dimecres, 3 de febrer del 2010

Empeño en un canon cinematográfico



Carlos F. Heredero,en el número 34 de febrero de 2010 de Cahiers de Cinema de España, vuelve a la carga con su artículo titulado En busca de un canon. El juego de los listados, de confeccionar listas que conformen dicho canon, como "un proceso de selección sometido a una revisión crítica permanente". No puede pasar por alto que desde una revista especializada, que goza de un merecido prestigio por sus orígenes, se puede ejercer una dictadura del gusto muy discutible. Cierto que da cancha a los historiadores, las filmotecas, los estudiosos de cine, y ahora también a los que escriben en un blog. No pretendemos desde este espacio discutir su trayectoria y formación especializada, pero nos reservamos disentir de lo que él mismo denomina juego pueril, infantil y narcisista ", aunque también considera que " contribuye a radiografiar un determinado "estado de la cuestión (...) que ( a su vez) contribuye a conformar el canon". También disentimos del listado que los colaboradores de la revista han tenido a bien elaborar. ¿Seremos las únicas ?

Por esta razón nos reservamos elaborar también nuestras propias listas, y siguiendo su propio consejo afirmamos que "No hay un único canon, se hace canon al andar." Y lo haremos demostrando que tenemos tanto criterio como ellos y no escribimos desde ghettos sino como mujeres preocupadas por la formación de nuestros alumno@s.

En primer lugar queremos mencionar "Distrito 9", película innovadora por la forma, nunca hasta ahora vista, por la perspectiva y el punto de vista, por una estructura de ficción verosímil como forma de representar la realidad, por el uso de un lenguaje metalingüístico : reflexión sobre la televisión desde de la televisión...y especialmente por la historia que convierte en parias, en esclavos de la economía sumergida, en receptores de todos los abusos, de los poderosos y de los hasta ahora marginados, a unos pobres extraterrestres, a los que recluyen en ghetos, estafan en la adquisición de bienes necesarios, maltratan, hacen víctimas de sus resentimientos, etc

En esta lucha por el poder, en esta nueva selva que cultivamos con primor, sería magnífico para algunos, encontrar nuevos esclavos y olvidarse de todos aquellos personajes incómodos que se refugian en la Ideologías del Resentimiento, según terminología de Harold Bloom, como mujeres, afro-americanos, gays...; se puede explotar, machacar y maniupular sin problemas de conciencia. Total, no son seres humanos. Pero, cuidado, igual no es tan fácil.

Otros prefieren comerse el coco con Muholland Drive (David Lynch), Kill Bill ( Quentin Tarantino) o Zodiac (David Finsher), como las mejores películas de la década, Es cuestión de gustos. Otros nos convencen más, como Clint Eastwood y su Gran Torino.










Nosotras podríamos incorporar lgunas como la citada Distrito 9, Radio encubierta, que desde una visión machista, pero que recupera valores como la libertad, la solidaridad y la camaradería, resulta muy divertida; Teniente corrupto de Herzog, que nos deja huérfanos de los sentimientos cristianos de la culpa y la creencia en la redención, Al otro lado de Faith Akin, El hombre que nunca estuvo allí de los Hermanos Coen...

Ingmar Bergman IV. Secretos de un matrimonio


Una de las obsesiones de Bergman es la imposibilidad de perduración de la pareja y la fugacidad del amor, al que sigue la destrucción de la persona, las humillaciones, el vacío, la soledad...Pero lo que hace especial este film es la puesta en escena, en la que tiene mucha influencia la experiencia del autor en el medio televisivo.
La escena inicial nos muestra al matrimonio en un plano de conjunto, posando ante un reportero gráfico, cuya cámara fotográfica es también la cámara que filma la propia escena, haciendo que los personajes miren hacia ella, es decir hacia el espectador, mientras la periodista que realiza la entrevista se dirige a alguien que está fuera de campo. El recurso de mirar a la cámara, conativo, es propio de la televisión y no del cine, aunque algunos autores, como Woody Allen también lo utilizan para apelar al espectador e implicarle en la historia narrada.

Así pues, el origen del filme es una serie televisiva, y como ya hemos dicho Bergman conoce muy bien uno de los mitos de la "ideología" dominante en este medio: el directo; lo que pretende es presentar los acontecimientos como si se estuvieran produuciendo simultáneamente, lo que garantiza su veracidad, su edrteza. El objretivo es convertir un efecto de verosimilitud , de verdad.
Pero su discurso totalizador- sapiente sobre el problema universal de la pareja, en tono de ejemplo-moralizante , oculta la mediatización del autor sobre su trabajo. Vuelve el pesimismo de Bergman, enraizado en una tradición que identifica el conocimiento como una forma de condena (Michel Sineux. Positif. París 1975). Ciertamente Bergman profundiza mucho en la problemática del hombre, y no deja de atormentarme lo poco que reflexionamos sobre estos temas actualmente; deberíamos hacer un ejercicio de reflexión.
Marianne sueña , en el umbral entre la conciencia y la inconsciencia, y tiene pesadillas por la destrucción de su familia, núcleo de su seguridad y justificación de su existencia.





Bergman manifiesta aquí cierto conformismo, al buscar un mediador universal, como siempre hace, con personajes que no dialectizan, sino que están inmersos en un ensimimamiento burgués, por lo que la ficción queda reducida a unas retórica vulgar y melodramática.

Cuando Bergman hizo esta película no pudo ni imaginar el nivel de automatismo irreflexivo al que está llegando esta sociedad, que no sólo no dialectiza, sino que puede admnitir un argumento y su conbtrario, sin sentir la más mínima inquietud.


Ingmar Bergam III . Los comulgantes







Los comulgantes



Según Angel Llorente "No se pueden ver las obras de Bergman con los ojos de la intolerancia, la mediocrfidad y la beatería. Las obras del gran autor sueco son para ser recibidas con ojos limpios, recién lavados por el Concilio, si no, se seguirá acudiendo a ver los films de Bergman por las violaciones o cosas parecidas y no por sus auténticos valores religiosos y estéticos. "Los comulgantes no es la historia de un hombre que cree, sino ded un hombre que intuye la necesidad imperiosa de creer". Por lo tanto, absolutamente positiva." (Cinestudio, números 45-46. Madrid, mayo junio 1966).
En el siglo XXI cobra el mayor interés su obra con cineastas como Almodovar ( Los abrazos rotos) o Haneke (La cinta blanca), que, sin embargo no logran profundizar en la psicología humana como lo hace su maestro. No es la primera vez que Pedro Almodovar toma como referente al autor sueco, ya lo hizo en "Tacones lejanos", remake de "Sonata de otoño"; en esta ocasión fue mucho más afortunado.



Thomas( Gunnar Björstrand), pastor luterano, sufre la contradicción terrible entre su imposible amor a Dios, por su ausencia de fe y su negativa a convertirse en objeto de deseo de Marta (Ingrid Thulin), maestra de la localidad, por egoísmo y falta de sensibilidad (Juan Miguel Company), a la que humilla de manera semejante a como lo hará posteriormente el médico a la comadrona en "La cinta blanca"


Cuando Dios entra en contacto con la realidad, se convierte en una presencia monstruosa : "(...) llegué por casualidad a capellán de marina en Lisboa. Era durante la guerra civil española y nosotros estábamos en las primera filas. Rehusaba aceptar la realidad (...) Todo a nuestro alrededor bullía de vida sangrante de realidad. Pero yo o lo veía. Yo volvía la mirada hacia Dios. De vez en cuando confrontaba Dios con la realidad que veía, y se volvía feo, un dios-araña, un monstruo"

El referente histórico se torna grotesco cuando Jonax ( Max von Sydow), el pescador, está psicotizado por la vaga menaza de China a Occidente, que le acaba arrastrando al suicidio. Thomas le dice : " Tú me has dado tu miedo y yo te he dado un dios muereto".

La relación con la mestra es dolorosa, en una sociedad patriarcal en la que los hombres humillan profundamente a unas mujeres que parecen soportarlo todo. Marta escribe una carta porque las palabras escritas se convierten en fetiches de la realidad: "Cuando se habla se acaba por eludir"; esta carta, leida por la maestra en un primer plano mirando a la cámara, es la primera figura de convicción de "Los comulgantes". A pesar de las humillaciones sufridas, acabará soportándolo todo y el filme termina con la celebración de un sacrificio religioso con un evidente carácter simbólico, pues en la Iglesia sólo se encuentran Thomas como oficiante y Marta como fiel asistente; emisor y receptor en un acto comunicativio que " sólo es posible mediante la institución religiosa, aunque ésta se encuentre vaciada de todo su sentido ( ninguno de los dos cree en la función que representa


dimarts, 2 de febrer del 2010

Ingmar Bergman, un referente indiscutible. I

autor

Fresas salvajes

Según Juan Miguel Company, a la hora de analizar la obra de Bergman nos encontamos con dos obstáculos que nos impiden llegar a una comprensión lúcida de su obra. El primero de ellos es la llegada desordenada de sus películas a las pantallas de este país, censuradas tanto en imágenes como en diálogos, gracias a la frenética actividad censora del Padre Staehlin, con la colaboración de la revista católica Cinestudio, fundada por José María Pérez Lozano, cuando se desvinculó de Film Ideal. La Iglesia Católica, desde estos foros, saluda cada título de Bergman siempre con el mismo esquema crítico: "Ingmar Bergman, realizador metafísico y angustiado, a la búsqueda de Dios y la trascendencia".









Después, cuando los universitarios de la época intentan apartarse de las enseñanzas que han recibido en los colegios católicos, el Bergman autor sustituye al Bergman religioso, conceptos ambos mistificadores y tramposos, segun Company. El autor se sentía perseguido por las interpretaciones católicas de sus films. Bergman y Fellini se convertirían con el paso de los tiempos en el paradigma ideal de la autoría cinematográfica, lo que les da un valor añadido: existe un enunciado Fellini y un enunciado Bergman que oculta su complejidad. En el caso de Bergman el enunciado ocultador es la conyugalidad trascendida, los problemas de la pareja elevados a la categoría universal de la condición humana... ( "Fresas Salvajes", "Los comulgantes", "Escenas de matrimonio y tantas otras)

En realidad, Bergman plantea su conflicto personal desde una perspectiva existencialista de honda raíz sartriana:" reconocer el vacío de la conciencia individual y plantearse el estallido hacia una exterioridad que nos requiere fatalmente y con la que podemos establecer contacto mediante pulsiones de miedo odio, amor. El conocimiento es condena en tanto que reduce el vacío; la existencia es entendida como atributo primero y único del ser humano, de la responsabilidad con uno mismo, de la búsqueda de la propia autenticidad y de la angustia provocada por la ausencia de respuestas, que le enfrenta a sus orígenes cristianos.



Fresas salvajes comienza con un prólogo en el que el protagonista-narrador,Eberhard Isak Borg, vuelto de espaldas al espectador dice : " Las conversaciones consisten en censurar y comentar el comportamiento del prójimo, y esto ha sido lo que me ha llevado a renunciar de manera rotunda a una vida social. He pasado toda mi vida sobrecargado con un trabajo agobiante, pero me siento satisfecho de haber vivido así. Al principio el trabajo era para mí sólo un medio de ganarme el pan, pero al fgín me llevó a un profundo amor a la ciencia". A pesar de estas afirmaciones, sentirá miedo a la soledad y la muertre, como de forma evidente nos narrará la cámara.

Tras este prólogo la película arranca de manera onírica. Isak, enfermo del corazón, ve su propio entierro y su cadaver que le arrastra a la muerte, en un calle metafísica con hombres de espaldas, cual figuras de Magritte y un reloj sin agujas que le indica que su tiempo se ha acabado .El mismo temor a la muerte atormenta a su hijo, según confesiones de su mujer.



Estas pesadillas son el preámbulko de un viaje construido de retrocesos al pasado, ordenados temporalmente, flash-backs que lo devuelven a su infancia, juventud y madurez, en busca de un tiempo perdido (Marcel Proust), las fresas salvajes, el Rosebad del Ciudadano Kane, que permite al autor evocar sus temas preferidos: la religión, el amor, la imposibilidad de la pareja, ; el solaz lo encontrará en su niñez, cada vez que se acuesta y le abruma la intranquilidad de no despertar, piensa: "Cuando llega la noche, después de un día intranquilo o tristón, trato de evocar para serenarme los recuerdos de mi niñez. Esta noche lo hice una vez más". Bergman, al recordar el momento en que empezó su personaje a construir sus máscaras, apunta a todas las vidas posibles: el amante, el médico, el padre, el suegro...; así pues, hay varios Borg y el viaje del profesor para celebrar su jubilieo como profesor, será su última oportunidad para encontrar la respuesta que busca y descubrir quién es y cómo es.
El tema de la religión surgirá con tres jóvenes autoestopistas ( video de arriba); entonces recitarán un poema místico sueco del siglo XIX, que reconoce la falta de respuesta; el desamor saldrá al encurentro de todos representado por una pareja que ha tenido un accidente y a los que Marianne, la nuera de Isak, hará bajar del coche ante lo insoportable de las humillaciones que el hombre infringe a su esposa. Éste se vengará de Isak en un sueño en el que le pondrá frente a las infidelidades de su mujer.




Al finalizar su viaje, Isak Borg afirma: "Compruebo que sólo hay frialdad, pero comprendo que todo debe ir hacia un fin" y concluye : " Llegué a convencerme ded que todos aquellos acontecimientos están regidos por una mente suprema" ¿Traducción manipulada?
Hayvarios Isak Borg y el viaje del profesor, para cedlebrar su jubileo como profesor, será su última oportunidad para que encuentre "la respuesta " que atormenta a Bergman. No la encontrará.

divendres, 29 de gener del 2010

La cinta blanca: un nuevo remake de "El pueblo de los Malditos" de Wolf Rilla

El pueblo de los malditos de Wolf Rilla

Das weisse band de Michael Haneke

Ante este nuevo aldabonazo de la crítica cinematográfica que va repartiendo laudes para crear su propio blockbuster, apto solo para "intelectuales", me siento empujada a hacer unas cuantas matizaciones. La cinta blanca (Das weisse band) no puede ser la quintaesencia de ningún discurso globlal de Michael Haneke, como afirman algunos, porque no es original ni en la forma ni en el fondo: la luz empobrecida , el bosque emblemático, la doble moral, la violencia trascendida de la pareja, la propia historia, basada en El pueblo de los malditos de Wolf Rilla... Si se dijera: "Luces y sombras, primeros planos...una vez más siempre el bosque, todo un tratamiento que va del realismo al surrealismo, y, sobre todo, ese fascinante empleo del tiempo que consiste en enfrentar pasado y presente..." (Juan Miguel Company), pareciera que hablamos de esta obra, cuando en realidad es una crítica de Fresas salvajes de Bergman. En la película de Haneke la ocultación de la verdad, tanto en la diégesis como en la extradiégesis del discurso, es "controlar el mundo", en el de Rilla también, sólo que en este caso con imágenes mucho más inquietantes.

Carl Theodor Dreyer e Ingmar Bergman que sufrieron esa educación torturante y represora de los sentidos, especialmente el segundo, cuyo padre, pastor luterano, que llegó a Capellán Real, lo sometió a esa forma de sadismo maltratador, describieron de manera magistral e insuperable sus secuelas, que no necesariamente condujeron al nazismo,sino , en su caso, a una búsqueda mística de un ser supremo, a una reflexión sobre la imposibilidad de la pervivencia de una pareja no autodestructiva y asfixiante y a una frialdad insoportable, consecuencia de la represión de las emociones, que conduce a la soledad y a veces al suicidio, con porcentajes muy elevados en los paises del Norte de Europa. Basta con recordar Ordet, Dies Irae de Dreyer o Fresas Salvajes, El huevo de la serpiente, Fanny y Alexander, y muchas otras de Bergman.


Incluso personajes como el médico y la comadrona, están extraídos de otros de Bergman, especialmente Thomas y Marta, protagonistas de Los comulgantes. Es cierto que no hay violencia física explícita, pero sí mucha psicológica; el incesto, la amenaza de morir si uno se autosatisface, la sociedad patriarcal en la que la mujer es menos que un cero a la izquierda... Pero sobre todo impresiona ese grupo de niños rubios, de mirada inexpresiva, especialmente cuando están en grupo, que emulan a los de El pueblo de los malditos. Parece que más que presentar se recrea. como en Funny games,en la descripción y acciones de estos personajes tan oscuros . Lo que en Bergman y Dreyer es una profunda reflexión intelectual del autor, que se identifica con su obra, aquí se convierte en exhibición demoledora de una sociedad para apabullar al espectador, siempre que se deje.


Otro error es confundir lo real con lo verosímil, que en los grandes maestros puede adoptar la forma de ficción ( un buen ejemplo es Déjame entrar de Tomas Alfredson). Al transformar a los niños alienígenas en seres "reales" ( en el caso de que pueda darse esa unicidad en la maldad) acaba resolviendo el film de manera poco creible. Claro que también aquí hay quien ve bondad, como Carlos F. Heredero, que construye un discurso casi más creible que el de la película: "Se podría pensar, pero esto no sería más que una perezosa operación de análisis según los más viejos cánones argumentales, que el bucle se cierra premeditadamente para dar forma a una artificiosa " construcción de guión", pero esto sería tanto como olvidar todos los interrogantes que el relato ha dejado abiertos y sin respuesta, todos los agujeros negros que permanecen en medio de la narración ( se refiere a lo que no cuenta el narrador en off). Ahora comprendemos, sobre todo, que preservar el misterio (y la mentira) es la condición necesaria para que algunos permanezcan en la cúpula del poder..." Ya estamos escapando otra vez del hecho concreto hacia la totalización universalizadora que nos distrae de la visión clara de las relaciones de poder y de explotación existentes en esa pequeña célula de una sociedad corrupta que está engendrando el huevo de la serpiente.

Otro hecho que se valora extraordinariamente es la presencia de un narrador en off, que a su vez es un personaje de la historia, el maestro, que concluye su prólogo diciendo: "Pero creo que debo contar los hechos extraños que se produjeron en nuestro pueblo, porque quizás podrían iluminar ciertos procesos acontecidos en este país..." Estas palabras suenan mientras va mostrando en la pantalla imágenes fijas de la localidad, como al final, y recuerdan el prólogo de Fresas salvajes, donde el protagonista-narrador está presente, pero de espaldas al espectador. Pero aquí Carlos F. Heredero quiere ver que "El primer misterio abre así la puerta de una historia contada por un narrador que opera, a la vez, en el interior de la diégesis y en la conciencia exterior de una evocación conjugada desde el futuro, lo que convierte la totalidad del film en un inmenso flash-back". Cierto que el narrador, que nunca vemos, desarrolla el relato siendo ya viejo y cual deus ex machina va construyéndolo desde su propia perspectiva, aunque afirme constantemente que la conoce sólo parcialmente "de oidas"; lo que ocurre es que se nos escamotea, como espectadores, la verdadera naturaleza de los acontecimientos, e incorporar en la diégesis lo que ocurre fuera de campo, nos parece un artificio excesivamente construido por algunos críticos. No sé si la obra maestra la realiza Haneke o los que la comentan.

Es cierto que los pueblos pueden condenarse de una manera colectiva, aunque nunca total; muchos alemanes siguieron a Hitler, pero no puede ser tan rígida la relación causa-efecto, pues en el lado de las víctimas abundaron otros muchos que también sufrieron este tipo de educación. Pero, como hace Bergman, con mucha más clase, Haneke intenta explicitar, al menos aparentemente, un referente histórico convirtiendo el terror y la humillación sobre individuos aislados en terror y humillaciones universales. La culpa es total, aunque unos fueron verdugos y otros padecieron sus torturas. Un ejemplo: la cinta blanca que , convertida en título de la película, es un símbolo de la contradicción entre la bondad y pureza que representa y la perversidad de los niños, sólo la portan los hijos del pastor luterano, pero acaba representando a todos los humanos.No me gusta. Me dieron ganas de huir de este "blockbuster" (veremos lo que recauda con tanta publicidad) a otro, Avatar, aunque tampoco me gustó nada, y no precisamente por la aplicación al relato de todos los avances tecnológicos, sino por esa misma visión totalizadora y universal, aplicada ahora a la destrucción del medioambiente, que acaba banalizando todo lo que toca. Pero al menos te sumerges en un espectáculo en tres dimensiones.


Concluyo afirmando que, más que el metadiscurso extracinematográfico tan elaborado, nos ofrece mucha más información el ojo de la cámara al mostrar esas miradas frías, culpables, cínicas, esas actitudes grupales, terroríficas cuando se dan en los niños, que nos transportan a la ficción de "el pueblo de los malditos". Quizás no sea Haneke que, desde una visión honesta y emulando a grandes maestros como Dreyer o Bergman ( de ahí el uso del blanco y negro), nos ha querido narrar esta historia, que como la de ficción, deja un final oscurso y abierto a todas las especualaciones; el problema está en la fatuosidad, autocomplacencia y pedantería de los que no saben construir, pero sí criticar, que han generado excesivas expectativas ante un film que en algunos momentos llega a ser plumbeo. Podría concluir con Norberto Alcover, al comentar Fanny y Alexander, que no me salí del cine por respeto a este cineasta y a mi misma, aunque en algunos momentos mi sensación de fatiga era enorme, insostenible.



<











¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibañez Serrador