las labores caseras. La otra razón: “no porque haya llegado a tal punto de indigencia, sino para mostrar a los dioses los ultrajes de Egisto”. Electra es reconocida por Orestes como consecuencia de los continuos lamentos de aquella. Orestes está de incógnito, no quiere revelar su identidad y se hace pasar por un amigo de éste. Es el ayo de Agamenón quien le delata a su hermana.
El reconocimiento de sus identidades (anagnórisis) se ha consumado, ahora se planifican los asesinatos de Egisto y Clitemnestra.
Un mensajero informa a Electra, mediante un largo parlamento, del asesinato: Egisto se dispone a celebrar un sacrificio a las ninfas en el campo, Orestes se hace el encontradizo y es invitado por aquel a participar en el sacrificio y posterior banquete, pero cuando Egisto le suministra un cuchillo para que parta las costillas de la res sacrificada y mientras éste se agachaba observando las vísceras de la víctima, es asesinado por Orestes. Eurípides nos presenta, pues, un asesinato en el que se utiliza engaño, no a cara descubierta.
El turno fatal, ahora, recae en Clitemnestra. Hay que atraerla al lugar propicio. El lugar elegido: la casa donde vive Electra junto a su marido. El motivo urdido para atraerla, de nuevo el engaño: ha tenido un hijo y se debe ofrecer un sacrificio según dicta la costumbre. Sabe que su madre acudirá: “Si. Y seguro que llorará la posición humilde de mi hijo”, le responde al ayo cuando éste la interpela: “¿Cómo? ¿Crees, hija mía, que le importas tu algo?
No hay ningún atisbo de duda en Electra, su resolución debe implementarse. Electra es inflexible y conmina a su hermano que se muestra indeciso, que titubea ante el horrible crimen, se trata de un matricidio y pone en duda que haya sido Apolo el mandatario del asesinato: “Pues tampoco podría yo tener por bueno este oráculo”, “¿No me habrá aconsejado esto un genio tomando la figura del dios?
Engañada Clitemnestra, acude a la humilde casa de Electra, ostentosamente en un lujoso carruaje y acompañada de esclavas troyanas. Comienza el enfrentamiento (agón) entre madre e hija.
Clitemnestra justifica el asesinato de su marido por dos razones, el sacrificio de su hija Ifigenia para propiciar el asentimiento de los dioses que les negaban el viento necesario para transportar la armada aquea a Troya y una vez finalizada la contienda, Agamenón se presenta en su palacio con Casandra (3): “Pero vino con una enloquecida doncella poseída de dios y la introdujo en mi cama; con que éramos dos novias alojadas en la misma casa”.
Cuando Clitemnestra se introduce en la casa para efectuar el sacrificio prescrito para su pretendido nieto, es asesinada por Orestes.
Deux ex machina aparecen los Dioscuros sobre el palacio afeando su conducta: “…no has obrado con justicia… Y Febo… (mas callaré, pues es mi soberano) con ser sabio no te ha aconsejado sabiamente en su oráculo” indicando a Orestes que a partir de ahora debe cumplir lo que la Moira y Zeus han decretado: exilio de Micenas, juicio en el Areópago (4) de Atenas, persecución por las Keres (5),…
Eurípides hace recaer en Electra la personificación de los valores más conspicuamente retardatarios: Los matrimonios deben celebrarse entre personas de la misma clase “Y en verdad es feo que sea la mujer, y no el hombre, quien manda en una casa. Aborrezco a los hijos que en una ciudad no reciben el nombre de su padre, sino el de la madre. Cuando un hombre casa con una mujer notable y superior a él no se habla del hombre sino de la mujer”. En la época micénica, aristocracia y riqueza estaban íntimamente relacionadas puesto que los notables poseían la mayor parte de la tierra y habitualmente eran guerreros, era uno de los pocos métodos para conseguir riqueza. En el siglo V a.C. que es cuando fue escrita la tragedia, había más medios para conseguirla, fundamentalmente la actividad comercial. El matrimonio era una forma de blindar la posición social, hecho que ha subsistido, si bien muchísimo más restringido, en nuestra sociedad hasta hace bien poco. Electra es pues terriblemente humillada al obligarle a casarse con un campesino, es un acto anti natura, éste no osa consumar el matrimonio tiene miedo al posible regreso de Orestes y Electra permanece virgen.
Denuesta la belleza en los hombres y la declara incompatible con otros valores rancios, “! … y estabas dotado de belleza ¡Pero tenga yo un esposo no con aspecto afeminado, sino al estilo varonil. Los hijos de estos últimos son afectos a Ares; en cambio los guapos son un mero adorno de los coros”. Las mujeres deben realizar las labores domésticas. En el modelo griego el modelo de mujer asumido era terriblemente represor, bajo ningún concepto una mujer no podía hablar con desconocidos y así, el marido de Electra (un inferior) se atreve a decirle: “ !Vaya¡ ¿Qué forasteros son éstos que veo en mi puerta? ¿Por qué razón han venido a mi casa del campo? ¿Me necesitan a mí? En cualquier caso, es feo para una mujer casada estar en compañía de hombres mozos.”. Más aún, Electra espeta a su madre: “… apenas partido tu esposo de casa, cuidabas los rubios bucles de tu pelo ante el espejo. Mujer que en ausencia del marido se esfuerza en embellecerse se tacha a sí mismo de mala. A menos que busque algún mal, en nada le conviene mostrar en la calle un rostro hermoso.”
(1) En la Electra de Sófocles son tres hermanos, Crisótemis que adopta la posición de no tomar parte en el asesinato, aunque lo considera justo, por temor al fracaso: hay que rendirse a la razón de la fuerza y los hombres son mucho más poderosos.
(2) Castor es hermano de Clitemnestra y Helena y por tanto tío de Electra.
(3) Casandra es oráculo de Apolo e hija del rey Príamo de Troya. Es asignada como esclava a Agamenón.
(4) Areópago, tribunal para delitos de sangre, localizado en una colina denominada de Ares (dios de la guerra) en Atenas debido al juicio al que fue sometido éste por haber asesinado a Halirrocio, hijo del rey del mar (Posidón).
(5) Las Keres: Hijas de la Noche, persiguen los delitos de hombres y dioses. Nunca cejan las diosas en su terrible cólera antes de aplicar un amargo castigo a quien comete delitos. (Teogonía, 220 y siguientes)
J.E. Acaulis