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dimecres, 25 d’agost del 2010

Las mujeres en la obra de Cayo Salustio Crispo



Caius Salustius Crispus, en su obra De coniuratione Catilinae nos habló de varias mujeres notables que pululaban alrededor del famoso conjurado, aunque las fuentes documentales que han quedado parecen excesivamente parciales y no permiten un juicio equilibrado. Vamos a hablar aquí de dos de ellas, cercanas a la facción de los populares. Según Salustio el entorno de Catilina estaba integrado por adúlteros, homicidas, sacrílegos y todo tipo de miserables.

Una de ellas, Fulvia fue amante o estuvo casada con hombres importantes, como los Tribunos de la Plebe, Q. Curio y Marco Antonio. Salustio la describe así
Sed in ea coniuratione fuit Q. Curius, natus haud obscuro loco, flagitiis atque facinoribus coopertus, quem censores senatu probri gratia moverant. Huic homini non minor vanitas inerat quam audacia, neque retinere quae audierat neque ipse suamet scelera occultare, ...Erat ei cum Fulvia, muliere nobili, stupri vetus consuetudo (era su amante); cui cum minus gratus esset, quia inopia minus largiri poterat, repente glorians maria montesque polliceri et minari interdum ferro, ni sibi obnoxia (obediente) foret;postremo agitare ferocius quam solitus erat. At Fulvia, insolentiae Curi causa cognita, tale periculum rei publicae haud ocultum habuit, sed, sublato auctore, de Catlinae coniuratione quae quoque modo audierat compluribus narravit.

El texro de Salustio habla de maltratos de Curio y delaciones de Fulvia, pero los ataques parecen desmedidos. Todos estos peronajes formaban parte de un círculo cercano a César.


En otra parte de su obra cuenta como los hombres utilizaron a algunas mujeres, cortesanas, para sus fines políticos. Entre ellas destaca Sempronia:

Ea tempestate Catilina aliquot mulieres adscivisse dicitur, quae primo ingentes sumptus stupro corporis toleraverant, post ubi aetas tantummodo (solamente) quaestui neque luxuriae modum fecerat, aes alienum grande conflaverant (amontonar). Per eas Catilina se posse servitia urbana sollicitare, urbem incendere, viros aerum vel sibi adiungere vel interficere credebat.
Sed in eis erat Sempronia, quae multa saepe virilis audaciae facinora commiserat. Ea mulier genere atque forma, viro, liberis satis fortunata fuit; litteris Graecis et Latinis docta, psallere, saltare elegantius quam necesse est probae, (docta) multa alia quae instrumenta luxuriae sunt. Sed ei semper fuerunt cariora omnia quam decus atque pudicitiae, pecuniae an famae minus parcerent, haud facile discerneres; lubido sic accensa ut saepius peteret viros quam peteretur. Sed ea saepe antehac fidem prodiderat, creditum abiuraverat, caedis conscia fuerat, luxuria atque inopia praeceps (de cabeza) inerat.

Verum ingenium eius haud absurdum: posse versus facere, iocum movere, sermone uti vel modesto, vel molli ,vel procaci; prorsus multae facetiae multusque lepos inerat.


Catilina es atacado en el Senado por Cicerón y permanece solo y amenazado de muerte. Sus compañeros fueron ajusticiados sin juicio, lo que pagaría el propio Cicerón años después, tras la muerte de César, con su vida por orden de Marco Antonio, al que atacó en Las Filípicas.




Prpuestas didácticas:

Tras raducir estos textos, comenta la descripción de Salustio sobre mujeres que frecuentaban los círculos políticos, escribían, eran cultas...lo que las apartaba de la matrona virtuosa.

¿Qué significa 'cruzar el Rubicón'?

Considero muy importante para las mujeres y hombres que siguen este blog , acercarlos a esta expresión que supone la ruptura de hostilidades, cuando se han agotado otras vías. Podéis encontrar informaciones de este estilo en el blog www.romaayeryhoy.blogspot.com, de Roma.


Muchas veces habréis oido decir que se ha cruzado el Rubicón y supongo que os habréis preguntado qué se quiere decir con esta expresión: agotadas todas las vías de negociación, un hombre o una institución que se siente perjudicad@ decide pasar a la acción. Pero veremos cómo se produjeron los acontecimientos que condujeron a César a dar este paso decisivo.

Mis alumnos están aburridos de oirme contar esta historia, pero ahora vamos a empezar a traducir los Comentarii De bello civili, la principal fuente que la Historia nos ha dejado de estos acontecimientos y que ha sido utilizada por historiadores de todas lás épocas, que siguen al pie de la letra el texto de César. En este estudio nos vamos a basar en De bello civili, Historia de Roma de S.I. Kovaliov y César de Adrian Goldsworthy.

Goldsworthy incluye dos textos, de Suetonio y Cicerón, como introducción al capítulo XVII de su libro, El camino hacia el Rubicón. César no habló en sus escritos de este hecho.

Cuando alcanzó a sus cohortes junto al río Rubicón, que era el límite de su provincia, se detuvo un poco y, reflexionando sobre la magnitud de la empresa que proyectaba, se volvió a sus compañeros y dijo: " Todavía ahora podemos retroceder, pero si cruzamos este pequeño puente, todo tendrá que resolverse por la fuerza de las armas" (Suetonio, finales del siglo I d.C.)

Con estas cosas él (César) ha alcanzado tanto poder que hoy la esperanza de resistir está en un solo ciudadano; y yo preferiría que éste no le hubiese dado tantas fuerzas a que ahora tenga que resistir a tan poderoso adversario. (Cicerón, 9 de diciembre, 50 a.C.)

A continución Adrian Goldsworthy pasa a analizar las causas de este hecho histórico de tanta trascendencia. Pacificada la Galia, César estaba realizando serios esfuerzos diplomáticos para crear una nueva provincia estable para la República. El procónsul se había enriquecido en la campaña de las Galias, es cierto, pero no eran despreciables los réditos que había proporcionado a la República, al tiempo que había aumentado la seguridad de los caminos que conducían a las provincias occidentales, como la Galia e Hispania, y protegía Italia de posibles invasiones como las de los cimbrios y teutones, en época de Mario. Los alumnos y todos aquellos que opinan sobre la emigración de los pueblos, deben saber que, si bien Mario frenó este intento de las tribus del Norte de entrar en territorio italiano, aún no habían transcurrido doscientos años cuando estos mismos pueblos, por medio de sus militares, que formaban la guardia de corps de los Césares, ponían y quitaban emperadores a su libre albedrío. La decadencia del imperio comenzó a gestarse desde su nacimiento, desde dentro.

Aunque la conquista de las Galias benefició a Roma, es bien cierto que lo hizo en mayor medida a ciudadanos privados más que al Estado: se abrieron nuevos mercados en Britannia, los oficiales del ejército se vieron beneficiados por el reparto generoso del botín y de la venta de esclavos con el general. El propio César no era el tipo de persona que acumulaba riquezas como un valor en sí, sino que gastaba con esplendidez en sus proyectos de construcción y organización de espectáculos, concedía préstamos sin interés e incluso regalaba dinero a hombres cuya amistad quería cultivar. Cuando contemplemos las luchas en la República romana, debemos tener en cuenta que Julio César era un patricio, perteneciente a una de las familias más ilustres de Roma, y que fueron sus características personales, su carisma, los que le enfrentaron a los de su clase, organizados en la facción de los Optimates, oligarcas que temían perder su poder e influencia, que tantos beneficios les reportaba.

César pertenecía a la facción de los Populares, que desde la época de los Graco defendía el reparto del ager publicus, la abolición de las deudas, en un momento de abuso de los usureros, y la extensión de la ciudadanía a los pueblos sometidos, ideario que los Optimates veían como una seria amenaza para sus intereses económicos y que dejó en el camino los cadáveres de los Tribunos de la Plebe, a los que llamaban demagogos, que se esforzaron en llevar a cabo reformas de este tipo, como los Graco, Saturnino, Clodio...Por el contrario Marco Tulio Cicerón o Cneo Pompeyo eran hombres nuevos, procedentes de provincias itálicas, que hacían méritos para ser acogidos en el seno de los oligarcas y el partido de los Optimates; El primero era de Arpino y el segundo no tenía ni siquiera el nombre completo romano, aunque él añadió el cognomen de Magnus, en un intento de equipararse con el gran Alejandro. William Shakespeare pone en boca de Marco Antonio la magnanimidad de César y el contrapunto de sus rivales:






Quiero que os fijéis en dos cosas:

  1. Siguiendo la interpretación clásica, especialmente inglesa, Shakespeare acusa sutilmente, por medio de imágenes a Marco Antonio de demagogo, cuando, después de comenzar el discurso, mira por el rabillo del ojo para ver el efecto que producen sus palabras a las masas que quiere incitar.
  2. Va contraponiendo a sus argumentos en favor de César muerto, la expresión hombres honrados, como se llamaban a sí mismos los patricios. En latín boni u optimates. Esta táctica es muy efectiva para degradarlos pareciendo que los alaba.

Creo que ésto nos coloca bastante bien para entender el contexto que estamos analizando. Durante varios años César había puesto de manifiesto que pretendía un segundo consulado ( el primero lo obtuvo, como sabéis el año 59 a.C.) a su regreso a Roma y su triunfo electoral estaba prácticamente garantizado porque siempre había sido popular entre los votantes y ahora contaba además con dinero para sobornos; antes dependía de banqueros amigo, como Craso (gran especulador inmobiliario) o Balbo, pero estos préstamos le salían caros. Planeaba presentarse a las elecciones en el otoño del año 49, de acuerdo con una ley antigua restaurada por Sila, que imponía un periodo de diez años entre un consulado y el siguiente. Pero César tenía enemigos poderosos en Roma, que esperaban verle entrar en la urbs desposeído de toda magistratura o imperium con el fin de aniquilarlo políticamente, tras someterlo a procesos judiciales, siempre fáciles después de una guerra. Los poderes del procónsul de las Galias cesaban el 1 de marzo del año 49, pero según el acuerdo de Luca (por el que forma el triumvirato con Pompeyo y Craso) no podía asumir el cargo de cónsul hasta el 1 de enero del 48, lo que generaba un periodo de diez meses de desprotección total del candidato frente a sus poderosos enemigos.


La situación se agravó porque Pompeyo, que había sido nombrado consul sine colega, hecho sin precedentes que le convertía en un auténtico dictador, allanó el camino a los detractores de César mediante una ley según la cual el gobierno de las provincias no se concediese a quienes hubiesen tenido cargos hasta transcurridos cinco años. Esta medida la tomó tras prorrogar su proconsulado en Hispania cinco año más. No parece muy ético.


La situación se agravó extraordinariamente; algunos senadores exigieron que César disolviera sus ejércitos y regresara inmediatamente a Roma; los tribunos Marco Antonio y Quinto Casio pusieron el veto a estas medidas, y el Senado, presionado por la fuerza militar pompeyana y los discuros de Escipión y Catón, enemigos acérrimos del procónsul de la Galia, promulgó un senatusconsultum ultimum: "Videant consules ne res publica quid detrimenti capiat. Tras la negativa del senado a leer la misiva de César, el desprecio del veto y el ataque a los tribunos, estos huyeron junto a César.


Como afirma Goldsworthy, nada funcionó como estaba previsto y César, en vez de volver a casa para encontrarse con un segundo consulado, un triunfo galo, los juegos en honor de su hija muerta y un reconocimiento como igual de Pompeyo, regresó transformado en un rebelde. La obstinación, el orgullo y las sospechas de todos los implicados, así como las profundas enemistades personales en unos cuantos casos, contribuyeron a este punto muerto, y tampoco ayudó un optimismo fuera de lugar en que los oponentes se echarían atrás. Algunos habían previsto tiempo atrás que se fraguaba una guerra civil que nadie quería; el conflicto armado no se produjo, en apariencia, por la confrontación de grandes ideas y, aunque se acusó a César de pretender instaurar una monarquía, nunca se han encontrado pruebas suficientes para este argumento. Parece que lo que pretendía era defender su dignitas y auctoritas, ( su virtus estaba más que probada). La guerra civil se extendió entre el año 49 y 46 a.C.; César fue asesinado el idus de marzo del año 44, por lo que es imposible analizar lo que no se produjo: cuál hubiera sido la política llevada a cabo por un popular. No podemos olvidar que la vida política de la República siempre estuvo teñida de sangre y que todos los tribunos de la plebe que intentaron defender los derechos de la plebe fueron llamados demagogos primero y asesinados después.


Así pues, agotadas todas las posibilidades de negociación entre ambos bandos, César toma la decisión de invadir Roma con su ejército. El símbolo de esta decisión fue el paso del Rubicón, límite de su imperium, que le convierte en un rebelde. Se le atribuye una frase pronunciada al cruzarlo: Alea iacta est.





La importancia de este hecho histórico hace que muchos intenten publicitar sus productos musicales utilizando las imágenes de la serie Rome (que veremos en clase), dirigida por John Millius, cuyo efecto diegético pleno se pierde al eliminar la banda sonora de la película. La imagen de los patas de los caballos introduciéndose en el agua del insignificante riachuelo, ante la sorpresa del niño que pesca, es mucho más expresiva que mil palabras, y contribuye a recrear en la imaginación este acontecimiento. Las imágenes que incorporamos son de la película Julio César, de Uli Edel, hoy descatalogada; las imágenes de la serie Rome, dirigida por John Millius se pasarán en clase.


Con estos precedentes podemos entender mejor el comienzo de la obra de Julio César, De bello civili:


Litteris C.Caesaris consulibus redditis, aegre ab iis impetratum est summa tribunorum plebis contentione ut in senatu recitarentur; ut vero ex litteris ad senatum referretur impetrari non potuit.

diumenge, 18 d’abril del 2010

Las mujeres en el Coliseo romano


Recientemente hemos realizado un viaje a la ciudad de Roma con los alumnos de cuarto de Enseñanza Secundaria y primero de Bachillerato, y al visitar el Coliseo han aprendido una buena lección: las cosas no han sido siempre como ell@s las viven ahora, sino que la lucha por alcanzar la igualdad entre hombre y mujeres ha dado algunos frutos.

La mujer romana, que, a pesar de todo tenía algunos privilegios de los que carecerian las de otras épocas posteriores, ( lo que muestra que se puede retroceder en ciertos momentos históricos), no sólo carecía de los tria nomina, y sólo usaban el nombre de la gens, distinguiéndose, en el caso de que una familia tuviera más de una de ellas, con el apelativo de minor, mayor, o tertia..., sino que en los espectáculos públicos estaban marginadas y en algunos lugares, como el Coliseo, relegadas a graderías de madera ubicadas en las zonas más elevadas de la construcción. En épocas recientes los pobres eran discriminados en los cines, en este caso por el precio de la entrada, y llevados también a las zonas altas de las salas a las que se llamaba "gallinero"; algo así sucedía en el imperio romano con los grupos del resentimiento (Harold Bloom) que acogían en su seno a los más desfavorecidos, entre los que se hallaban las mujeres.




dijous, 15 d’abril del 2010

La II República española y las mujeres II.


Continuamos con el artículo de Danièle Bussy: Mujeres de España: de la República al Franquismo, comentando los avances republicanos en cuanto a las reivindicaciones femeninas.
En España, la corriente de pensamiento democrático siempre había incluído un cierto número de reivindicaciones a favor de las mujeres. Así, era unánime la denuncia de la situación conyugal y sexual: multitud de ensayos protestaban contra la desigualdad cultural y jurídica entre los esposos, las elevadas tasas de natalidad que acarreaban la mayor tasa de mortalidad infantil de Europa, la tolerancia ante el adulterio del marido, una elevada proporción de hijos ilegítimos, una prostitución importante y la frecuencia de enfermedades venéreas. Los médicos y los juristas antimonárquicos exigían la reforma de los códigos y progresos médicos ( protección de la madre, certificado prenupcial). El divorcio, en general, se consideraba una reivindicación razonable, aun cuando muchos de los hombres de “psique avanzada”, como se decía a la sazón, temieran que las costumbres españolas se inclinaran por el repudio al estilo oriental. En el seno del movimiento obrero, el partido socialista daba prioridad a la abolición de la prostitución; en cuanto a los anarquistas, que en España constituían una tendencia importantísima, pero que debido a su oposición al Estado, se hallaban al margen del movimiento de preparación de la República, luchaban por el reconocimiento del amor libre y el desarrollo de métodos anticonceptivos y mantenían una incesante lucha sindical.
¿ Contribuyeron las mujeres al progreso de las reivindicaciones? En la cotidianidad del mundo del trabajo están presentes y a menudo son activas en la vida sindical, pero sólo unas pocas personalidades salen a la luz. En 1919, Margarita Nelken realiza un severísimo análisis de la situación del trabajo femenino y denuncia los partos en la fábrica, la esclavitud del trabajo a domicilio y la falta de respeto a las leyes aprobadas, lo que la OIT repetirá en sus decisiones a partir de 1920. Pero las mujeres más próximas a los ensayistas prerrepublicanos son funcionarias, en su mayoría docentes-un decreto de 1918 preconizaba el acceso de mujeres a ciertas profesiones- y las escasísimas periodistas que había por entonces. Si se exceptúan las posiciones individuales, las mujeres comienzan a agruparse en la segunda década del siglo: los vínculos que se establecen a partir de 1915 con la Women’s League for Peace and Freedom, la creación de la Association nationale des femmes (ANME) en 1918 y de otros grupos feministas que se expresan en una prensa específica; para ellas, los temas prioritarios son el voto, la abolición de la prostitución, el desarrollo de la cultura y la refundición de los códigos. Por el contrario, el movimiento obrero se muestra reservado en lo relativo al voto, que se tiene por una exigencia burguesa, mientras que las feministas, al igual que los ensayistas varones, parecen temer el divorcio.
La voluntad de reparar las injusticias de la monarquía se traduce en una serie de decretos ( del 8 al 26 de mayo de 1931) en los que el Gobierno Provisional se interesa por “ la suerte de las mujeres”, como por la de los campesinos; de ahí que las mujeres sean elegibles, decisión libre de riesgos, pues sólo se podrá elegir mujeres cualificadas y, por tanto, excepcionales. Además las mujeres se benefician del seguro de maternidad, preparado desde hacia mucho tiempo por los socialistas. Los meses de abril y mayo son los meses de la fiesta republicana, de los gorros frigios, de los desfiles tricolores, de las revistas musicales, de la elección de “ Miss República”; la generosidad de los primeros decretos participa de la misma alegría.
Las mujeres, con ocasión de conferencias y mítines entusiastas, recuerdan que el voto también es una urgencia. Sin embargo, tendrán que esperar al 1 de octubre y la aprobación, tras difíciles debates del artículo 34 de la Constitución. En efecto, si ellas votan, las españolas constituirían más de la mitad del cuerpo electoral, y entonces la generosidad deja paso a la inquietud: para los radicales, las mujeres están sometidas al cura, y lo mismo piensan muchos socialistas; por otra parte, buena cantidad de republicanos mantienen actitudes misóginas.
A este respecto será decisivo el enfrentamiento histórico de dos mujeres entonces diputadas: por una parte, la abogada radical-socialista Victoria Kent y, por otra, la abogada radical Clara Campoamor, las primeras mujeres que accedieron al foro de Madrid. Se enfrentan con apasionamiento: Victoria Kent aboga por la postergación de la aplicación del ideal, mientras que Clara Campoamor reivindica con ardor la igualdad. Esta última termina imponiéndose para gran alegría de las feministas.
En su deseo de europeizar a España, el joven parlamento proseguirá la “ redención femenina”, mediante la reforma de la familia. Tras largas discusiones, se reconoce el matrimonio civil y se instaura el divorcio ( artículo 41 de la Constitución de diciembre de 1931 y ley de 2 de marzo de 1932).



dimecres, 14 d’abril del 2010

La II República española y las mujeres.


Este nuevo aniversario de la II República constituye una magnífica oportunidad para citar un artículo de Danièle Bussy Genevois: Mujeres de España: de la República al franquismo.
“El 12 de abril de 1931, las elecciones municipales otorgan a la coalición de republicanos y socialistas una mayoría lo suficientemente amplia como para que el rey Alfonso XIII reconozca el fracaso de su régimen y abandone España. El 14 de abril, en medio del alborozo, se proclama la República. El acontecimiento tendrá enormes consecuencias para la historia de las mujeres españolas. La monarquía de los Borbones había constituído para ellas una época de sometimiento; la Constitución de 1876 produjo la restauración de la alianza de la corona y el altar y restableció el catolicismo como religión de Estado, que se superponía al código civil, heredado del código napoleónico, y al código penal, particularmente represivo, para mantener a las mujeres en la doble dependencia de la Iglesia y de la ley. Los derechos políticos brillaban por su ausencia y la situación cultural, si bien en vías de progreso, era tal que en 1930 todavía registraba el 44,4 por 100 de mujeres analfabetas. En 1923, la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, tras un golpe de estado alentado por el propio rey, había instituído dos novedades: por una parte, un decreto de 1924 había concedido, únicamente a las mujeres que fueran cabeza de familia, una cierta forma de derecho de voto a nivel municipal, que se inspiraba en el modelo de la Italia de Mussolini; por otra parte, el dictador había decidido integrar algunas mujeres en la Asamblea Consultiva; pero la caída del dictador en enero de 1930 había provocado un retorno al statu quo previo.
Pero, entonces, ¿ puede la República española proponer a las mujeres reformas que sitúen al país en la vanguardia de las democracias parlamentarias? Ya a partir de 1931, las mujeres obtienen el derecho al sufragio, en un país que se ha mantenido neutral durante la guerra de 1914-1918, en tanto que las francesas chocan con la negativa del Senado a ratificar las decisiones adoptadas por la Asamblea Nacional , en homenaje a los combatientes… Tras semejantes progresos, ¿ cómo el golpe de estado de 1936, producido por los generales contra la República legalmente constituída, podía significar para ellas el retorno al “ cuarto de los niños, el único lugar para una mujer”( Fuero del Trabajo, 1938)?
Más allá de las seductoras y falsas imágenes femeninas que Europa proyecta sobre España- una Carmen fatal, en el siglo XIX- o que de ésta recibe- la Regenta de Clarín, desgarrada entre el amor o la religión-, más allá de las mujeres reales elevadas a la categoría de mitos en función de las ideologías- una Dolores Ibárruri, la “Pasionaria” comunista; una Federica Montseny, ministra anarquista-, es preciso seguir a las mujeres españolas por esos caminos, primero de exaltación y luego terribles que las conducen de la liberalización a la nacionalización..."


dijous, 18 de febrer del 2010

La bandera soviética en el Reichstag


El Diario La Vanguardia da una noticia curiosa: ha muerto hoy uno de los soldados. Abdulchakim Ismailov, que izaron la bandera soviética en el Reiichstag, tras tomar Berlín.